Revista Número 0 - ERPI Estimados amigos: Con un saludo fraternal, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente les anuncia la publicación de nuestra nueva revista de formación y difusión, revista que entra al mundo (tanto virtual como no virtual) sin título. En este envío se les hace llegar su primer número; acérquese, conózcalo y fórmese una idea de nuestras ideas, opiniones e inquietudes. Pensamos que contiene algo para todos: análisis del momento actual, reflexiones sobre la realidad política y social, planteamientos de pensadores que deberían interesar a todos los que se preocupan por y piensan en el cambio, paseos por la historia, pinceladas, en fin nuestras voces detrás del paliacate. Para iniciar la lectura de la revista les invitamos a pasar a la Editorial donde encontrará la filosofía y los objetivos que motivan su elaboración. Les recordamos que es de amplia circulación, que va dirigida, además de a nuestra militancia y bases, a toda la sociedad mexicana y a todos nuestros amigos extranjeros. Esperamos que provoque reflexión y debate y que al fin de cuentas sirva para avanzar los esfuerzos democrático-revolucionarios por construir una nueva y mejor sociedad. Sus comentarios y contribuciones son bienvenidos y, lógicamente, su continuada recepción de la revista es estrictamente voluntaria. Si no desea recibir los futuros números, avísenos para sacar su dirección de la lista de distribución. En todo caso, más que eso esperamos poder iniciar una relación de intercambios constructivos. Respetuosamente, Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente noviembre del 2000 http://tierra.ucsd.edu/erpi erpi@tierra.ucsd.edu NOTA: La inclusión de todos los artículos de esta publicación es exclusiva decisión del Consejo Editorial . El criterio para la publicación es la afinidad de nuestros pensamientos. IMPORTANTE: Esta revista está dirigida a todos los ciudadanos de este país, quienes tenemos derecho a la información, a la libre expresión y a ejercer nuestra libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia (derechos plasmados en los Artículos 6 y 7 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos), y del mundo. Advertimos: La lectura y/o posesión de esta revista no significa militancia en nuestra organización. Por lo tanto, cualquier medida represiva es estricta responsabilidad del gobierno. ===================================================== EDITORIAL La información y la nueva concepción del mundo: A crear, estudiar y transformar MOMENTO ACTUAL La alternancia: El arreglo del sistema neoliberal (Comunicado número 21) DETRÁS DEL PALIACATE Comité Estatal de Guerrero: Comunicado #1 Denunciamos el Plan Colombia y refrendamos nuestra solidaridad con la lucha de los ejércitos insurgentes y el pueblo Colombiano NUESTRO PENSAR Posición del ERPI con relación al Diálogo: ¿Hacia un diálogo o una mala paz? La democracia neoliberal y el fraude EL ERPI Y LAS ELECCIONES: Reflexiones sobre una tarde en el Zócalo asoleado Ganadores y Perdedores el 2 de julio: El proyecto neoliberal y el proyecto revolucionario Vida política HACIENDO CAMINO El impacto político y social del neoliberalismo James Petras http://www.eurosur.org/rebelion/petras/impactoneo.htm La Monarquía Universal Eduardo Galeano TELESCOPIO El conflicto colombiano, a un paso de la vietnamización Carlos Fazio http://www.jornada.unam.mx/2000/ago00/000829/025n1mun.html El Kursk y el desmantelamiento de Rusia Cavallo: Verdugo vestido de empresario CONOCIENDO A... Las FARC-EP: 30 años de lucha por la Paz, Democracia y Soberania http://burn.ucsd.edu/~farc-ep, En la sección de 'Historia' PINCELADAS Comunsentimina Hombre color de barro Del amor y la revolución: Tácticas y estrategias líricas de Mario Benedetti PASEOS POR EL TIEMPO 13 de septiembre 16 de septiembre MEGÁFONO Un intercambio y un llamado a contribuir ===================================================== La información y la nueva concepción del mundo: A crear, estudiar y transformar Saludos compas, simpatizantes y amigos en general; bienvenidos a nuestro boletín (aun sin bautizar ¡qué escándalo!) de formación y difusión. Con este boletín n°0, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente inicia un nuevo esfuerzo informativo, democrático, participativo y crítico. A través de este medio, buscamos ofrecer conocimientos que tanto en su forma como su contenido aporten a la amplia y plural transformación de nuestra sociedad. ¡Y qué falta nos hace! Nos encontramos ante una ofensiva neoliberal que pone en peligro todos nuestros logros políticos, sociales y culturales. Y como si fuera poco, los poderosos pretenden el nocaut con la imposición del pensamiento monopólico que sentencia la desaparición de alternativas, eliminando el acceso a información que invita a la reflexión para el cambio. En nuestro país, se fortalece el criminal modelo neoliberal con la alternancia bipartidista pactada. Váyanse a sus casas, nos dicen, apaguen sus mentes y enciendan la televisión, que la democracia ya está aquí. A nivel mundial, imponen, a espaldas de la gente, el dominio del gran capital por medio de paquetazos que la oligarquía y sus administradores aceptan felizmente. Y cuando los pueblos resisten, como lo demuestra el caso colombiano, al que prestamos especial atención en este número, el imperialismo no piensa dos veces en emplear la fuerza militar directa. Para hacerle frente a estas agresiones, el ERPI propone y trabaja hacia la construcción del poder popular. Avanzamos en la creación de nuevas formas de organización, nuevas instituciones y prácticas y una nueva cultura y ética revolucionarias con las que el pueblo, en las comunidades, en los barrios, en las escuelas y los lugares de trabajo, en fin en todas las áreas de la vida social, pueda enfrentarse al establecimiento y edificar la nueva sociedad. La alternativa, y los métodos y prácticas que se empleen en el camino, han de basarse en las relaciones horizontales y autónomas y en el respeto del pluralismo, la participación y dirección democrática desde abajo. Y claro, un elemento esencial del poder popular es la información. No puede existir un verdadero poder alternativo en manos del pueblo si la información, su producción, distribución, contenido y acceso, no se democratizan y manejan por la misma gente trabajadora que lucha por el cambio. La incongruencia de una alternativa forjada desde abajo pero con el conocimiento arrojado desde arriba pervertirá y frenará el gran proyecto, basado en una nueva concepción del mundo, que empezamos a montar. Parafraseando la consigna de loables revolucionarios de hace un siglo, ¡toda la información para el pueblo! Y esperamos que este boletín cumpla ese propósito. Será una herramienta para la formación política del movimiento en su conjunto. En sus números incluiremos escritos, tanto nuestros como de personajes y movimientos 'externos', de escasa o nula circulación en los grandes medios, que ofrecen maneras frescas, anti-dogmáticas de concebir y practicar el cambio revolucionario. Pero no solamente presentaremos información crítica y alternativa a nuestra militancia, a las comunidades insurgentes, a los luchadores del movimiento social, en fin a todos los albañiles del poder popular; promoveremos además que todos juntos aportemos a y definamos su contenido y formato. Así, en este espacio iniciamos una relación de doble vía con el movimiento revolucionario y el pueblo. Por un lado ofrecemos información amplia (es decir firme en sus principios y propósitos revolucionarios pero nunca sectaria) para nuestra preparación individual y colectiva. Por otro, esperamos sus propuestas, iniciativas y visiones. Es de este modo que lanzamos nuestro boletín de difusión y formación: difundiendo y formando de abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo y de un lado hacia el otro. Creémoslo, leámoslo y, con esta arma en nuestras mochilas, manos y mentes, construyamos el poder popular. ===================================================== Comunicado Número 21 La Alternancia: El Arreglo del Sistema Neoliberal AL PUEBLO DE MÉXICO A LAS ORGANIZACIONES SOCIALES A LOS PARTIDOS POLITICOS A LAS FUERZAS REVOLUCIONARIAS Y EL MOVIMIENTO EN SU CONJUNTO A LAS COMUNIDADES INSURGENTES A TODOS LOS CONSTRUCTORES DEL PODER POPULAR Ha pasado poco más de un mes desde las elecciones y los militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente pensamos que ya es tiempo que nos pronunciemos sobre los importantes y 'bendecidos' acontecimientos de julio y los cambios que se han dado. Muchos, tanto entre el partido 'ganador' como entre sus seguidores, anuncian la solución a los graves problemas que padece el país. Otros, advierten sobre la llegada de días oscuros con graves retrocesos. Para el ERPI, los resultados de las elecciones y su significado son más complicadas pero al mismo tiempo más simples. Para nosotros, se vislumbran importantes cambios a la vez que se entrevé que todo quedará igual. LOS HECHOS El 3 de julio amanecimos con las nuevas de la alternancia consumada. Se acababa el régimen del partido de Estado y por primera vez en nuestra historia moderna, un partido de 'oposición' se instalaría en Los Pinos. El triunfo del PAN no fue exactamente arrasador aúnque sí contundente. El fraude, o sus intentos, que muchos esperaban no se dio: Labastida, el sereno, aceptó la derrota y Zedillo, el despreocupado, hasta felicitó a Fox antes de los anuncios oficiales. En las filas del PRD, la decepción (no por no alcanzar la inalcanzable presidencia sino por el grado de la paliza) aguó el festejo por la retención del DF. A todo esto, los gringos, las trasnacionales, sus organismos internacionales y los mercados (es ilógico tratar a los mercados como seres pensantes pero sigámosles la corriente a los globáfilos) no ocultan su júbilo. Luego vinieron las crisis en los partidos 'derrotados' y las celebraciones de los intelectuales, tanto del sistema como de 'izquierda' (con algunas notables excepciones). El PRI pasa por una presunta rebelión contra Zedillo, su líder natural, y se preparan dos facciones para dar la batalla por lo que quedó (los mismos que le exigían un fraude tipo 1988 a Labastida ahora se disputan la dirección del partido en nombre de la democracia). Curiosamente, cosas parecidas ocurren en el PRD: también se lanzan acusaciones, se exigen renuncias, que se rindan cuentas y se responda a estas quizá justas demandas, con la posibilidad de efectuar una cacería de brujas y con una serie de autocríticas catárticas tras las cuales se reacomodan ¡imposible! ¿más de lo mismo? las corrientes para ocupar nuevos puestos. Mientras, la no muy lista intelligentzia de la izquierda aplaude la fiesta cívica, el fin del PRI, el triunfo de la sociedad civil, en fin, la transición democrática. ¿Qué pasó? VISTA DESDE ABAJO Para un no despreciable número de mexicanos (un 42% de los votantes y algunos más) el triunfo de Fox es causa de festejo. Para ellos, el voto por el PAN representó el castigo al PRI y el deseo de enterrar para siempre el autoritario, verticalista y cuasitotalitario régimen que este partido administraba. Además, dándole el beneficio de la duda al camaleónico candidato, expresaron su hastío con la devastación y dislocación social productos de las reformas neoliberales de las últimas dos décadas. Ven en Fox la posibilidad del triunfo y con ello la posibilidad de que sus voces sean escuchadas y que, aúnque fuese sólo en algunos ámbitos y a bajos niveles, su participación en la toma de decisiones sea respetada. Si bien hay tontos del pueblo, el pueblo no es tonto: la gran mayoría no se creyó el rollo de la llegada de la democracia. Más que su confianza, depositaron en Fox la esperanza que el PRI les negaba. Lo preocupante es que orientaron esta esperanza hacia una opción que ha demostrado reiteradamente un conservadurismo que protege y defiende a los poderosos en detrimento de las grandes mayorías. VISTO DESDE ARRIBA Para los señores del país y sus amigos controladores de la economía mundial la elección no fue ni cuestión de democracia, ni de participación, ni de esperanza cívica. Lo que interesaba era y es que su riqueza siga su groseramente astronómico crecimiento sin piedras en el camino. Para la oligarquía la elección fue fácil: poner a quien mejor garantizaba sus intereses. Fox y el PAN, más que Labastida y el PRI, serían esa opción. Los dueños del país ven en Fox y su programa la continuidad más estable y mejor asegurada de su proyecto. El PAN aprobó esa más grande estafa de nuestra historia que es el Fobaprian y además presenta un discurso 'democrático'. ¿Qué mejor que esto? Desde los 80 el PAN le ha abierto el camino, por medio de las concertacesiones con Salinas, a las descomunales fortunas de los empresarios mientras el pueblo se muere de hambre y ahora se dicen defensores de este mismo pueblo. ¡No podía ser mejor! ¿De que se preocupan los dueños de las trasnacionales y sus representantes imperiales si Fox ha más que asegurado que seguirá respetando (subordinándose a) las obligaciones impuestas por el Consenso de Washington? VISTO DESDE ATRÁS DE LOS PALIACATES QUE SOLEMOS USAR PARA NUESTRA PROTECCION Así, existen dos perspectivas casi diametralmente opuestas sobre la victoria electoral de Fox. En el ERPI vemos que sí ha habido cambios pero son cambios diseñados para no cambiar nada: el gatopardismo. Si bien es cierto que Fox externa la voluntad de dialogar sobre cada punto de su programa, que dice que no hará "nada que atente contra las mayorías" y que de hecho se reúne con representantes de sectores y partidos pareciendo promover el pluralismo, hay indicios más que preocupantes. Para evaluar el triunfo de Fox, hay que medir este acontecimiento y sus consecuencias contra lo que el pueblo desea: LA DEMOCRACIA. Para el ERPI se trata de una doble democracia: la política y la socioeconómica. Es decir, se busca la autonomía y la participación directa de la gente en las importantes decisiones de su vida, al igual que la justicia social para el pueblo y administrada por el pueblo. Una verdadera transición democrática existe sólo en la medida que se avance en esta dirección y que el cambio de régimen promueva y fortalezca esta doble democracia. Es decir que el fin del régimen de partido de Estado no garantiza tal cambio profundo y necesario. La transición democrática pasa por una ruptura total con las antiguas estructuras, un cambio de actitud y prácticas de los gobernados y gobernantes y una nueva visión soberana y humanista. Para poder hablar de transición democrática, el pueblo tiene que ejercer la democracia en todos los ámbitos políticos y en todas las decisiones económicas. Con esto en mente, no podemos menos que saludar la iniciativa ciudadana de terminar con el régimen de partido de estado, castigando al PRI que tanto daño nos ha provocado. Y gran parte del pueblo se fue con el PAN porque no percibió una alternativa en el PRD. Esto fue así no por la deficiente campaña ni por ofrecer un producto caduco que la gente ya ha descartado ante mejores opciones. El PRD ha ido cavando su propia tumba por alejarse de sus principios y combatividad originales. El PRD ha ido perdiendo progresivamente por convertirse en un partido tradicional y burocrático, con todo y pugnas internas por los puestos y jugadas chuecas en elecciones internas, y por alejarse del movimiento social y las demandas populares. Es aquí donde el partido encontraba su fuerza natural y tiene que ser en él donde busque su crecimiento y fortalecimiento. Sin embargo, optó por distanciarse de los planteamientos populares y la combatividad para así conseguir el visto bueno de Washington y Wall Street. En pocas palabras, optó por desdeñar la gran lección zapatista del mandar obedeciendo para enfrascarse en una 'lucha estéril de tribus'. De este modo, al no percibirlo como la auténtica alternativa que deseaba, el pueblo a su vez se alejó, retirándole el apoyo que el partido estimó incondicional. La verdad entonces es que el PRD ya había perdido y no ante la competencia de los otros partidos: había propiciado su propia debacle abriéndole las puertas al PAN y haciéndose cómplice de la derechización de la política electoral. Y así no sólo perdió el PRD sino, por ahora, cualquier alternativa de izquierda en la contienda electoral, forma de lucha que de por sí no pierde su validez. Al PRD le hacemos llegar, con respeto y firmeza ética, la obligada y clara perspectiva crítica que tenemos como una de las fuerzas del amplio movimiento de izquierda por la democracia popular y la justicia social. Con un afán constructivo extendemos señalamientos que ya han hecho muchos de sus propios militantes de las tendencias democráticas y con fuertes vínculos en el movimiento social, sobre los que se impusieron la perversión corrientista y oportunista. Les invitamos a reflexionar sobre lo dicho por la senadora Rosalbina Garavito, que la formación de cuadros con mística revolucionaria, honesta y combativa se sigue reproduciendo pero por fuera del PRD, ya sea en el movimiento social y legal o en las organizaciones revolucionarias armadas, que actúan y crecen en el silencio a lo largo y ancho del territorio nacional y que por cierto, se van fortaleciendo cuantitativamente y cualitativamente en la proporción que crece el desencanto con la alternativa electoral de la izquierda Volviendo al triunfo de Fox, no ocultamos nuestra esperanza de que el pueblo logre obligarle a que cumpla sus compromisos democráticos. Eso sí, en pocas y claras palabras anunciamos desde ya que lo vemos prácticamente imposible. Los hechos demuestran que la victoria de Fox tiene implicaciones muy graves en términos de la democracia. Para empezar, la alternancia fue diseñada no para democratizar el sistema político y la sociedad, sino como una reestructuración del poder por parte de la oligarquía para legitimar al modelo neoliberal. Y no podía ser de otra forma, ya que esta misma legitimación tiene como fin fortalecer este modelo que es inherentemente antidemocrático, autoritario e injusto, para así resguardar los intereses de los poderosos y mantenerlos protegidos, aunque sea por seis años más, de la lucha del pueblo. Para la oligarquía se trata de mantener y profundizar el modelo neoliberal que tanto riqueza les ha arrojado. Y esto pasaba imprescindiblemente por legitimar el modelo que la gente ya repudia abierta y activamente. En pocas palabras, el PRI se había convertido en algo impresentable y por ello las clases dominantes han decidido cambiar de administrador. Paradójicamente, para los fines de su salvaje proyecto ya no era sostenible un sistema tan corrupto, mafioso y deteriorado que desacreditaba el poder, poniéndolo en entredicho. Así, lo importante no era mantener al PRI sino encontrar una fórmula que 'limpiara' el proyecto de depredación en contra de los pobres. La encontraron en la opción Fox-PAN. Así, se le inyectan aires frescos (además de capitales extranjeros) al modelo, reoxigenándolo. El poder político pasa de las manos de un partido de Estado a la fachada de competencia abierta con reglas 'democráticas' claras. Siguiendo las líneas de los nuevos barones y el gran capital, se proyectó la idea de la 'transición democrática' finiquitada, se 'perfeccionó' el nuevo sistema 'democrático' que de hecho no es más que el neoautoritarismo. En esta tan vanagloriada 'democracia' la contienda electoral consiste en una pugna light entre partidos que han aceptado las reglas del juego impuestas por los poderosos: Washington, Wall Street, el FMI, el BM, el BID, etc. Sus programas se circunscriben a lo 'aceptable' y reducen de esta forma la amplitud de lo discutible y cuestionable y convirtiendo el modelo en intocable. En este contexto, la 'participación' ciudadana se limita a que individuos vayan y emitan su voto y se regresen a sus casas (si es que las tienen, algo nada seguro). No sorprende, por tanto, que después de las elecciones, los triunfadores padezcan de amnesia selectiva, olvidando sus promesas al pueblo pero acordándose muy bien de los pactos privados con los ricos empresarios y los organismos financieros internacionales. Y claro, todo se sustenta con el bombardeo propagandístico y legitimador (¿anestesiante?) de los grandes medios, que no son más que componentes de los consorcios que controlan la economía y por ende quieren que todo quede igual. Y la instrumentación de la nueva legitimidad democrática no se hizo esperar. Los poderosos y sus gerentes ya pretenden utilizarla para desactivar las luchas populares. Escúchese nada más al presdigitador Emilio Rabasa Gamboa: "Estamos ante un escenario distinto... donde la ciudadanía, el electorado, la mayoría, decidió que el cambio social es posible, pero por la vía de las urnas y no por la de las armas. Por lo tanto se legitima a las urnas como la única vía para el cambio social y se deslegitima la vía de las armas. Eso no lo puede desoír el EZLN porque entonces estaría marginándose de millones de mexicanos que dijeron sí al cambio, pero por la vía de las urnas, nunca más por la vía de las armas" (El Financiero, 22 julio). Agrega otro 'gran demócrata', Diódoro Carrasco Altamirano: "la paz social está garantizada... (los movimientos armados) son retardatarios que no han aceptado la transparencia electoral" (La Jornada, 27 julio). ¡Qué astucia! Entonces ellos creerán que seguramente el EZLN y las otras fuerzas revolucionarias caeremos en esta trampa y el chantaje, después de años de resistencia en las condiciones más difíciles, condiciones que además siguen intactas. ¿Qué creen que la Revolución es baile de carquí? En el mundo político virtual, Fox va de un lado a otro, viaja de un país a otro y se reúne con todos anunciando los grandes cambios que concretará por consenso (¿será el de Washington?). Un crecimiento anual estratosférico, la reforma del Estado, la revisión del TLC, el combate a la corrupción. En fin todo está en sus mágicas miras. Lo cierto es que en este show tan impresionante (como muestra de respeto mutuo, reconocemos los talentos teatrales de Fox) todo lo revuelve para no cambiar nada. Como ya lo advirtió una de las pocas sensatas voces que ha sabido abstraerse del mundo virtual, Fox en el poder no es el retroceso fascista que impugnan muchos del PRD, ni la revancha de los cristeros. Su papel es completar lo iniciado por Miguel de la Madrid y profundizado por Carlos Salinas y Zedillo: la integración subordinada de México al sistema capitalista mundial; el fin de la soberanía estatal y 'su reconversión' en un instrumento al servicio del capital financiero, tanto nacional como internacional y la fragmentación del tejido social y comunitario. Las pruebas abundan: 1) El aval del PAN al FOBAPROA y la protección de los intereses criminales embutidos en el robo del siglo. 2) La intención de eliminar la tasa cero del IVA a los alimentos y medicinas: práctica de Robin Hood a la inversa que exprime más a los pobres para poder pagar el gran desfalco de los banqueros 3) La privatización de los sectores energéticos que desmantelará por completo y entregará nuestra soberanía productiva y estratégica al gran capital: el argumento de los próximos mandarines de Hacienda de que no se hará porque no hace falta confirmar que se hará de facto y no de jure. 4) El proyecto de reforma (bonito eufemismo) de la Ley Federal del Trabajo que, cobijándose en el discurso de la eficiencia, pretende 'flexibilizar' las relaciones de trabajo otorgándole un poder irrestricto a los patrones 5) La intención de extender el desamparo de la industria nacional expresada por mister Derbez quien decretó (vaya consenso) que no habrá subsidio y que o se adaptan o se hunden. 6) El regreso al oscurantismo y fundamentalismo religiosos propiciados por un PAN envalentonado que impone la penalización del aborto en toda circunstancia, quitándole a las mujeres el derecho a controlar sus vidas reproductivas, y que le abre un espacio a la censura e intervencionismo clericales, atentando de esta forma contra los avances históricos de nuestro pueblo. 7) La negativa de cumplir los Acuerdos de San Andrés, de retirar las tropas a sus posiciones originales y de acabar con el estado de guerra que existe en Chiapas: los hombres del presidente electo se retractan de los capciosos compromisos al respecto apelando al 'espíritu de los acuerdos', sujetando el retiro de las tropas y el cumplimiento de los Acuerdos a los resultados de la negociación y exigiéndole buena fe al EZLN; etc. Evidentemente, Fox no es una manifestación de la transición democrática. Si fuera un genuino demócrata, en vez de lo anterior, promovería una reforma progresista de la sociedad y las estructuras políticas, incluyendo: el sometimiento de las grandes decisiones que afectan la economía nacional y de las familias humildes (como el Megaproyecto del Istmo) a consultas populares, plebiscitos y referéndum; el ejercicio de revisión y revocabilidad del mandato de cualquier y toda autoridad; una Asamblea Constituyente que, en lugar de convertir nuestra Carta Magna en anexo de los estatutos del FMI, realmente refunde las bases políticas y sociales del país, retomando el espíritu de la Constitución de 1917 y garantizando los logros de los trabajadores y los campesinos; la ampliación de la ya anunciada Comisión de la Transparencia para que investigue y castigue a los culpables de no sólo los casos de corrupción sino además todos los actos de abuso de poder, de represión y de impunidad, todos los crímenes de Estado, las masacres, las desapariciones, las ejecuciones extra-judiciales y los casos de tortura desde el año 1960 hasta el presente; la garantía del respeto al Estado laico. Nada de esto puede ofrecer Fox porque no representa la transición democrática sino la alternancia del poder, una mera transacción política. Fox proyecta una realidad virtual pero oculta su falta real de virtud democrática respecto a los graves problemas de México. TAREAS Y NUESTRO TRABAJO Así las cosas, al pueblo sólo le queda luchar activa y resueltamente para que una verdadera transición democrática desemboque en una participación directa y autónoma de la gente y en la justicia social. Este esfuerzo se seguirá construyendo pacientemente, ladrillo por ladrillo, casa por casa, barrio por barrio, comunidad por comunidad, desde abajo. Hay que reconocer que en el triunfo del neoliberalismo también influyó el hecho de que el movimiento social todavía no ha alcanzado un suficiente nivel de fuerza y cohesión, y que la izquierda revolucionaria extraparlamentaria aún no es la potencia aglutinadora necesaria para que el pueblo tome las riendas de la vida nacional (no pretendemos que el PRD cargue con toda la responsabilidad). Por lo tanto, esta guerrilla ¿de teatro Sr. Fox? declara a la clase política y sobre todo a la sociedad que nuestro trabajo ahora continuará siendo el de construir el poder popular. Desde ahora y desde abajo promoveremos el levantamiento de un nuevo país basado en el poder en manos del pueblo que defiende sus derechos. El pueblo puede y debe gobernarse a sí mismo y tomar las decisiones que afecten su vida, arrebatándolas de las manos de los grandes señores del país. Al lado del pueblo, luchamos desde nuestra trinchera para que vecinos, amas de casa, trabajadoras, campesinos, estudiantes, todos juntos controlemos nuestro destino democráticamente. Hagamos valer la organización democrática y autónoma. En todos los ámbitos y áreas de la vida nacional, se trata de desarrollar la autogestión, poniéndo el poder directamente en manos de la gente. Para nosotros, la lucha continúa por hacer una realidad el mandar obedeciendo, por el verdadero control popular del gobierno y todos los centros administrativos, de trabajo y de vida ciudadana. (Ahora bien, si en este momento no priorizamos el accionar militar y nos abocamos al fortalecimiento de la organización autónoma y democrática del pueblo, sería un error pensar que renunciamos al uso de las armas y a la estrategia que hemos decidido impulsar para hacer el cambio, vía que firmemente reivindicamos en el contexto del capitalismo salvaje y los métodos antidemocráticos de control social y político del siglo XXI. Aún con la nueva careta de democracia que ostenta el sistema, nos reservamos el derecho de practicar constantemente la autodefensa si se sigue respondiendo a las justas demandas del pueblo con la guerra sucia y de baja intensidad.) Entonces, ¡todos a construir el poder popular! Esperamos que este mensaje llegue principalmente a los jóvenes porque les toca a ellos en gran parte cumplir con este esfuerzo colectivo. Está bien, un chorro de ustedes votaron por Fox. Pero piensen bien lo que significa el proyecto de legitimación y continuismo que comentamos. Este proyecto que ha querido aniquilar sin piedad a los campesinos y a los trabajadores, ahora dirige sus baterías contra ustedes. Si los grandes ricos se salen con la suya, las oportunidades futuras serán aún menos atractivas que las actuales: muy pero muy pocos podrán aspirar a ser un administrador 'élite' del modelo; algunos experimentarán la dicha de convertirse en autómatas del modelo; y la gran mayoría será sencillamente prescindible para el modelo. Lo cierto es que, en este nuevo esquema segmentado, a toditos les quitarán el derecho de vivir como seres sociales que piensen independiente y solidariamente. A riesgo de caer en lo cursi, les repetimos lo evidente: les toca a ustedes definir el futuro de nuestra nación y de hecho asegurar nuestro futuro como nación. ¿Dejarán que este sistema los convierta en objetos o bien en desechos del mercado globalizado? O ¿lucharán, siguiendo el ejemplo de los valientes e idealistas universitarios y normalistas, por su dignidad y humanidad, por el derecho a una educación crítica y liberadora, por barrios limpios donde nuestras familias sean las que tomen las decisiones que nos afectan, por un empleo digno y profesional, social y éticamente satisfactorio? En fin, ¿se opondrán a los nefastos e insultantes proyectos de los de arriba que hasta ahora han dejado al menos 60 millones de pobres o se la jugarán por un país mejor, más democrático y más justo? Nos sentimos seguros con el futuro en sus manos soñadoras, manos que tomaremos con respetuosa hermandad para juntos sembrar el México de mañana. Por último nos dirigimos a todos los que todavía creen que México puede ser verdaderamente libre, justo y democrático. Sabemos que la alternativa no se hace de la noche a la mañana. Existen discusiones que deben darse y tareas en las que toda la sociedad debe participar si se quiere frenar la afianzada embestida neoliberal de quienes pretenden convertirse en dueños de... ¡todo! Para abrir el debate sobre estos asuntos y plantear la construcción de una alternativa en la agenda nacional, proponemos: 1. Ante la inminente ofensiva privatizadora de recursos estratégicos como la electricidad y la industria petrolera y otras medidas antipopulares, construir y fortalecer un gran bloque antineoliberal de las fuerzas progresistas y revolucionarias y oponer una amplia resistencia nacionalista del pueblo organizado. 2. Ante la ofensiva conservadora y retrógrada contra el Estado laico, enfocar voluntades para montar iniciativas organizadas y/o coordinadas que detengan y reviertan las medidas pro clericales y reaccionarias 3. Ante el deterioro de las garantías básicas que provoca el neoliberalismo, defender organizadamente los derechos humanos, los derechos de los pueblos indígenas, los derechos ecológicos, los derechos de los migrantes (incluyendo los centro y sudamericanos), estableciendo condiciones mínimas y definiendo estrategias articuladas para responder a los casos de violaciones a dichas garantías. 4. Exigir la creación de una Comisión de la Verdad, integrada por personalidades reconocidas social y éticamente, que investigue y promueva el consecuente castigo a los responsables de las masacres y desapariciones forzadas desde 1960 al presente. Tal Comisión ha de contar con el aval y la legitimidad que sólo puede otorgar el pueblo. 5. Promover en la sociedad civil la permanente exigencia por la libertad de todos los presos políticos que hay en el país, incluyendo a los que por diversas causas no se han declarado como tales. 6. Exigir la desmilitarización en todas las zonas del país, siendo la militarización el principal ingrediente que violenta a los derechos humanos y garantías individuales que estipula la Constitución. 7. Impulsar desde las bases la creación de una nueva cultura política de izquierda tanto parlamentaria como extraparlamentaria, erradicando el sectarismo, verticalismo y autoritarismo y promoviendo el pluralismo, horizontalismo y relaciones democráticas entre y dentro de las organizaciones. 8. Que los partidos presenten candidatos o plataformas provenientes del movimiento social sin manipulaciones o hipocresías y aceptando íntegramente sus demandas como organización o sector social, sin que estos se conviertan en correas de transmisión para los partidos. Las anteriores exigencias y medidas son y serán necesarias para mantener una mínima y congruente civilidad política y social con un gobierno que respete y haga respetar el estado de derecho. Con la sólida determinación de luchar por la democracia y la justicia social, criticando fuertemente el recién pasado proceso electoral y desde la realidad de un país que se encuentra en una situación catastrófica, se despide esta guerrilla 'mala, electorera y de teatro'. ¡CON EL PODER POPULAR, EL PUEBLO UNIDO VENCERÁ! Por la Dirección Nacional del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente República Mexicana a 18 de agosto de 2000 Correo electrónico: erpi@tierra.ucsd.edu Página: http://tierra.ucsd.edu/erpi ========================================== Comité Estatal de Guerrero: Comunicado #1 Este comunicado se refiere al caso de secuestro de Raúl Astudillo en el estado de Guerrero. La señora Violeta Campos Astudillo, esposa de éste, declaró que el ERPI es el autor del secuestro y quería atentar contra su vida. También alude a la detención en agosto de dos perredistas, Ismael Padilla Nava y Azucena Pasión, quienes son acusados de pertenecer al ERPI y ser autores del secuestro. A LA OPINIÓN PÚBLICA: A LA FAMILIA ASTUDILLO: El día 18 del mes y año en curso en diversos medios de comunicación estatales aparecieron notas donde la señora Violeta Campos Astudillo, miembro de la conocida familia priísta Astudillo de nuestro estado pide al ERPI que respete la vida de su esposo y ofrece negociar para poner fin a el secuestro de que es víctima desde hace casi dos meses, durante una entrevista manifiesta que después de la detención de Ismael Padilla Nava y Azucena Pasión, supuestos secuestradores de su marido, también afirma que el ERPI le ha hecho llegar un comunicado donde le amenazan a ella y a toda su familia. Ante semejantes imputaciones y distorsiones nuestro ERPI aclara lo siguiente: 1.- Negamos que Ismael Padilla Nava y Azucena Pasión sean miembros o dirigentes de nuestra organización, lo que se evidencia es una vez más el intento desesperado por parte de los cuerpos de seguridad para pretender vincular a nuestro ERPI con este tipo de actividades. 2.- Nos deslindamos de cualquier amenaza a la familia Astudillo, ésa no es nuestra práctica. 3.- No es a nosotros a quienes la señora debe pedir la libertad de su esposo, sino a aquellas que realmente lo tienen en su poder. 4.- Ante la incapacidad policiaca, es probable que los detenidos (Ismael y Azucena) sean chivos expiatorios para tratar de dar resultados y junto con ello hostigar a dirigentes sociales como paso preparatorio de una escalada represiva en varios municipios del centro del estado de Guerrero. Ya está visto que la fabricación de culpables y la tortura siguen siendo la regla de oro de las policías mexicanas, y vincular a los movimientos sociales con la insurgencia armada son parte de la guerra sucia que se vive en nuestro país. ¡CON EL PODER POPULAR, EL PUEBLO UNIDO VENCERÁ! COMITÉ ESTATAL DEL ERPI Estado de Guerrero a 22 de Agosto del 2000. ================================================== Denunciamos el Plan Colombia y refrendamos nuestra solidaridad con la lucha de los ejércitos insurgentes y el pueblo Colombiano Si lo ven que viene, palo al tiburón, Palo pa' que aprenda que aquí si hay honor. Si lo ven que viene, palo al tiburón, Pa´que vea que en el Caribe no se duerme el camarón. Si lo ven que viene, palo al tiburón, Pa´que no se coma a nuestra [Colombia la flor]. -Rubén Blades Volvió a temblar en nuestra América y hasta acá se sintió el estremecimiento. Al pisar tierra en Cartagena de Indias, Colombia, epicentro del nuevo sismo, Clinton y su belicista dream team sacudieron el continente entero con las funestas ondas de esta última intervención imperial: la injerencia directa y descarada en nuestros asuntos; la regionalización, vietnamización y kosovización (guerra aérea) de la agresión; el intento de supeditar la política externa de los países vecinos; la sustitución del anticomunismo por la lucha contra el narcotráfico como pretexto para la intervención. El militarista Plan Colombia que el emperador inauguró formalmente el 30 de agosto es la culminación de la conjugación de los intereses de la oligarquía colombiana, del Pentágono y el complejo militar-industrial de EEUU, de su visión geoestratégica y de la última ofensiva neoliberal del gran capital del norte. Con el recrudecimiento del conflicto, puesto en sus justas y reales dimensiones por Carlos Fazio (La Jornada, 29-31 de agosto), pretenden garantizar el control oligárquico del Estado Colombiano, abatir un formidable reto al 'nuevo orden mundial' impuesto por Washington, asegurar el dominio político y económico de Latinoamérica, incluyendo la tan preciada joya de la Cuenca Amazónica, y alimentar las megaganancias de los fabricantes de armas gringos. Este proyecto de guerra, último recurso neoliberal ante la digna resistencia de un pueblo, financia y arma a un ejército violador de los derechos humanos y a los paramilitares genocidas; provocará decenas de miles de muertes y una aguda crisis de refugiados y desplazados. Por solidaridad con el pueblo colombiano y por los principios de soberanía y justicia que defendemos, los compas del ERPI repudiamos y denunciamos esta brutal intervención. ¿Qué impedirá que el día de mañana, EEUU no se apoye en los mismos pretextos de estabilidad y 'guerra contra las drogas' para aplastar las justas luchas en México u otro país hermano? A los pueblos americanos no nos queda más que manifestarnos activa y combativamente contra este cataclismo y sus posibles repeticiones. Si no se logra impedir su puesta en marcha, a pelear con todos nuestros medios y métodos contra tales agresiones imperialistas. Confiamos en que el pueblo colombiano y sus hermanos del continente lograrán superar esta difícil etapa para construir una paz digna y soberana. Finalmente, a los heroicos combatientes bolivarianos de las FARC, el ELN y el EPL, el ERPI humildemente les ofrenda firmes alientos fraternales para enfrentar los duros días que se avecinan. ================================= Posición del ERPI con relación al Diálogo: ¿Hacia un diálogo o una mala paz? "Una mala paz es todavía peor que la guerra" Cayo Cornelio Tácito Por medio de este documento el ERPI, Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, da a conocer tanto a los participantes en el coloquio como al pueblo de México su posición sobre el diálogo en el momento actual. El documento se divide en cuatro partes. Primero, examinamos los conceptos paz y justicia social, discutiendo los distintos significados que adquieren, la relación que pueden tener entre sí y las posibilidades de sus aplicaciones concretas dadas las condiciones sociales y políticas. Habiendo establecido estas bases conceptuales, pasamos a revisar los antecedentes del diálogo entre los movimientos armados y los gobiernos en turno, tanto en América Latina (en los países centroamericanos específicamente) como en México. Luego, se hace un análisis de las posibilidades de un diálogo en la coyuntura actual, haciendo hincapié en la naturaleza del neoliberalismo, y concluyendo que el diálogo no sería lo correcto dadas las condiciones existentes. Finalmente, presentamos algunos de nuestros planteamientos básicos (plasmados en nuestras tesis) que sí pueden servir de base para que en algún futuro un posible diálogo pueda desembocar en una verdadera paz con justicia social. Se trata del poder popular y la democracia, profunda y completa. Solo se podrá alcanzar la paz con justicia social a la medida que el poder popular y la democracia se vayan construyendo. La mayor conclusión que sacamos es que en las condiciones actuales, el diálogo no nos llevaría a solucionar los problemas del país, los agravaría. Es imposible que un diálogo con un gobierno neoliberal y autoritario conlleve a una auténtica paz tan deseada por el pueblo. En cambio, pensamos que el camino por el cual nosotros y otras organizaciones revolucionarias hemos optado, los movimientos emprendidos por distintas agrupaciones sociales, e incluso las luchas electorales que expresan la voluntad del pueblo, en su conjunto, sí irán construyendo un poder popular con la fuerza suficiente para garantizar la construcción de la paz con justicia social Algunos conceptos básicos: Paz y Justicia Social Hace unos días en la ciudad de Alcalá de Henares los participantes en una conferencia internacional sobre la pacificación de Colombia declaraban que se buscaba para este país la paz con justicia social. Pero ¿Qué es la paz?, ¿Qué es la justicia social? En las respuestas a estas interrogantes desde luego encontraremos varios matices dependiendo de quien y desde que posición social en la relación de opresor-oprimido se trate y encuentre. En relación con la pregunta de ¿Qué es la paz? algunos podrán decir que es la ausencia de violencia, o también que es la ausencia de conflicto armado entre dos partes beligerantes. Otros dirán que es la armonía política, económica y social entre países o dentro de un país. Pero si tomáramos sólo alguna de éstas definiciones simplistas estaríamos perdiendo de vista los múltiples factores que impiden experimentar la paz: hablamos de la existencia de las injusticias sociales, la impunidad, los crímenes de lesa humanidad, la corrupción y la terrible miseria en la que el capitalismo tiene sumida a la mayor parte de la población del mundo. Estos factores, verdaderas agresiones contra la humanidad, son los que durante cientos de años han impedido lograr la paz. Asimismo provocan la continuidad de una guerra, es decir "la continuación de la política por medios violentos", como dijo Clausewitz, ya que violentamente imponen sus políticas lesivas. Creemos que en México como en muchos otros países no existe la paz idealizada por muchos políticos e ideólogos del sistema. Así nos vamos acercando a una primera conclusión: los conflictos sociales no son el resultado de una violencia revolucionaria fortuita; al contrario son causados por la guerra que las clases dominantes emprenden contra el pueblo. Durante los conflictos armados internos los gobiernos han tratado de negar que la violencia revolucionaria es una respuesta justa de los pueblos ante la violencia que el Estado ejerce para mantener su dominio y proteger los intereses oligárquicos. De igual forma tratan de detener la organización y movilización populares aplicando el terror de Estado que se expresa en masacres, desapariciones, torturas y más ataques a la población civil. Estos se perpetran no sólo en los momentos de mayor confrontación sino que éstas son ejecutadas con regularidad dentro del marco de la estrategia contrainsurgente de Guerra de Baja Intensidad. Son hechos que en nuestro país están sucediendo desde hace años; recordemos solamente Aguas Blancas, Acteal, El Charco y el Bosque como las más recientes. Dicho esto, una segunda conclusión sería: la violencia revolucionaria existe y existirá mientras persista la violencia de Estado en contra del pueblo y que no podrá haber paz mientras no se trasciendan las causas que dan origen a las expresiones revolucionarias. Otro aspecto que consideramos es de que la violencia no es sólo la que se expresa en una lucha armada o en los enfrentamientos físicos, sino además la violencia social y estructural de un sistema desigual e injusto. Es el hecho de mantener miserable, con hambre, sin trabajo, sin vivienda, sin educacion en violencia que se ejerce contra los pueblos como violencia institucionalizada y estructural. Esta realidad nos lleva a hacer la siguiente pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la muerte de insurgentes y población civil por la vía de las armas y el matar de hambre y enfermedades al pueblo, en especial los niños? Vaya un ilustrativo dato: en México mueren más de 50,000 niños cada año por enfermedades prevenibles y curables. (En el mundo la cifra alcanza el millón.) ¿Acaso no es eso un crimen? Se trata quizá de una cantidad similar a las víctimas de varios años de guerra en una nación de menores dimensiones a la nuestra. Una tercera conclusión entonces sería: la auténtica paz no es posible mientras los regímenes ejerzan la violencia institucionalizada y estructural. Como veremos más adelante, en el ERPI creemos que no todos los procesos de pacificación culminan en una verdadera paz. Experiencias históricas demuestran que la firma de un acuerdo de paz en condiciones desventajosas no garantiza la justicia social. Es demasiado común que la conclusión de los enfrentamientos armados sea seguida de más violencia estructural. Por ello concluimos finalmente que la paz sin justicia social no es una auténtica paz, ya que la paz y la justicia social son fenómenos que están indisoluble e inevitablemente ligadas. Las grandes conclusiones a las que llegamos, por tanto, son las siguientes: No puede haber paz sin justicia social; y los oprimidos luchan constantemente de la manera necesaria para defenderse de las agresiones en su contra y por alcanzar cada vez mejores condiciones de justicia social, es decir por alcanzar la verdadera paz. Nuestra meta como sociedad por tanto ha de ser no simplemente una paz estrechamente concebida sino la paz con dignidad y justicia social. ¿Difícil de alcanzar? ¡Por supuesto! Pero como dicen por acá: "la lucha hay que hacerle..." Para mejor entender los problemas y dificultades que implica el camino hacia la paz, nos preguntamos: ¿Qué papel juega el diálogo en la conquista de la paz? ¿Otros procesos alcanzaron la paz con justicia social? ¿Puede alcanzarse en México? ¿Cómo y en que condiciones? Para responder a estos cuestionamientos es necesario analizar los antecedentes y experiencias en otros países y las condiciones actuales en México y definir cuales son los requisitos para que se lleve a cabo. Antecedentes Aquí vamos a tratar la historia reciente en América Latina con respecto a los diálogos que han conducido a negociaciones y posteriormente a acuerdos de paz. Con mucha modestia y mas respeto comentaremos sobre todo los procesos de paz en que participaron los compañeros centroamericanos y sacaremos algunas conclusiones. A lo largo de los procesos centroamericanos, estas luchas fueron para nosotros fuentes de inspiración y de lecciones. Una de las grandes lecciones que asimilamos tiene que ver con el papel que jugaron las negociaciones. En Centroamérica, vemos con mucha tristeza y preocupación el hecho que los acuerdos no se han respetado. ¿Valió la pena tanto sufrimiento y destrucción y el alto costo humano para llegar a las situaciones actuales, situaciones directamente vinculadas a los resultados de los procesos de paz? No conocemos con exactitud las razones por las que los movimientos revolucionarios en aquellos países emprendieron un diálogo y, teniendo en cuenta los heroicos combates de Estelí, los legendarios esfuerzos por mantener Radio Venceremos en el aire y la épica defensa del Volcán Tajumulco, experiencias que tanto nos conmovieron y motivaron, sabemos que estas decisiones se hicieron con las mejores intenciones y luego de cuidadosos análisis de la realidad de entonces. Se supone que fue por la destrucción (humana y material) y la insostenibilidad (es decir la opinión de que ya no se podía seguir avanzando por este camino) y el desgaste de la guerra. En Nicaragua la repudiada agresión imperialista había llevado a la población a sus limites físicos y psíquicos. En El Salvador la ofensiva del 89 no logro tomarse el poder. Finalmente, en Guatemala imperaba una situación de empate técnico sin posibilidades de avances. Quizás esto, junto con la coyuntura regional e internacional a finales de los años 80 con la caída del bloque 'socialista' y el fin de la guerra fría, influyó mucho en la decisión de empezar un diálogo con los gobiernos en el poder. Además, en cierto sentido, los distintos movimientos revolucionarios tenían ya una impresionante acumulación de fuerzas y un peso importante en la vida política de sus respectivos países y por ello, un diálogo podría traer resultados beneficiosos. No podemos especular más sobre las razones por que dialogaron pues seguramente ellos allí en el coloquio explicarán más a fondo los motivos. Pero lo cierto es que en todas las experiencias en Centroamérica muchas de las causas que originaron los conflictos permanecen intactas y hasta exacerbadas hoy en día. Las negociaciones concluyeron todas a favor de las oligarquías pues ellas y sus representantes se encuentran actualmente en el poder: el FRG, partido del genocida Rios Montt, en Guatemala, ARENA, fundado por creadores de los escuadrones de la muerte, en El Salvador, y los Liberales somocistas en Nicaragua. Si bien resultaría irresponsable y parcial no mencionar los últimos avances, específicamente electorales, de los movimientos centroamericanos (hablamos sobre todo de los FSLN y FMLN), opinamos que todos entraron a los procesos de negociación en claras condiciones de desventaja. Creemos que en los casos de Guatemala y El Salvador los diálogos y posteriormente los acuerdos de paz se desarrollaron con base en condiciones favorables a la oligarquía, impuestos por los gobiernos en turno y el imperialismo. Nicaragua se vio obligada a tratar con los Contras y el imperialismo; estos últimos, a pesar de los acuerdos de Contadora, continuaron destruyendo el país y no se satisficieron hasta no ver la oposición oligárquica reasumir el poder (para ellos solamente hay democracia cuando los ricos mandan). Empero, estimamos además que los movimientos centroamericanos manejaron conceptos y decisiones inadecuadas en las negociaciones. En primer lugar, no contaban con o no aprovecharon una alta capacidad de presión militar; si no estaban francamente a la defensiva o al menos ya no se encontraban a la ofensiva. Es más, ceses al fuego fueron pactados y desarmes prosiguieron, los movimientos perdiendo así una eficaz palanca para el proceso de diálogo. Lamentablemente, al negociar con regímenes autoritarios y anti-populares, la presión militar es indispensable. El caso Colombiano nos muestra que manteniendo la ofensiva y la eficacia de un aparato militar activo, se entra al proceso en condiciones más favorables, obteniendo de partida concesiones necesarias para la construcción de un sistema más democrático y socialmente justo. (Queda claro que además hay que buscar las mejores formas de efectuar esta presión militar de manera que se evite en lo posible el escalamiento de la guerra sucia paramilitar y la consecuente pérdida humana, se trata nada menos que de la humanización del conflicto planteada por el ELN colombiano.) En segundo lugar, los diálogos se realizaron de forma bastante cupular, sin la participación activa y masiva del pueblo. (De nuevo hay que reconocer algunas iniciativas interesantes, aunque no hayan logrado su potencial, como la Asamblea de la Sociedad Civil en Guatemala.) Mientras que las dirigencias negociaban en condiciones dificilísimas, el pueblo organizado se quedó al margen, haciendo que muchos se confundieran y desactivaran. Así, a la hora de las firmas finales, el pueblo estaba menos organizado y bastante desmovilizado (ya no hablamos de la desmovilización militar sino social), sin la suficiente fuerza para participar autónomamente en la nueva etapa del proceso. Un pueblo activo, organizado, autónomo y poderoso es justamente el ingrediente indispensable para hacer valer los acuerdos de paz. Para nosotros, las tres experiencias son ilustradoras en el sentido que las negociaciones no lograron cambios sustantivos ni en el desarrollo democrático ni en la muy concentrada distribución económica en sus países. Nos damos cuenta que para que los acuerdos de paz desemboquen en profundos cambios políticos y sociales, se requiere de dos condiciones básicas: un Estado dispuesto a avanzar hacia transformaciones democráticas y, conversamente, un pueblo organizado, activo y autónomo que no sólo acompañe el proceso sino que lo conduzca, asegurando que se pacten profundos cambios en materia política, económica y social. Negociaciones en el Contexto Mexicano Actual En México, para no ir muy lejos, podemos observar acontecimientos recientes como las negociaciones entre el Estado y los Zapatistas y los movimientos sociales de los últimos años. Las negociaciones del EZLN que culminaron con los Acuerdos de San Andrés Larraínzar, en un principio, eran prometedoras. Al cumplirse los acuerdos, los pueblos indígenas de México por vez primera tendrían garantías legales para desarrollar sus propios sistemas de gobierno, haciendo palpable una verdadera autonomía política y cultural. Instrumentos de diálogo como la CONAI y la COCOPA habrían facilitado un contínuo acercamiento entre las partes y así un progreso en las negociaciones. Pero lamentable y quizá previsiblemente por razones históricas de nuestro país, el gobierno optó por obstaculizar el proceso hasta que se interrumpió en 1996. El gobierno negoció no con la intención de resolver la pobreza y marginación en Chiapas sino con el fin de neutralizar a una organización armada y acabar con un movimiento social masivo. Es más, la CONAI se disolvió y la COCOPA tiene poca o una casi nula incidencia porque ni siquiera ha podido lograr que la administración de Zedillo cumpla los acuerdos ya suscritos y siga negociando de buena fe. Ahora, mientras Zedillo y su equipo le mienten al pueblo de México con la obscena declaración de que 'no hay guerra' en Chiapas, la militarización se incrementa aún más y el gobierno, según el EZLN en su comunicado de 9/VI/2000, está dejando "todo listo para una acción policiaco-militar de gran envergadura". No obstante, el EZLN sigue teniendo fuerza. Por otro lado, el gobierno ni siquiera se compromete a realmente dialogar con los movimientos sociales. Más bien, el régimen opta por coptar movimientos o desgastarlos y en muchos casos, reprimirlos. Claros ejemplos son la huelga estudiantil del CGH en la UNAM y la movilización nacional magisterial de la CNTE. En Guerrero, los gobernadores han optado por reprimir y hostigar sistemáticamente a los movimientos sociales, encarcelando, torturando, secuestrando y hasta desapareciendo a activistas y dirigentes como en los casos de Benigno Guzmán de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, de los internacionalmente reconocidos presos de conciencia, Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, miembros de la Organización de Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, y de muchas otras organizaciones. En lugar de dialogar con estos movimientos democrático-populares, se busca desactivarlos y aniquilarlos. Por ejemplo, como respuesta a demandas sociales más que justas, el gobierno cometió las masacres de Aguas Blancas, Acteal, el Bosque y El Charco. En vez de atender a las necesidades más elementales como son la salud y la educación, el gobierno aumenta el presupuesto militar e intensifica la militarización. Entonces se puede decir que el malgobierno ya está llevando a cabo una guerra de exterminio contra el pueblo y su forma de dialogar es reprimir y encarcelar. Análisis Para nosotros, lo expuesto anteriormente es suficiente razón para desconfiar de cualquier diálogo con un gobierno represor y autoritario. Si el gobierno ni siquiera busca solucionar los problemas sociales y dialogar con las agrupaciones civiles y movimientos sociales que luchan sin armas, mucho menos lo hará de buena fe con movimientos armados. Actualmente no existen condiciones para el diálogo. Esto se debe esencialmente al dominio del modelo neoliberal en nuestros países. El régimen neoliberal busca implementar sus "reformas" o "ajustes" ante la resistencia del pueblo. Cada vez más, a lo largo de América Latina, el pueblo exige alternativas y los movimientos sociales se amplían. Ya que no encuentra el consentimiento de las grandes mayorías, el régimen se ve obligado a gobernar autoritariamente. Para imponer y administrar los dictámenes anti-populares del imperialismo multinacional y sus agencias internacionales como el FMI, el BM y el BID, el régimen neoliberal recurre obligadamente a la fuerza y la represión. Es por esta razón que se dice que los gobiernos neoliberales, aunque sean de "centro-izquierda", son por su misma naturaleza neoautoritarios. Aquí en México vemos que el avance del neoliberalismo ha empeorado la situación socioeconómica para la mayoría del pueblo. La 'normalidad democrática' o la 'transición democrática' que tanto se ha ensalzado en los medios de comunicación realmente significa un horror para el pueblo. Para resumir, en lo económico, los paquetazos, incluyendo las privatizaciones, la flexibilidad laboral, las recesiones y devaluaciones han golpeado fuertemente a la población. El crecimiento actual, con la inflación y tasa de interés a la baja, no es más que coyuntural y, como quedó al descubierto con la última mini-devaluación, en cualquier momento puede venir un nuevo shock económico que nos retroceda unas cuantas décadas más dejando en ridículo el presunto blindaje. En lo social esto se traduce en mayor desempleo, salarios cada día más bajos, un recorte drástico en el presupuesto social, cada vez más frecuentes "desastres naturales" por corrupción y planeación inadecuada y mayor endeudamiento por los fraudes astronómicos como el FOBAPROA. Naturalmente, esto tiene en lo político el resultado que ya mencionamos: un régimen neoautoritario. La represión se suma a una participación cada vez más reducida y controlada. Las organizaciones sociales e incluso las organizaciones defensoras de derechos humanos sufren hostigamientos, mientras que en las áreas rurales de país se vive constantemente un clima de zozobra por la militarización. En Guerrero los campesinos e indígenas ya ni pueden trabajar sus parcelas con tranquilidad por temor al hostigamiento del ejército. También hay un claro deterioro en la situación de los derechos humanos en el país. La 'normalidad democrática' bajo el gobierno zedillista incluye torturas, desapariciones y masacres. La creación y acción de nuevos cuerpos represivos como la PFP y la proliferación de grupos paramilitares financiados y armados por el Estado hace ver que el régimen no piensa cambiar esta situación. Es evidente que el método de gobernar bajo esta 'democracia' neoliberal es esencialmente autoritario. Algunos dirían que al menos ha habido una 'apertura democrática' con la participación de otros partidos aparte del PRI en la política nacional. Pero la existencia de múltiples partidos no se traduce automáticamente en una verdadera y libre oposición. Se reduce la democracia al simple hecho de que haya elecciones dejando al pueblo a un lado en la toma de las grandes decisiones políticas, económicas y sociales. Por lo demás, las elecciones resultan poco justas por el fraude, la compra y coacción del voto y el uso desigual de los medios de comunicación. Así se concentra el poder y la toma de decisiones en la oligarquía financiera, que actúa en colusión con el FMI y el Banco Mundial; para ellos, el pueblo es dispensable. Parece ser que el régimen tiene más compromiso con los organismos financieros internacionales y con Wall Street que con el pueblo mexicano. Con esto, se observa que lo que se está desarrollando es un sistema de gobierno neoliberal que utiliza dos tácticas nefastas: por un lado, una guerra de baja intensidad -- una creciente militarización con tácticas contrainsurgentes y aspectos de una guerra sucia. Por otro lado, una democracia de baja intensidad: elecciones regulares caracterizadas por una participación atomizada, pocas alternativas y alto índice de abstencionismo, concentrando así el poder en la oligarquía y sistemáticamente excluyendo y empobreciendo al pueblo. La idea es implantar un sistema que combine la vietnamización en términos de represión y la norteamericanización en términos de (no) participación. Entonces, como hemos señalado, el modelo neoliberal (y su aplicación en nuestro país) además de castigar económica y socialmente al pueblo, consiste obligadamente en la creación de un sistema político por naturaleza anti-democrático y anti-popular para permitir su reproducción. Es un sistema en que la organización del pueblo se enfrenta a la violencia de un Estado cada vez más militarizado. Al pedir pan y justicia, al pueblo se le da plomo y muerte. Cuando se alzan las voces defensoras de los derechos humanos, estas también son calladas. Bajo estas condiciones políticas, es menester preguntarnos ¿Qué podría el pueblo conseguir por medio de un diálogo y qué tipo de diálogo podría darse? Conclusión Lo anterior expone las contradicciones y falacias de la 'normalidad democrática' en México. Queda claro que ésta no existe; lo que tenemos en México es un régimen autoritario que solamente opera dentro de los parámetros del neoliberalismo. Hay suficientes antecedentes en nuestro país para creer que el diálogo bajo estas condiciones no conduciría automáticamente a una paz con justicia y democracia. Es más, arrojaría obstáculos en nuestro camino hacia estas metas. Queremos dejar en claro que no nos oponemos a la negociación y el diálogo. Es más, creemos que estas prácticas son fundamentales para una sana y plena vida política democrática. Pero, entre desapariciones de disidentes políticos, torturas a luchadores sociales y un constante hostigamiento al movimiento social y al pueblo no se puede dialogar. Además, ¿cómo es posible abrir un espacio de diálogo efectivo cuando el régimen sentencia que el modelo socioeconómico actual no es negociable? ¿Cuándo el gobierno sólo obedece los dictámenes del FMI y el Departamento del Tesoro de EEUU y se niega repetidamente a escuchar los justos reclamos del pueblo? Reiteramos también nuestra creencia en la paz. La paz es sobre todo por lo que luchamos. Pero ¿de qué tipo de paz estamos hablando? ¿Una en donde el malgobierno siga mintiendo, masacrando, reprimiendo y empobreciendo al pueblo o una paz digna en donde haya una justicia y una participación profunda del pueblo? Repetimos que la paz que anhelamos es la paz con dignidad, la paz con justicia social. Quedando claras las nulas posibilidades de un sustancioso diálogo en el momento actual, nos quedamos con la siguiente gran interrogante: ¿bajo qué condiciones pudiera lograrse una paz con dignidad y justicia social por medio del diálogo? Como señalan las conclusiones de nuestro repaso de las experiencias centroamericanas, pensamos que son dos las condiciones necesarias para que se dé tal diálogo: un estado dispuesto a avanzar hacia transformaciones democráticas y, conversamente, un pueblo organizado, activo y autónomo que no solo acompañe el proceso sino que lo conduzca. Ya que el Estado mexicano actual, como estado autoritario neoliberal, no cumple con la primera condición, opinamos que la segunda ha de fortalecerse. Es decir que el pueblo ha de robustecerse, elevar su grado de organización, y emprender el ejercicio de su soberanía y auto-gobierno en todos los ámbitos antes de que se pueda dar un diálogo fructífero. A este proceso le llamamos y conocemos como la construcción del poder popular. En nuestras Tesis para el Cambio, nuestros principios políticos y éticos básicos (ver nuestra página de internet http://tierra.ucsd.edu/erpi/), planteamos que nuestro principal compromiso es con el pueblo. Para lograr un verdadero cambio y acabar con esta situación precaria del pueblo mexicano, nosotros proponemos la construcción del poder popular. A diferencia del modelo actual que reduce el concepto de democracia, se propone ampliar el sentido y el ejercicio de la democracia, con participación popular masiva, en todos los ámbitos sociales. La construcción del poder popular, por tanto, implica el autogobierno del pueblo que toma sus propias decisiones sobre su política, economía, proyectos sociales, etc., y contempla verdaderas autonomía y soberanía populares. Pensamos que un pueblo organizado, que establece mecanismos realmente democráticos y de alta participación política, es la mejor garantía contra un sistema autoritario y anti-democrático. Por lo tanto, la primera y principal tarea en el momento actual es la de seguir construyendo el poder popular. Actualmente, se está desarrollando en las comunidades, en los barrios, en las escuelas y universidades, en los centros de trabajo, etc. Solamente cuando el poder popular haya alcanzado un grado y una extensión mas elevados y generalizados, se podrá considerar un verdadero diálogo. Es la única forma en que el pueblo podrá sentarse a negociar una transformación de fondo del país con una base de poder suficiente para ejercer una presión efectiva. Sólo así se podrá garantizar además el cumplimiento de cualquier acuerdo que se suscriba. Tal proceso de negociación se manifestará, según nuestra visión, de dos formas alternativas. Primero, podría ser la culminación de múltiples esfuerzos revolucionarios que ya hayan desembocado en cambios estructurales en términos políticos y económicos. Es decir, se daría cuando el pueblo, a través de sus luchas ya haya conquistado importantes espacios y ya haya impuesto el poder popular en áreas claves de la sociedad. Se daría, por ejemplo, cuando a través de la lucha electoral lleguen al poder sectores que obedezcan los mandatos y reflejen los sentimientos del pueblo. En este caso, sería cuando el gobierno realmente mande obedeciendo. Para que tal escenario se vuelva realidad, hace falta una total y profunda reconceptualización del ejercicio de la lucha electoral. También podría darse cuando la lucha de masas haya alcanzado tal nivel y fuerza que el pueblo logre una transformación política por media de la presión masiva como expresión del ejercicio de la soberanía popular. En términos sencillos, hablamos de una situación en que las estructuras políticas se democraticen y que el pueblo participe efectivamente en las decisiones que afectan a nuestra sociedad. Tal cambio, dentro de los parámetros excluyentes del neoliberalismo, sólo se conseguirá por medio de una intensa lucha popular. Segundo, un diálogo que permita alcanzar una paz digna puede realizarse dentro de otro conjunto de condiciones. Aquí, hablamos de una situación en que el régimen mantenga "intacta" sus fuerzas pero que paralelamente se haya construido un poder popular de tal magnitud que los auténticos representantes del pueblo (no presumimos de ningún modo ser los únicos) puedan sentarse a dialogar en condiciones de equidad. Es obvio que el momento actual no reúne estas condiciones. Para hacer de estas un hecho, es necesario que el pueblo siga organizándose y fortaleciéndose. Esto requiere de la creación, ampliación y consolidación de varias estructuras populares que se enfrenten a las estructuras anti-democráticas y hasta represivas del estado neoliberal. Lo que el régimen actualmente muestra son actas de guerra contra el pueblo. Ante las agresiones criminales del gobierno como por ejemplo el paramilitarismo, hostigamiento y violencia contra el pueblo, tenemos el derecho de defendernos activamente. En este sentido, reivindicamos el uso de la autodefensa, es un derecho ante las agresiones del Estado. Por tanto, una de las áreas en que el pueblo tiene que organizar y fortalecerse es la autodefensa armada. Si el régimen no agrediera al pueblo, tratándolo simplemente como enemigo, estos esfuerzos no serían necesarios. Sin embargo, dado que el neo-autoritarismo neoliberal sólo sabe responder a los reclamos de justicia con violencia y terror del Estado, la autodefensa armada se convierte en una necesidad innegable. Como demuestra el ejemplo Colombiano, al sentarse a negociar con un gobierno por naturaleza anti-democrático y anti-popular, es necesario mantener esta capacidad. De ninguna manera puede considerarse un cese al fuego o un desarme como precondición para el diálogo puesto que esta decisión sólo minaría la fuerza del pueblo, favoreciendo así el proyecto excluyente neoliberal. De todas formas, pensamos que la organización y participación activa del pueblo es el factor más importante. A la par de una estructura de autodefensa armada, el pueblo debe de entrar a una situación de diálogo con sólidas estructuras de participación social y política. De esta forma, la mesa de diálogo sería equilibrada y el pueblo logrará negociar con el gobierno entre iguales. Iniciar un diálogo antes de que se cumpla esta condición fundamental sería políticamente suicida. No se puede esperar profundos cambios del régimen neoliberal sin la presión de una masiva fuerza popular. Este poder popular (o poderes populares) no sólo obligaría al gobierno a que negocie de buena fe y acepte auténticos cambios, sino además vigilaría que los acuerdos derivados se cumplan. Un pueblo que no participe en un diálogo como protagonista principal y con la suficiente fuerza que lo respalde y con plena autonomía no logrará la paz con dignidad y con justicia social, como ya hemos visto, los resultados mínimos de cualquier diálogo. En fin, decimos que para la construcción de la paz por medio del diálogo, es fundamental la construcción del poder popular. Y no hablamos de un lema vacío, caudillista y demagógico, donde el "poder sirva a la gente" (¿cuándo se ha preocupado la oligarquía por el pueblo?), sino de un México donde el poder popular asegure la construcción de la paz y una verdadera democracia social y política. En una negociación con el régimen neoliberal, sólo la plena participación del pueblo a través de sus estructuras de poder popular garantizará estos resultados. Esto es así porque, por las restricciones y agresiones del estado neoliberal, únicamente el poder popular puede hacer valer una auténtica democracia. Hasta que no se den estas condiciones para el ejercicio de la democracia y soberanía del pueblo, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente sostiene que no es el momento de dialogar. Para ilustrar este punto, podemos volver al caso de Centroamérica. Aunque en cierta forma las negociaciones pusieron contra la pared a los movimientos revolucionarios, desactivaron a los movimientos sociales, ahora, luego de largos años durante los que estos se reorganizaron y volvieron a manifestarse, hay nuevas y combativas manifestaciones. Creemos que los movimientos sociales actuales en aquellos países, por ejemplo los estudiantes en Nicaragua, los trabajadores de salud en El Salvador, los pueblos indígenas y el pueblo guatemalteco en general movilizándose contra la impunidad de los ex-dictadores asesinos, no han sido frutos de los diálogos ni de las negociaciones sino se han logrado a pesar de las desfavorables condiciones de estos. Cualquier logro de estos movimientos se deberán al hecho de que, afortunadamente, las expresiones combativas de los pueblos organizados pudieron volver a articularse. Asimismo sucederá en nuestro país. Los logros que alcancemos en nuestro difícil camino hacia la paz con dignidad y justicia social serán los resultados de la fuerza que adquiera el pueblo en la construcción del poder popular. Con o sin diálogo (esperamos sinceramente que sea con), será el pueblo, como actor principal y autónomo, quien imponga la democracia y ejerza la soberanía para así decidir su porvenir. ¡CON EL PODER POPULAR, EL PUEBLO UNIDO VENCERÁ! EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO INSURGENTE República Mexicana a 16 de junio de 2000. ======================================= La democracia neoliberal y el fraude Se sabe que la supuesta 'transición democrática' en México, como en otros países latinoamericanos, que tanto se glorifica en los medios de comunicación e instituciones gubernamentales no es tal. También existe la creencia que el único factor determinante de que haya una falla en un sistema democrático es si ocurre un fraude electoral. Pero esta suposición trae consigo muchos limitantes, tanto para el análisis del carácter fraudulento de la democracia neoliberal como para el accionar de los movimientos sociales revolucionarios... El fraude no debe ser solamente entendido como un fenómeno estrictamente electoral sino, más globalmente, como algo sistémico, algo inherente bajo un régimen anti-democrático. En pocas palabras, el fraude puede ocurrir antes y después de las elecciones también, dependiendo del sistema social de una sociedad. Este ensayo intentará definir el fraude democrático, describir sus parámetros, lo dentro del contexto histórico que se vive en México actualmente. A continuación, se harán algunas suposiciones entorno al fraude. El fraude político ocurre cuando alguien o un grupo, sea una organización social o un partido político, tienen la fe o confianza de participar o no en un proceso supuestamente justo (por ejemplo elecciones) solo para después sentir engaño u desconfianza por irregularidades (léase: plenos crímenes) e injusticias cometidas durante tal proceso. Tomando en cuenta lo anterior, cabe mencionar que el fraude puede aparecer en distintos ámbitos, no solamente en lo electoral sino también en lo económico, en lo social, etc. Por lo tanto, si se extiende el concepto de fraude a algo sistémico, tendrá un mayor alcance en nuestra comprensión del proceso 'democrático-neoliberal' que vivimos hoy. Lo importante aquí es identificar el proceso fraudulento, sus características, sus parámetros y desde luego, los mecanismos para erradicarlo. Puede que un fraude sea una anomalía -- un día en que los contadores de votos no contaron bien porque se acostaron tarde la noche anterior por decirlo -- y en dado caso, se puede llevar a cabo una medida anti-fraudulenta simplemente acostándose más temprano. O puede que un fraude sea ya algo sistémico - en numerosos procesos electorales, en distintas regiones, siempre hay anomalías; en tomas de decisiones importantes nunca se permite una participación popular; siempre que se expone un fraude no se investiga a fondo (si es que se investiga); si se denuncia un fraude se reprime, etc. En este caso, el fraude ya no es nada más una anomolía en un proceso sino más bien forma parte de él. Aquí, la medida anti-fraudelenta no es simplemente crear mecanismos para contrarrestar varios tipos de fraude, que en muchos casos terminan legitimando el proceso (y, por lo tanto, la anomalía), como el IPAB o el IFE. Lo adecuado sería identificar al proceso, en este caso un sistema social, en su totalidad como fraudulento y proponer y construir un nuevo proceso que no permita un fraude. Muchas veces, el sistema social, o mejor dicho, los poderosos que están a cargo de administrar un sistema social definen los procesos supuestamente democráticos. El fraude, en sí, aunque parezca raro a simple vista, no es necesariamente propio de una democracia capitalista, puede también ocurrir bajo otro sistema social. En el siglo pasado, bajo regímenes llamados socialistas, efectivamente ocurrieron fraudes.1 Lo clave es conocer y analizar las características y estructuras de un determinado sistema social. Bajo sistema x, ¿Cómo se estructura el poder (político, económico, social)? ¿Cuáles son los mecanismos responsables de llevar a cabo procesos políticos, judiciales, legislativos, sociales y económicos? ¿Quiénes participan en los procesos políticos? ¿Cuál es la relación entre el poder y el pueblo? ¿Se queda el pueblo al margen de decisiones, de procesos políticos, aunque nominalmente participan en ellos? ¿Existe un conflicto de clases, en dónde una clase dominante sistemáticamente excluye a otras de los procesos que conforman un sistema social? Algunas precisiones entorno al fraude, y su relación con las estructuras de un sistema social, podrían ayudar en el análisis de estas preguntas. Como muestra la historia, un fraude puede ocurrir tanto en sistemas multi-partidistas como en uni-partidistas. Hay varios casos históricos que muestran que, tanto en sociedades 'socialistas' como en sociedades capitalistas, la estructura uni-partidista del Estado y los mecanismos de mediación entre el Poder partidista y el pueblo se prestaban al fraude. Generalmente, en las sociedades socialistas de influencia soviética, se decía que no había necesidad de formar múltiples partidos o, en algunos casos, de llevar a cabo elecciones pues el partido único representaba a los intereses de los obreros cuándo realmente una clase burocrática tomaba las decisiones. Hubo fraude en el sentido de que, si bien hubo democracia social y económica para las masas, no lo hubo en el campo político (el buró político se encargaba de tomar las decisiones políticas). En cuanto a sociedades capitalistas uni-partidistas, como el caso de México hasta 1988, el partido (PRI) administró el desarrollo del capitalismo dentro del Estado, corporativizando a distintos sectores sociales, creando una especie de clientelismo, controlando a la economía y política nacional a favor de la oligarquía, llevándose a cabo elecciones para legitimar a la dictadura uni-partidista. En este tipo de sis tema, en donde se excluye o controla sistemáticamente al pueblo, la corrupción se vuelve endémica. En ambos casos, el fraude ocurrió, básicamente, por la relación anti-democrática entre el partido único (dominante) y el Estado, sus instituciones políticas, su estructura económica, y los pobres mecanismos de mediación entre el poder partidista y el pueblo. La segunda hipótesis es que el fraude también puede ocurrir en un sistema pluripartidista -- lo que actualmente está pasando en México. Y es que aquí, si se extiende el concepto de fraude a algo sistémico y parte fundamental de la democracia neoliberal, se podría plantear, sin lugar a dudas, que puede haber fraude aunque haya elecciones 'limpias'. Es decir, hay fraude después y antes de las elecciones. Las estructuras políticas del neoliberalismo permiten el fraude y la corrupción en muchos otros ámbitos: económico, social, y político. La democracia neoliberal es una democracia para la oligarquía solamente; para el pueblo, el sistema representa un autoritarismo. La forma en que se expresa y legitima el neoliberalismo en México es a través de una democracia de baja intensidad (DBI). La supuesta 'transición democrática' realmente fue un cambio de forma de gobernar por parte de la oligarquía: de un sistema unipartidista estatal capitalista a un sistema pluripartidista neoliberal. Para muchos, los tres partidos principales, el PRI, el PAN, y el PRD, representan casi lo mismo; ninguno de estos (al menos a nivel cupular) representa una alternativa al neoliberalismo. Y, si se reconoce el sistema neoliberal como anti-democrático y autoritario (donde la oligarquía financiera y la burguesía son quienes mandan), y si no hay una verdadera alternativa a él, se vive un fraude democrático constantemente porque el proceso en su totalidad es fraudulento. Dos ejemplos, uno de fraude económico y político, podrían ayudar a señalar el fraude sistémico que tiene lugar en México actualmente. En el caso económico, se puede estudiar la deuda pública. Existen estructuras bancarias que favorecen a prácticas corruptas por parte de la oligarquía. Esta clase tiene la potencia de artificialmente crear riqueza y pobreza. Un miembro de la oligarquía puede declarar que necesita un préstamo para emprender un negocio. El banco al que acude le da un préstamo de cinco millones de pesos más o menos incondicionalmente. El prestatario 'emprende' su negocio, puede comprar una mansión o un carro de último modelo. Después, sin temor a represalias (y sin tener que devolver su capital, la casa y el carro), simplemente éste puede notificarle al banco que no le fue bien en su negocio y, por lo tanto, no va a poder pagar. Aquí, el banco (el prestamista), en colusión con el Estado, se declara en quiebra y pasa la factura, cinco millones de pesos con interés, al sector público (el pueblo) impunemente. Este es el esquema general del FOBRAPOA. Es un fraude económico mayúsculo, en otros términos a esto se le llama robo. Es un fraude porque las instituciones bancarias y las instancias gubernamentales que las administran engañaron al pueblo, de hecho lo hizo a espaldas, al pasarle una factura de la cual nunca supo y del cual otros (la oligarquía) se beneficiaron. Regularmente, se espera que un prestamista tenga la responsabilidad de pagarle, tarde o temprano, al prestatario. Así es para la mayoría de ciudadanos pero para la oligarquía existen otras reglas. Este tipo de fraude es compatible con la democracia neoliberal porque las estructuras económicas y políticas bajo dicho sistema están diseñadas para mantener a la oligarquía y empobrecer a las clases populares. La forma en que la política neoliberal se realiza, por medio de la DBI que por cierto es una manera autoritaria de gobernar, admite la permanencia de estructuras económicas injustas. El segundo ejemplo tiene que ver con el fraude en el ámbito político en un esquema 'democrático-neoliberal' sin que necesariamente haya un fraude electoral. Para demostrar este tipo de fraude, es necesario considerar la forma en que funcionan las estructuras supuestamente democráticas bajo el modelo actual. El Estado mexicano representa a la oligarquía y activamente lleva a cabo una política privatizadora, excluyente, represiva y militarista. En los discursos y acciones de los partidos tradicionales (y, como consecuencia, la mayoría de sus dirigentes) hay suficiente razón para creer que se piensa privatizar a las empresas estatales de sectores estratégicos como son la luz y el petróleo. En el campo, las transnacionales han desplazado el sistema ejidal y la pequeña producción. Con esto y en segundo término, es importante mencionar que estas medidas son llevadas a cabo por decreto, sin ninguna consulta popular y muchas veces ni siquiera con un voto parlamentario. Tercero, se ha reprimido sistemáticamente al movimiento social y se ha escalado la represión y hostigamiento en las áreas rurales donde han parecido grupos guerrilleros. Evidentemente, el Estado entiende inversión social como contención social, o sea la creación de aparatos de espionaje y más cuerpos represivos. El gobierno ha optado por restarle recursos al presupuesto social y aumentar astronómicamente el presupuesto militar. Queda claro que esta manera de gobernar 'con la constitución en la mano y con la pistola en la otra'2 muy difícilmente se le puede llamar democracia. Aquí el fraude ocurre en la misma forma de gobernar por parte del régimen, con o sin elecciones. El mismo término 'democracia' es utilizado fraudulentamente por el IFE y sus amigos de Televisa y TV Azteca cuando se reduce al simple hecho de tener varios aspirantes a la presidencia. Para las clases populares, los parámetros de participación política impuestos por el Poder son muy estrechos; los que tienen el Poder conocen que solamente funciona reprimiendo y excluyendo sistemáticamente al pueblo y recurriendo a toda la 'fuerza del Estado'. En conclusión, aunque ha cambiado la forma de gobernar el país (de uni-partidista a pluripartidista), la relación básica enter el Poder y el pueblo, entre el Estado y las clases populares sigue siendo antidemocrática e injusta. El estado sigue privilegiando a la oligarquía y a la clase alta en general, y aún más intensamente con el sistema neoliberal. Esto nos lleva a cuestionar la naturaleza del fraude y el alcance del mismo bajo el neoliberalismo. Cuando ocurre, el fraude electoral no debe ser visto nada más como un proceso fraudulento, como un caso aislado e independiente de la forma de gobernar. Debe ser visto como parte o un sub-proceso dentro de todo un proceso político-social-económico, la 'democracia neoliberal', que en su totalidad es un fraude.3 Bajo la cobija de un supuesto 'modelo democrático' pluripartidista, la 'democracia neoliberal' es diseñada para e impuesta por la oligarquía con la aprobación pública del vecino del norte. La oligarquía ya maneja todo un vocabulario ('transición', 'gobernabilidad', 'globalización', etc.) que es reproducido fielmente por los medios de comunicación masivos para hacernos creer que ya 'hemos' alcanzado la democracia. Pero no nos podemos dejar engañar ya que este juego de términos no es nada más que una herramienta ideológica aprovechada para continuar impunemente con el 'fraude democrático' e intensificar el neoliberalismo. El sistema social actual mantiene a la oligarquía financiera y sus aliados en el poder bajo una presunta democracia formal que deja el pueblo a un lado. Como se planteó anteriormente, éste es democracia nada más para las clases dominantes, para el resto del pueblo significa un horror. Entonces, bajo el neoliberalismo el fraude viene siendo algo como el 'chupacabras': no se puede ver pero aparece por todos lados: en lo político, económico, social y cultural. Diariamente se estafa al pueblo, no solo en tiempo de elecciones. Si se extiende el concepto de fraude a algo no meramente coyuntural (ejemplo: elecciones) sino sistémico (ejemplo: neoliberalismo), se podrá analizar con mayor precisión el proceso que se vive. Como se ha expuesto arriba, los mecanismos y estructuras del poder que definen los procesos de este sistema social favorecen a la oligarquía y sistemáticamente defraudan al pueblo. Así, el fraude forma parte de y sostiene al régimen neoliberal. El fraude y la corrupción, en cualesquiera de sus manifestaciones, ya son partes indelebles de la democracia neoliberal. Una democracia popular con el alto nivel de participación que conlleva, una democracia en todos los ámbitos, político, social, y económico, y estructuras de poder popular que definan los procesos democráticos, extendiéndolos a otros ámbitos, ayudarían en acabar con el fraude (electoral o como sea) de una vez por todas. Que la democracia no sólo se practique cada que haya elecciones por un presidente o gobernador,... que se practique todos los días y en todos los lugares, en las colonias, en las áreas rurales, en las fábricas, en las decisiones sobre presupuestos, en las universidades... NOTAS AL PIE: 1. Viene a mente la precisión de la Tesis 24 que plantea que "la libertad, la democracia y la justicia solo son plenas si se alcanzan tanto el terreno político como económico". Generalmente, en la concepción capitalista la libertad y democracia política, empero todos sus limitantes, sobresalen mientras se permite desigualdades económicas y sociales. Conversamente, en la concepción socialista (modelo soviético y chino), los pilares son la democracia social y económica, aún con sus notables imperfecciones mientras que se limita la democracia política. 2. Tomando una frase de la pelicula 'La Ley de Herodes' 3. Este punto lo discute Petras cuando plantea la 'democracia' como un instrumento del neoliberalismo. Que los neoliberales pueden tolerar procesos democráticos como elecciones siempre y cuando las relaciones de propiedad estén garantizadas de permanecer intactas. Véase "Democracia y capitalismo. Transición democrática o neoautoritarismo" por James Petras. ================================= El ERPI y las elecciones Reflexiones Sobre Una Tarde En El Zócalo Asoleado Los sucesos del 25 de junio en el Distrito Federal fueron impresionantes. No hay otra forma de decirlo. Durante una tarde, se vieron a millares de mexicanos volcarse al centro histórico para apoyar a Cárdenas en su cierre de campaña capitalino. Entre familias, parejas, jóvenes y ancianos, al menos 200,000 se hicieron presentes libre y conscientemente para respaldar al PRD. Nosotros, como organización revolucionaria, democrática y popular, debemos de reconocer que, a pesar de nuestros correctos señalamientos y críticas al PRD, importantes sectores del país siguen viendo en este partido una opción y la esperanza de un verdadero cambio para el país... Hay una serie de otros aspectos respecto al PRD y el cardenismo, y la simpatía popular de que gozan, que debemos entender y reconocer para fortalecer y mejorar nuestro trabajo político y de construcción como alternativa para el pueblo. REFLEXIONES Existe un hecho crítico que tenemos que aceptar. Si las elecciones se realizaran, sin distorsiones, manipulaciones ni fraude, de tal forma que realmente reflejaran la voluntad libre y consciente del pueblo, es indudable que Cárdenas sería un contendiente a la presidencia con altísimas posibilidades. Nuestro compromiso con el pueblo no nos permite hacer a un lado, con una arrogante actitud de desprecio, este importantísimo hecho. Basándonos en esta verdad, ofrecemos las siguientes reflexiones: 1) La gente de amarillo que llenó el Zócalo es también nuestra gente. ¿Por qué nos atrevemos a hacer está afirmación si al preguntarles a ellos mismos sus caras expresarían espanto o confusión? Tales declaraciones deben de hacerse responsablemente y sólo luego de un sólido análisis que las fundamente. Basamos esta afirmación principalmente en un sencillo pero socialmente profundo hecho. Primeramente, la gente que rebosó el Zócalo es aquella que quiere y busca un auténtico cambio para la sociedad. Se podría hasta decir que un gran número de ellos, si no la mayoría, desea el mismo cambio por el que nosotros luchamos. (Qué le apuesten a la opción inadecuada es otra cosa.) Segundo, se trata de personas que, en las condiciones apropiadas, lucharán activamente por este cambio. A pesar de los variados y efectivos obstáculos que existen y que pudieran impedir su participación en un verdadero proyecto de cambio, si se les convenciera que una lucha como la nuestra es necesaria para un profundo cambio y si se les presentara tal participación atractivamente, no hay razón para pensar que no se incorporarían a nuestras filas o las de otras organizaciones hermanas. Ese domingo, se vio conglomerar un flujo aparentemente infinito de pueblo golpeado por el modelo neoliberal de la oligarquía. ¿Quiénes estuvieron en el Zócalo? Estudiantes, jóvenes, algunos solteros pero muchos otros también casados, algunos profesionales y otros desempleados, familias con chiquillos pero también hijos adolescentes, campesinos, indígenas y mestizos, trabajadores informales pero sobre todo de los sectores tradicionales, funcionarios acercándose a la jubilación y pensionados. Salta a la vista que es la misma gente que por su posición estructural ha perdido muchisímo en los últimos tres sexenios y hasta ven sus medios de vida amenazados. En pocas palabras, son los sectores que buscamos atraer al bloque revolucionario y anti-neoliberal, y además son los sectores que aun no conformándolo, se identifican con sus metas. Dada esta realidad, debemos de hacernos otra pregunta: ¿Cómo atraerlos a una participación activa en el bloque revolucionario? Se puede responder a esta interrogante de dos formas-identificando por un lado lo qué no se debe hacer y por el otro las tareas que sí hemos de emprender. Lo que no debemos hacer es fácil identificar. Sencillamente, no podemos rechazarlos o ahuyentarlos. Una crítica muy fuerte de su participación y confianza en el PRD puede lograr justamente esta meta indeseable. Criticar al PRD, sus dirigentes, sus prácticas poco éticas y sus deformaciones ideológicas y programáticas sí; señalar a las bases honestas no. La cuestión es simple, si los criticamos por creer y estar en el PRD, los antagonizamos. Aunque la idea pudiera ser convencerles de las limitaciones del proyecto perredista (que ya hemos expuesto ampliamente), una crítica maldirigida podría conseguirnos su repudio hacia nuestras posturas. Se preguntarán porque una organización que dice respetar la voluntad del pueblo descarta y hasta ridiculiza sus decisiones político-estratégicas. Y probablemente no nos perciban como una organización hermana a la que ellos puedan integrarse. Es decir, que es muy posible que no sientan que haya una organización de izquierda revolucionaria para ellos. Así, el escenario es doblemente peligroso: al sentir que el PRD no les cumple pueden (a) abstenerse totalmente de la participación política; o (b) dejarse atraer por una 'opción' populista de derecha que oportunamente recoja los frutos del desencanto de la población con la izquierda. (Ambos resultados favorecen al bloque neoliberal.) Resulta obvio, por tanto, que tenemos una responsabilidad en cuanto a la canalización de la participación popular en el proyecto de transformación revolucionaria. Hemos discutido lo que no debemos hacer. Pero, y ahora ¿qué sí hay que hacer? No hay una respuesta bien delimitada a esta pregunta. En términos generales, sin embargo, lo que hay que hacer es asegurar que los sectores que hoy se 'identifican' con el proyecto del PRD graviten hacia el proyecto revolucionario. Fundamentalmente, la tarea consiste en hacer que positivamente vayan viendo que nuestro camino es el correcto. Debemos criticar inteligente y constructivamente los errores y limitaciones de la estrategia del PRD y abrirle a su gente simultáneamente nuestras puertas sin criticar directamente su participación en el partido. En vez de enfocarnos en lo inadecuado de su militancia en el PRD, hemos de enfatizar lo correcto de sus principios y metas y la correspondencia de estos con nuestro proyecto. La cosa es atraerlos, no enajenarlos. En cierta medida, la dinámica entre la base del partido y su dirección, sus decisiones y compromisos realizará la mitad de este trabajo. A la medida que el quehacer político del partido demuestre la distancia cada vez mayor de sus principios y las esperanzas de la militancia, la base se decepcionará y buscará otro camino por medio del cual alcanzar sus metas. De hecho esta dinámica era evidente aun aquel domingo amarrillo. La gente había llegado con mucho entusiasmo y expectativa. Al avanzar el día, los discursos típicos y light de los dirigentes aburrían y decepcionaban. Los asistentes querían palabras y programas combativos y populares, no los pronunciamientos huecos y estáticos (de forma y fondo) que oyeron. Si se le suma a esto la claramente perceptible falta de ética de las cúpulas del partido que se pelean puestos, se enfrentan en corrientes oportunistas que se burlan de los principios originales del partido y que se alejan cada vez más de las bases, el desencanto se multiplicará radicalmente. Al seguir desilusionándose, lo más lógico es que estos sectores primero escrutan el terreno de las izquierdas. Es allí que tenemos que estar listos y proveerles la opción que buscan. Antes de que se retiren desilusionados o que se dejen arrastrar por la retórica populista (como de hecho sucedió con la alta votación para Fox), hemos de hacernos presente en forma responsable, atractiva y eficaz. 1) Las personas y sus sectores presentes aquel día en el Zócalo son los ladrillos con los que se construirá el poder popular. Es esta la gente que se organizaría en los barrios, en los centros de trabajo, en las escuelas y en todos los centros de actividad social para estructurar democráticamente su voluntad y hacerla respetar. Son ellos los que lucharían por qué estas formas populares de organización y administración vayan restándole poder a las instituciones estatales neoliberales. Esto lo decimos con certeza por el evidente deseo por un cambio que expresan y por la disposición a combatir que demuestran. No es gente que sólo busca ir a votar y luego dejar su destino en manos de la clase política. Son los que buscan una nueva forma de hacer política en que ellos sean los protagonistas directos. En pocas palabras, es el pueblo que cree y participaría en nuestra visión del poder popular. Si, como advertimos en la primera observación, logramos articular una alternativa atractiva que los jale hacia el bloque revolucionario, si logramos un creciente nivel de concientización e identificación de los 'enemigos' y de las metas, la base perredista consecuente y crítica, que genuinamente busca el cambio (es decir gran parte de ese 16% que mantuvo sus preferencias electorales), pasará de ladrillos a ser los cimientos, los muros y las vigas del poder popular. Si se les proporciona un espacio para este tipo de participación, le darán cada vez menos importancia a la lucha electoral y más a la lucha de masas del movimiento social. De hecho, sus energías las invertirán en esta forma de lucha y así irá creciendo también la lucha por la construcción del poder popular. Este gran número de gente (se reconoce que no estamos hablando de una mayoría de la población nacional, es más ni llega cerca-sin embargo, se trata de una buena cantidad de personas, los comprometidos, que le puede dar un impulso a esta forma de lucha, un número que en muchos otros países donde el combo neoliberal GBI-DBI ha despedazado toda esperanza de cambio por el momento, los revolucionarios sueñan con tener) demuestra que en México sí hay la materia prima para establecer un gobierno basado en el poder popular. Empero, a la medida que la gente vaya construyendo el poder popular (un proceso siempre condicionado por el desempeño y los aciertos de las organizaciones revolucionarias) la respuesta del Estado, no se hará esperar. De hecho, la represión ya es una de sus herramientas preferidas. Sólo hemos de imaginarnos la escala a la que la desplegarían cuando los esfuerzos para construir el poder popular y enfrentarlo al Estado se generalicen. Sin duda, cuando llegue el momento (si es que llega) la relación lucha de masas/social-lucha armada madurará y se consolidará. Y es aquí donde el componente armado de nuestra estrategia asumirá un papel decisivo. Al verse enfrentado por el ejército de la oligarquía, el movimiento social necesitará de su propio ejército. No podemos dudar de qué así será. Sólo recordemos el caso Chileno y lo indefenso que se encontró el movimiento popular, plasmado en la Unidad Popular, al darse el golpe y la contrarrevolución, para recalcar esta necesidad. Bueno, al entrar la lucha a esta fase, se cristalizará la articulación de las dos formas de lucha. De este modo, se hará evidente que ambas forman parte de la misma lucha revolucionaria. Habrá más que un entendimiento táctico entre el movimiento 'civil' de la sociedad y la lucha armada que libraremos. Se tratará de una fusión estratégica (me perdonan por hacer uso del léxico de las multinacionales). Muchos seguirán en su lucha por la construcción del poder popular, trabajando estrechamente con las estructuras armadas en la lucha, y otros más pasarán a las filas de los ejércitos insurgentes del pueblo. Y así, la gente digna, crítica y progresista que hoy milita en el PRD y aun espera cambios de este partido, se convertirá en constructores del poder popular y combatientes en la guerra revolucionaria y las insurrecciones. Las reflexiones que aquí se hacen pueden orientarnos en nuestra relación y futuras relaciones con gran parte de la militancia del PRD. Se ha visto que a pesar de las diferencias que hoy tenemos con sus visiones estratégicas, pueden y deben ser un componente integral de la lucha del bloque revolucionario. Mucho de lo observado pertenece al futuro y está escrito en tiempo condicional. Esto es así por la sencilla razón de que su incorporación al bloque revolucionario y que la articulación de la lucha que ellos pueden emprender, el movimiento de masas y la construcción del poder popular, con la lucha armada tiene todo que ver con nuestro comportamiento como organización revolucionaria y nuestras decisiones. Se plantea que estos perredistas representan a sectores que naturalmente se integrarán al bloque revolucionario y construirán el poder popular. Será nuestra responsabilidad, sin embargo, hacer lo posible y correcto para que así sea en la vida real. NOTAS AL PIE: 1. Propongo acabar de una vez con el hábito de referirse solamente a las organizaciones ´legales´-abiertas como democráticas. Tal uso del término implica que nuestra organización y las demás organizaciones armadas no son democráticas y que las estructuras cupulares y centralistas de los partidos sí lo son. 2. Esta condición hipotética es bastante problemática. Si así funcionara el sistema político mexicano, lo cierto es que Cárdenas no sería el próximo presidente gracias al estatuto anti-reeleccionista. Quién sabe, a lo mejor ya hubiera triunfado la revolución en México. Los experimentos positivistas no funcionan en la vida social real. Sin embargo, podemos deducir que sin el corporativismo, la coacción del voto, la influencia distorsionante de los medios y con una discusión responsable y participativa de los programas de los partidos, las posibilidades de Cárdenas en la contienda aumentarían apreciablemente. 3. Es importante señalar que no todo era conciencia y combatividad. Algunos al parecer llegaron siguiendo los dirigentes de pequeños partidos (o corrientes dentro del PRD) que se han sumado a la Alianza por México con fines oportunistas, partidos y personajes que reproducen las prácticas corporativistas del PRI-gobierno. Otros, parecieron llegar gracias al famoso acarreo. Horas antes de que finalizara el mítin, se vieron centenares de personas esperando en los camiones estacionados lo largo de la Alameda (soñando con quien sabe qué) ya listos para irse y sin el menor interés en los discursos que se pronunciaban. (Veremos, en todo caso, que esta aparente indiferencia puede deberse a otro fenómeno.) 4. Es crítico tener en mente (y plantearlo dentro de nuestras concepciones estratégicas) que estamos tratando solo una parte, por fundamental que sea, de la ecuación. Estamos hablando de la gente que será el esqueleto del poder popular. Se trata de sectores obreros, campesinos y de colonos con fuertes tradiciones de lucha y formas de organización colectiva que no han sucumbido ante las agresiones neoliberales, efectivamente los más representados aquel día en el zócalo. El reto, por tanto, es no quedarnos con estos elementos comprometidos. Además, hay que atraer a las tareas de construcción del poder popular a los no comprometidos, los indecisos, la mayoría silenciosa por así decirlo, que carecen de bases de organización y solidaridad y que son especialmente susceptibles al canto de la sirena populista reaccionaria. Son los sectores que luchan día a día dentro de parámetros individualistas y competitivos para ganarse la (infra)vida: los trabajadores informales, los desarraigados del campo que migran y son absorbidos por la delincuencia o el otro lado, los jóvenes sin perspectivas educacionales y profesionales, en fin los más golpeados. Estos sectores demográficos son los más difíciles de jalar pero los que más crecen proporcionalmente. Además de integrar al proyecto revolucionario a los perredistas que ya están 'convencidos,' falta atraer a la gran masa amorfa, sin orientación hasta el momento, como 'relleno' activo de la estructura básica del poder popular. Es otra tarea, quizá más complicada aun que la que tratamos en el documento actual. Ganadores y Perdedores el 2 de julio: El proyecto neoliberal y el proyecto revoluconiario Ante los resultados de las elecciones, se abre una discusión lógica sobre quienes fueron los verdaderos ganadores y quienes resultaron los perdedores. Muchos ya sentencian que el gran perdedor fue el PRI, seguido por el PRD, y que, además del PAN, el pueblo ganó al ejercer y emitir un claro mandato de cambio, castigando y terminando con su voto con 70 años de dictablanda o democradura del PRI. En estas reflexiones, se opina que la realidad es bastante menos obvia y también mucho más difícil y desconsoladora. El lunes 3 de julio, muchos, tanto de derecha como de 'izquierda' proclamaban entusiasmados la victoria del pueblo. Por fin sacamos al PRI era el jubiloso refrán. Nos leventamos y el dinosaurio, desmoronado y a la deriva, ya no estaba. Aun los que habían advertido sobre la falacia de la alternancia no pudieron ocultar su excitada esperanza. Hernández López, fiel escribán al servicio de Cárdenas, opinaba que "no sólo ha ganado [Fox], sino una inmensa mayoría del pueblo mexicano que salió a sufragar de manera excepcional." Sorprende menos la celebración de Monsiváis en Televisa quien afirmaba que "quien ganó fue el pueblo y calificó de 'desbordante' el entusiasmo y la afluencia en las casillas de la ciudadanía." Se regocijaba, con la astucia de siempre, junto a los ciudadanos triunfantes, con la derrota del PRI: "Me parece maravilloso... bienvenidos a la oposición." José Blanco emitió el juicio más categóricamente triunfal (¿triunfalista?): "La sociedad ahora impera y en la jornada electoral experimentó, intensamente, la conciencia de su poder incontestable... Fueron los medios de comunicación, como parte sustantiva de la sociedad civil... los que ... convirtieron en hecho aprehensible por la conciencia, la buena nueva para la sociedad, acerca de lo que la sociedad misma había hecho: el cambio del poder del siglo." Si le creyéramos a estos intelectuales de 'izquierda', en México ya llegó la democracia, la gente ya es dueña de su destino y los medios de comunicación se han convertido en un pilar de la nueva sociedad democrática. La realidad dista enormemente de estos pronunciamientos sin claridad y serenidad. El pueblo no optó por el cambio y el sufragio tiene poco de transformador. Los resultados no dan razón para el entusiasmo a pesar de la 'caída' del PRI. La sociedad no es hoy más democrática que en junio y mucho menos se ha efectuado 'el cambio del poder'. Decir que el PRI es EL gran perdedor resulta demasiado elemental. Es necesario analizar qué quiere decir esto y por qué fue así. La derrota del PRI tal vez no es tan sorprendente y, lo que es más, a lo mejor no es tan descalabrante. Para empezar, hay que contestar algunas preguntas: ¿Qué función cumplía el sistema PRI-Estado? ¿Por qué sería tan histórico que perdiera el PRI? ¿Por que pensamos que el PRI se iba a aferrar al poder, a como diera lugar, para evitar la derrota fatal? Es muy probable que los que pensamos esto no leímos bien las circunstancias o no supimos entender lo que estas implicaban. Para empezar, retrospectivamente, una cosa resulta clara. Nadie le temía a una alternancia con el PAN de beneficiario. Ni el PRI, ni el imperialismo. Esto debió de haber sido claro cuando Fox recibió el apoyo de grandes medios y personalidades de negocios norteamericanos. Asimismo, debimos de haberle dado más crédito a los pronunciamientos de Zedillo en el sentido de que era el presidente de la transición. Efectivamente se dio una transición. La cosa es que no se trataba de una transición democrática sino de una transición a una administración bipartidista del Estado. Ya la mayor parte del aparato PRI-gobierno se había sometido a estas reglas del juego. Es más que seguro que el gobierno del norte había sentenciado: el fraude y los mapaches serían tolerados como hasta ahora menos contra el PAN. De hecho, en el PAN se había cultivado un fiel aliado que ya podía ser encomendado con el poder. Seguro es también que por inercia y los intereses de los cacicazgos y las instituciones antidemocráticas del PRI, muchos se opondrán a este nuevo esquema. Ya se está viendo en la 'rebelión' contra Zedillo. Lo más probable es que haya una transferencia de control partidista a estos sectores que irónicamente claman por la democracia para conservar sus prerrogativas autoritarias. Este reacomodo es perfectamente compatible con el nuevo proyecto oligárquico. Así, los sectores priistas que pretenden retroceder el tiempo no serían los decisivos. Lo importante es que las reglas del juego ya estaban dictadas y aceptadas por los que realmente importan. Y esto fue así porque la verdadera meta de estas elecciones era de asegurar la reproducción del neoliberismo. En los últimos 20 años la misión primaria del PRI no ha sido mantenerse en el poder sino manejar, resguardar y preservar el modelo neoliberal. Hasta ahora, se había tenido que encargar el mantenimiento del sistema al partido de Estado. El PRI no era un partido que competía para impulsar su proyecto; eran necesarias instituciones cuasi-totalitarias por medio de las cuales se custodiaba el sistema a la fuerza. Con el PRI, empero, se ponía en duda la legitimidad del sistema. La corrupción endémica y falta de transparencia en los procesos políticos que lógicamente acompañaban el sistema PRI-Estado y la reacción popular a su característica opresión amenazaba con alejar a los inversionistas y desencantar a las multinacionales, aliadas de la oligarquía. El 'cambio' entonces era necesario para la estabilidad y seguridad de los intereses de los poderosos. La tarea del PRI, que bien comprendieron y realizaron los que conducen el partido, era de ponerle una nueva fachada de rectitud al sistema. Por tanto, en estas elecciones no tenía que garantizar su permanencia en el poder sino la intocabilidad de los intereses de la oligarquía y sus socios transnacionales. Y el PRI cumplió fielmente. El PRI 'entrega' el poder con 43% de preferencias para el PAN, 36% para sí mismo y apenas 16% para el PRD. Cómo podemos decir entonces que fue el gran perdedor. Al ganar el modelo ganó la misión neoliberal del PRI. Asimismo, ¿se puede anunciar al PAN como gran ganador? En cierto sentido es indudable que sí ya que Fox será el presidente y arrasaron con muchos de los otros puestos que se disputaban. Efectivamente, pasó a ser la primera e indisputable fuerza política del país inclusive en el legislativo. Pero, ¿ganó algún proyecto en oposición al del PRI? ¿Se divisa algún cambio de rumbo en las políticas sociales y económicas del Estado? En realidad, no. Las diferencias serán simples matices (en dirección reaccionaria pero con careta de honradez y eficiencia por cierto) y nada más. No sorprende entonces que los priistas, encabezados por Zedillo, a pesar de las lágrimas de Labastida, hayan aceptado tan fácil y hasta orgullosamente su derrota. En el sentido partidista, lo único que ganó fue una 'mejor' campaña, un mejor uso de la mercadotecnia para hacer que el pueblo, deseoso de un cambio, se creyera una serie de mentiras y engaños. Las mentiras y el discurso del PRI ya no convencieron-ese partido 'perdió'; las del PAN y Fox sí-aquel 'ganó'. Pero el gran ganador es la tela de poderosos intereses 'inmune' a la soberanía popular que teje el gran capital. La llegada del PAN al poder refuerza el modelo porque lo legitima. Con Fox y su discurso sencillo y directo, se pretende 'limpiar' el neoliberalismo mexicano y convencer que los parámetros democráticos liberales se respetarán. Así, se le inyectan aires frescos (además de capitales extranjeros) al modelo, reoxigenándolo. El poder político pasa de las manos de un partido de Estado a la competencia abierta con las reglas 'democráticas' claras. ¿Qué mejor para la seguridad de los inversionistas extranjeros y la estabilidad de los intereses de la oligarquía que un juego limpio, 'transparente y con las reglas claras'? Los verdaderos ganadores son la oligarquía y los intereses de las transnacionales que consiguieron un nuevo amparo de legitimidad. Los titulares del martes 4 de julio lo dicen todo: "Euforia Financiera; $9.54, dólar al mayoreo", "La Bolsa gana 6.1%" y "Slim descarta la fuga de capitales". Los titanes lo confirman; en palabras de la directora de inversiones de Chase: "Fox es percibido como más por mercado libre que Labastida. El proceso electoral fue muy bueno... cerca de lo mejor que se podía haber esperado." No podría ser más claro. El modelo también gana por la derechización de la política electoral. No es un fenómeno nuevo en estos tiempos. En El Salvador, la ultraderecha se ha hecho dueña del ejecutivo. En Argentina, Menem se mantuvo en el poder 10 años mientras que la situación se empeoraba. Lo mismo Fujimori en el Perú pero éste piensa quedarse por 15 años. Todo esto a pesar de la creciente miseria y un grave descontento social. A pesar de lo golpeada que está, la gente empieza a percibir que en los hombres fuertes y de orden están las soluciones. No se trata de algo meramente coyuntural. Si bien es cierto que mucha gente que dio su voto al PAN lo hizo sin compromisos partidistas o obedeciendo al argumento del 'voto útil', esos mismo procedimientos son reflejo de una derechización. Cuando gran parte de la sociedad deja de creer en un proyecto y entrega su voto al mejor 'postor' del momento es cuando se arraiga la derecha. Más es así con la derecha neoliberal que en su intento por implementar la democracia de baja intensidad, ve resultados a la medida que el pueblo, atomizado, vote obedeciendo a llamados emocionales e individualizados. Pero tarde o temprano (cada vez es más temprano que tarde) la gente reacciona. Asi le sucedió a Alvaro Arzú y el PAN de Guatemala. En el 95 consiguió una victoria aplastante en un país cansado de guerra, inseguridad y miseria y donde se proyectó como la alternativa. Cinco años después, la locura por el PAN se desinfló y Arzú fue inceremoniosamente reemplazado por el candidato del genocida Ríos Montt. En Argentina, la gente reaccionó más súbitamente al incumplimiento de De la Rúa. Pocos meses después de su triunfo, el pueblo paralizaba el país y el apoyo al mandatario se desplomaba. Es muy probable que Fox sufra un destino similar. Al exacerbar en vez de aliviar los problemas de la gente con la profundización del modelo neoliberal, el pueblo otra vez buscará un cambio sin querer saber de la Foximanía. Y allí estará el new-look PRI con nuevas promesas, listo para la 'alternancia'. Si los que verdaderamente detentan el poder se salen con la suya, tendremos un sistema PRI-PAN como el Demócrata-Republicana en EEUU. Pierda el PRI y gane el PAN o pierda el PAN y gane el PRI, sabremos quienes son los verdaderos ganadores. Volviendo a las elecciones del 2 de julio, veamos entonces quienes son los verdaderos perdedores. Lo obvio es clasificar al PRD como el gran perdedor. Además de descender al 16%, su candidato histórico perdió seguramente por última vez (y no por que la cuarta sea la vencida). Se dice que perdió el PRD porque a la hora de la votación, apenas una quinta parte de la población vio en ese partido una opción viable y preferible. La idea es que además de una mala campaña, la gente ya no cree en la viabilidad de los ofrecimientos del PRD. La opción más apropiada fue el PAN. Pero las cosas son más complejas. La verdad es que el PRD ya había perdido. Y no perdió ante la competencia de los otros partidos; había propiciado su propio debacle. Esto es así no por la deficiente campaña ni por ofrecer un producto caduco que la gente ya ha descartado ante mejores opciones. El PRD se ha ido cavando su propia tumba por alejarse de sus principios y combatividad originales. El PRD ha perdido progresivamente por convertirse en un partido tradicional, con todo y pugnas internas por los puestos y jugadas chuecas en elecciones internas, y por alejarse del movimiento social. Era aquí donde el partido encontraba su fuerza natural y tenía que haber sido con esta que buscaba su crecimiento y fortalecimiento. Sin embargo, ha optado por distanciarse de los planteamientos populares y la combatividad para así conseguir la aceptación de Washington y Wall Street. Al no percibirlo como la auténtica alternativa que deseaba, el pueblo a su vez se alejó, retirando su apoyo que el partido estimó eterno. Así, el PRD le abrió las puertas al PAN y se hizo cómplice de la derechización de la política electoral. Y así no sólo perdió el PRD sino, por ahora, cualquier alternativa electoral de izquierda. Pero, la izquierda electoral no fue la única perdedora. Se puede afirmar que el proyecto de izquierda en general, el movimiento revolucionario y democrático en su totalidad ha sufrido una derrota. La verdad es que ante la fantasía electoral las organizaciones revolucionarias y democráticas, el bloque revolucionario en general y nosotros en particular, no supimos o no pudimos articular y montar una alternativa que trascendiera el campo electoral y que atrajera a grandes sectores de la población, elevando su conciencia y su capacidad crítica de tal forma que no se subieran al tren del espejismo conservador. Aunque las elecciones sólo sean una radiografía virtual de la realidad política del país, no se le puede ceder este terreno a la derecha conservadora neoliberal. Al ganar tan ampliamente y con tal apoyo popular la otra cara de la moneda neoliberal, mucha gente quedará con la idea de que ahora sí los gobiernos nos hacen caso y nos escuchan. Pueden descartar y hasta abandonar los esfuerzos por construir su propia y autónoma alternativa popular. Además, si bien es cierto que la victoria del PAN puede verse acompañada por una intensificación de la lucha de masas, el mandato electoral que recibió Fox se traduce en poder y este poder será ejercido duramente contra el pueblo que lucha por un cambio. Aun cuando llegue la hora de la decepción. La 'victoria' de Fox, que en realidad es una victoria de la oligarquía y sus aliados, en los hechos representa un combate ganado por el bloque neoliberal. Con ella, la oligarquía ha dado un paso más hacia su sueño de transformar al país en un gran negocio del que es dueña y administradora y donde las clases populares, alejadas de la toma de las importantes decisiones y los importantes recursos del Estado, son los empleados empobrecidos y el gran ejército desempleado de reserva. Por tanto ¡LA DEMOCRACIA PERDIO! Con el PAN en los Pinos y el PRI sin el poder estatal, no se puede decir que se haya avanzado hacia a democracia. El modelo neoliberal que se refuerza con el traslado del poder es por su naturaleza anti-democrático. Lo que se vivió es la alternancia y sobre todo no la democracia. Veremos la consolidación del modelo excluyente actual y ningún cambio sustancial. Mucha gente que deberíamos atraer nosotros al bloque revolucionario (sobre todo al desencantarse con el PRD) le dieron su apoyo a nuestros enemigos. Este hecho nos obliga a repensar una serie de cuestiones metodológicas, organizativas y 'propagandísticas'. Tenemos que encontrar formas más eficaces de llegar a la gente y hacer de la nuestra su lucha. Hay que desarrollar las formas de hacer que la gente reciba nuestros planteamientos, los entienda y se identifique con ellos. No podemos esperar hasta seis años más cuando la gente este más jodida que nunca por una sencilla razón: estar jodido no se traduce a un apoyo al proyecto revolucionario, como lo demuestran estas elecciones. Hemos de ser más propositivos y constructivos y sumar positivamente fuerzas, desde abajo, al bloque revolucionario. De lo contrario, las estrategias políticas de los neoliberales se harán sentir desastrosamente. En estas circunstancias es irresponsable, miope y/o oportunista ostentar que el pueblo haya ganado algo con estas elecciones. Cuando los proyectos anti-populares, neoautoritarios y excluyentes desplazan a las alternativas democráticas y de cambio, es imposible encontrar resultados favorables para el pueblo. Y con estas elecciones, esto es justamente lo que ha pasado. Afirmar lo contrario es entregar sus credenciales de revolucionario ya que sólo se llegan a tales conclusiones echando al bote el análisis crítico, la herramienta esencial para la política transformadora. Los verdaderos revolucionarios tienen que entender, explicar y ofrecer formas de cambiar la realidad. La izquierda revolucionaria, electoral, armada y social, se enfrenta por lo tanto a un gran reto. Veremos si somos capaces de cumplir con nuestra misión histórica. NOTAS AL PIE: 1. Dentro de este esquema, se generó un partido de Estado con sus propios intereses, más allá de la reproducción del sistema económico. Con el Estado en manos exclusivas del PRI, este partido y su gente, creó una serie de intereses propios que se manifestaban por medio de la continuidad del sistema clientelar y corporativo y las prácticas cleptocráticas. Esto explica la presunta rebelión en el PRI. Al ver sus intereses amenazados, sectores del PRI claman por una refundación y repudian el haberse alejado de los principios populistas históricas del tricolor. Pero son los mismos, cercanos al Salinismo, que apoyaron las transformaciones neoliberales de los últimos tres sexenios. La verdad es que no les preocupa mucho que la gente esté más pobre que nunca y que se esté perdiendo la planta económica nacional; les escandaliza más el voto del castigo porque este reta sus formas corruptas, pero hasta ahora protegidas, de enriquecimiento personal. Sobre el fenómeno del triunfo de Fox, ver artículo de Carlos Fazio en 'Masiosare' Jornada 09/07/00. 2. Para entender la relación que se ha ido forjando entre la oligarquía y el PAN (o el neoPAN), ver reportaje en dos partes por Carlos Fazio titulado "En gestación, un nuevo poder: la meta, el Estado empresarial" (La Jornada 26 a 29 de agosto). 3. Dejemos de lado por ahora un simple hecho que nadie ha comentado. Mientras que todo el mundo se congratula por la gran fiesta cívica del domingo, lo cierto es que más de un tercio de los empadronados no votaron. Es decir que el 46% de la votación que obtuvo Fox representa aproximadamente un apoyo del 30% de la población con derecho a voto. 4. Traducción: "El de la Coca-Cola es de los nuestros. Su triunfo (al carajo con las reglas democráticas) nos llena de alegría y nos llenará de dólares... Nos entregará PEMEX y la electricidad y asegurará nuestros intereses financieros sin riesgo de turbulencia." ===================================================== Vida Política La vida política para una organización revolucionaria es como el oxígeno para el cuerpo humano. Es lo que da cohesión y vigor a una estructura. Vida política son las actividades de formación, información, comunicación, estudio, planificación y análisis que permiten a los militantes y a la organización elevar su nivel político-ideológico para interpretar mejor la realidad que queremos transformar, llevar a la práctica las acciones necesarias para lograrlo en nuestro ámbito de trabajo y confrontar práctica y realidad para mejorar contínua y sistemáticamente nuestro quehacer revolucionario. Cualquier deficiencia que se presente en este aspecto repercutirá directa e inmediatamente en el funcionamiento y perspectivas, tanto de la organización en general, como muy directamente en la estructura particular. Pero quizá por su misma importancia y por las características que la constituyen, tiene algún grado de dificultad para desarrollarse. Por eso es importante que veamos sus componentes. La vida política interna es una actividad de conjunto que debe desarrollarse con una interrelación entre sus tres factores: l) El militante en lo individual. 2) La estructura orgánica o la unidad militar en su conjunto y como colectivo. 3) El aporte de la organización como orientadora y nutriente de la actividad, a través de los responsables, materiales y medios de formación e información. Para que esta actividad produzca resultados aceptables y positivos -es necesario que la actitud y disposición de los tres factores estén en consonancia. Ninguno de los tres por separado da buenos frutos y hasta puede desbalancear la actividad. Puede haber buenos materiales de formación, pero si no se estudian a fondo y no se discuten y analizan colectivamente no servirán de nada. Y así podríamos seguir sucesivamente haciendo combinaciones o plantéandanos alternativas que darían resultados insatisfactorios. Ahora bien, ¿ Qué persigue la vida política? Sus dos objetivos principales son a) llevar claridad y certeza a todos los militantes de la organización sobre el desarrollo de la lucha revolucionaria y sus perspectivas. b) A la luz de nuestros principios, tanto de carácter ideológico como de estilo de trabajo, impulsar las tareas y planes de trabajo así como también resolver los problemas o dificultades que puedan presentarse. Para conseguir ambos objetivos es importante y necesario el desarrollo de varias actividades, que podríamos vivir entre las de formación y funcionamiento. Para tener claridad y alcanzar el primer objetivo es preciso formarse e informarse de manera sistemática. Y para conseguir esto es indispensable estudiar y analizar, dando a este estudio y análisis un tiempo preferente, atención y entusiasmo. Por supuesto que el objetivo y sentido del estudio es distinto del que se hace en los planes de estudio de educación formal. Nuestro objetivo está absolutamente dirigido en función de la revolución. la comprensión de sus fenómenos y la solución de sus problemas. Por eso, no es una actividad dispersa y desordenada que lleve a la simple acumulación de conocimientos. Lo que aprendemos y estudiamos a través de la vida política tiene que ser funcional y acorde a las necesidades y objetivos que perseguimos. Asimismo, tiene que ser integral en cuanto a los elementos básicos que necesiten manejarse para compenetrarse mejor de las diferentes situaciones. Supone también un grado de homogeneidad en toda la actividad dentro de la organización en su contenido y orientación. Es claro que no debe de haber tantos planes de formación distintos como militantes o estructuras. Pueden darse diferentes grados de desarrollo o distintos niveles dentro de un plan general y de especialización. En este campo, la organización tiene que producir los materiales necesarios y articular adecuadamente las actividades de información. Sus vehículos formativos e informativos deben tener la calidad y articulación necesaria con el objetivo central que buscamos. Pero mucho más importante es garantizar la circulación de la producción. en toda la estructura orgánica oportunamente. Al hablar de las actividades de formación, es necesario referirse a la información. Este es un tema sobre el cual algunas veces hay diversas confusiones, que podríamos resumir en tres direcciones: l) Quienes piensan que para el análisis y comprensión de los fenómenos es suficiente disponer de una información general periodística de hechos e incidentes 2) Quienes piensan que para poder tener claridad necesitan disponer de una información muy detallada y minuciosa sobre cada hecho. 3) Quienes creen que se puede hacer vida política de espaldas a la información cotidiana. Como es evidente, las tres posiciones son equivocadas, pues la información por sí sola no nos dota de elementos suficientes para articularla e interpretarla. En esto hay que ser muy cuidadosos, porque es muy delicado hacer interpretaciones o dar versiones de hechos simplemente por la información que se pueda obtener, muchas veces incluso falsa o distorsionada. Tampoco es preciso contar con todos los detalles para tener una meridiana claridad. Esto es indispensable para tomar decisiones, pero no debemos sobredimensionar el papel de la vida política. En el tercer caso, quizás el menos frecuente, eso nos llevaría a una vida política mecánica, rutinaria y abstracta. Valorar la necesidad de una adecuada información no nos debe llevar a concluir de ninguna manera que la vida política es simplemente un análisis de coyuntura. Es por supuesto éste un elemento importante, pero no el único. Si queremos que nuestra propia visión de coyuntura sea correcta y que estemos en capacidad de comprender adecuadamente el presente, hemos de tomar en cuenta y enriquecer nuestra visión con la experiencia acumulada en nuestro propio trabajo teórico y el de otras experiencias, a fin de usarlo permanentemente en la interpretación de la realidad nacional y en la aplicación de instrumentos y análisis a las diferentes situaciones. El segundo objetivo general de la vida política está encaminado a desarrollar y fortalecer nuestros planes de trabajo y a encontrar el mejor camino para fijarnos y cumplir metas, así como resolver los problemas de diverso tipo que puedan presentarse. Hay que insistir sobre todo en el aspecto creativo y dinámico en función de las tareas que como militantes y como estructura nos toca cumplir dentro de la organización. Esto supone que en el rubro de la vida política necesitamos impulsar actividades muy serias de planificación y de evaluación. Si no organizamos y planificamos adecuadamente nuestra actividad ésta tendrá indefectiblemente muchas deficiencias. Y si lo que hemos planificado y realizado no lo evaluamos periódicamente no tendremos oportunidad de corregir errores, de detectar insuficiencias y de mejorar nuestro trabajo como revolucionarios. Nuestra concepción de vida política es lo más alejado de reuniones infructuosas o rutinarias. No es tampoco el muro de los lamentos, sino una fuente de entusiasmo. Debemos mantener un espíritu y actitud permanentemente constructivos