¿Existen Alternativas al Neoliberalismo?

Volumen 1, Número 1, febrero/marzo de 2001

 

ÍNDICE 
 
 
EDITORIAL
Arrieros Somos...
CÓMO LA VES DESDE AI
Chiapas, Changarros, El Chapo y Los planes del Chente
DETRÁS DEL PALIACATE
Comunicado 22
Comunicado #2, Comité Estatal
NUESTRO PENSAR
Bloques Antagónicos: El neoliberalismo y 1a alternativa
Antineoliberalismo@2001.mx: La cuarta dimensión
HACIENDO CAMINO
Fox, el Neoporifiriato y El Banco Mundial: Reflexiones en torno al síndrome de Maria Antonieta
John Saxe-Fernández
Alternativas al neoliberalismo
James Petras
TELESCOPIO
Cancelar las deudas de los países pobres, pide el Foro Social Mundial
http://www.jornada.unam.mx (30 de enero de 2001)
Stella Calloni
CONOCIENDO A...
MST, El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra
PINCELADAS
Sentimientos desde la prisión
Crónica de una obra ya conocida
Comunsentimina
PASEOS POR EL TIEMPO
Apuntes sobre la lucha armada en México: Una introducción a serie sobre nuestra historia
MEGÁFONO
Epílogo revolucionario: Una crítica al posibilismo
Correspondencia de compas a todo el mundo
¿Por qué "el paliacate"?
 
 
 
 

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Equipo Técnico y Gráfico: Dionisio, Marisol, Diana, Elena, Tom, Jerry, Grillo, Piolín, Maíz
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        Política: Rubén Jaramillo, Arturo Gámiz, Camilo Torres
        Estética: Silvestre Revueltas, Frida Kalho, Roque Dalton
 
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Arrieros Somos...

El 1 de enero de 1994 el EZLN se alzó en armas para exigir "libertad, Democracia, Justicia" y, entre otras cosas, el respeto y reconocimiento para los pueblos indios de México. Luego de un proceso de diálogo con el Estado mexicano, en febrero de 1996, el EZLN y el gobierno firman los de San Andrés Sakamchén de Los Pobres. En dichos acuerdos el gobierno mexicano se comprometía, entre otras cosas, a reconocer constitucionalmente los derechos y la cultura de los pueblos indígenas de México. Ante el incumplimiento del gobierno, la Comisión de Concordia y Pacificación, conformada por diputados, elaboró una iniciativa de ley en diciembre de 1996, la cual es llamada desde entonces ''Ley Cocopa''. Hasta el final del sexenio de Ernesto Zedillo, el gobierno se negó a cumplir con los acuerdos y aprobar la ley y el EZLN mantuvo suspendido el diálogo.

Al subir Fox al poder, ofreció el cumplimiento de los acuerdos pendientes y la solución negociada del conflicto. El EZLN respondió manifestando su voluntad de seguir luchando, pacíficamente, si existe por parte del Gobierno mexicano un diálogo serio, respetuoso y verdadero y expuso tres condiciones necesarias para la continuación del diálogo. Una condición no negociable es el reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígenas, es decir, la aprobación por el Congreso de la Unión de la 'Ley Cocopa'.

La presentación como iniciativa foxista de la Ley Cocopa, congelada durante años por el gobierno de Zedillo, huele a maniobra. Sin embargo, de aprovecharse podría abrir un escenario propicio para avanzar en el reconocimiento constitucional del derecho a la libre determinación y autonomía de los pueblos indígenas de todo el país, y con ello sentar bases más sólidas para reiniciar la negociación de la paz en Chiapas. Con el cumplimiento de las tres condiciones fijadas por el EZLN y la subsecuente aplicación de los acuerdos de San Andrés en la práctica se abriría un nuevo espacio para la construcción del Poder Popular y la fundación de una democracia más popular y participativa en las regiones indígenas del país.

Para impulsar la aprobación de la iniciativa, el EZLN ha decidido enviar una delegación que pasará por 11 estados de la República hasta llegar a la ciudad de México, con el fin de hacerse escuchar en el Congreso. El EZLN ha repetido en sus últimos comunicados que irá a dialogar con la sociedad civil, principalmente con los pueblos indios en el Congreso Nacional Indígena, y con el Congreso. Su objetivo es lograr el reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígenas y así (refutando las voces que cuestionan su voluntad) poner de su parte para destrabar el diálogo y negociar las temáticas que restan para llegar a un acuerdo final.

Ahora tiene la palabra el Congreso de la Unión y Fox. No es de sorprender, sin embargo, que de forma paralela a la "voluntad" presidencial a favor del diálogo y su reivindicación de la autonomía, se escuchan voces de los sectores de poder (empresarios, Iglesia, Ejército y reconocidos políticos) que alertan sobre el riesgo de la desintegración nacional que representa la aprobación de la Ley Cocopa. La verdad que todos conocen es que esa propuesta no vulnera la soberanía ni la unidad nacional; tampoco puede calificarse de "inconstitucional", pues ninguna iniciativa puede serlo.

Algunos sectores del gobierno han llegado a manejar la amenaza de que los zapatistas serían aprehendidos porque la ley sólo los protege en Chiapas. Esto es falso, la ley permite el tránsito por todo el territorio nacional, por lo que la marcha zapatista es legítima y legal. No hay ningún argumento jurídico en su contra. Los argumentos de personas como el gobernador de Querétaro, estado por el que pasará la marcha, en el sentido de que "son invasores y traidores a la patria y por eso merecen la pena de muerte"; del jefe de la bancada del PAN que se niega a dialogar con encapuchados; de uno de los dirigentes de la Iglesia católica en cuanto a que "dejen en paz al pueblo de México"; y del sector empresarial de apresarlos en cuanto salgan de Chiapas, muestran la intolerancia de los sectores de poder para con el pueblo y además la idea racista de continuar tratando a los pueblos indígenas como objetos de asistencia social y/o del 'desarrollo civilizador' y no como sujetos de derecho.

Dichos comentarios que polarizan a la sociedad (reforzando al EZLN y demás organizaciones que buscan cambios profundos) y que además avalan la generación de más grupos paramilitares, constituyen de hecho un falso debate. Simulando divisiones entre los grupos de poder, buscan crear una artificial polémica en torno a la marcha. Pretenden montar todo un embrollo para luego poder anunciar que con la realización de la marcha el conflicto está superado y que se ha alcanzado la paz final, cuando en realidad esta sería un primer paso en la solución de una sola de las condiciones para reiniciar el diálogo. Así, paralelamente, buscan mostrar a Fox como el gran hacedor de la paz y debilitar al EZLN y a Marcos, presentándolos como beligerantes intransigentes.

La aprobación de la Ley Cocopa, resultado de años de esfuerzos autónomos desde abajo, sería un instrumento indispensable y adicional para la construcción del Poder Popular desde las comunidades, los Pueblos, las colonias y los municipios de la República que tiene que darse ¡ya! El reconocimiento de derechos colectivos a un nuevo sujeto jurídico (los pueblos indígenas) deberá incluirse en la parte dogmática de la Carta Magna; con ello se dará a la autonomía el carácter de garantía constitucional. Los pueblos indígenas, impartiéndonos a todos lecciones en democracia y ética, rompieron ya en la práctica las reservaciones en que la Constitución, el Estado y los sectores dominantes los tenía. Partiendo del principio de "mandar obedeciendo", son ahora parte activa, fundadora e incontenible del proceso de transición a la verdadera democracia en nuestro país. En el ERPI reconocemos este aporte sin precedentes de los pueblos indígenas, saludamos la marcha del EZLN y refrendamos nuestro enérgico apoyo a todas las iniciativas y resultados de las luchas democráticas del pueblo como la Ley Cocopa. Impulsemos su discusión y su aprobación y sigamos construyendo el Poder Popular.

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CÓMO LA VES DESDE AI

Chiapas, Changarros, El Chapo y Los planes del Chente

Mucho se ha escrito y comentado, sobre todo desde las filas del PRD, sobre la amenaza retrograda y anti-laica que representa el nuevo gobierno. En efecto, la llegada de Fox a la presidencia le abre la puerta a fuerzas e intereses conservadores y obscurantistas que el régimen priísta había contenido. Sin embargo, más que un gobierno conservador, el peligro de Fox reside en su 'moderna'[1] agenda neoliberal y su profundización del neoautoritarismo apoyado en la mediatización de la política y la eliminación de toda efectiva participación ciudadana. En estos momentos se está reorganizando la estrategia oficial para cimentar tal modelo excluyente. En esta 'reingeniería' participan, como hemos señalado anteriormente, las fuerzas institucionales y parlamentarias del país. Simultáneamente, se hace cada vez más clara la verdadera opción del cambio, entendida como la construcción de una alternativa desde abajo que emplea varias formas de lucha autónomas y extraparlamentarias. La tensión (aun latente en algunas áreas) entre estos dos proyectos se puede apreciar en la situación y el debate en torno a la negociación en Chiapas y en las opuestas visiones del desarrollo socioeconómico del país.

LA NEGOCIACIÓN CON EL EZLN

Sahagún el equipo de (in)comunicación de Fox y las mismas declaraciones de éste, una de sus prioridades es la pacificación de Chiapas. Con un discurso racista, elitista y paternalista (aunque él lo considere franco, democrático y de igualdad) Fox clama para arriba y abajo sobre su amor por 'nuestros indios', su cultura y por el respeto a sus derechos como pueblo. Si bien se alargaron los famosos 15 minutos, desde un comienzo mostró supuesta voluntad para atender las demandas del EZLN para reanudar el diálogo. Sus primeras acciones fueron enviar la iniciativa de la Cocopa al congreso, liberar a casi 20 zapatistas presos y retirar algunas tropas de los puntos exigidos. Empero, no obstante sus sobradas alocuciones triunfalistas, se quedan muy cortas en relación con el cumplimiento de las tres señales que el EZ demanda. Con su "le tomo la palabra a Marcos" inició una campaña programada de presión en contra de los encapuchados de Chiapas.

¿Qué había pasado? ¿Por qué no dio más pasos hacia la paz y decidió mejor tratar de revertirle el juego al EZ? Cabe preguntarse y hacer un análisis más matizado sobre qué significa este doble discurso y aparente incongruencia política. ¿Es que Fox no puede desmilitarizar el estado? ¿Será que busca una 'solución' bélica al conflicto? ¿Se estará preparando el terreno para tales planes ofensivos? Las respuestas a estas preguntas decisivas se encuentran en una comprensión cabal de los planes de 'desarrollo' que tienen los poderosos grupos económicos para el sureste y en los aspectos del régimen político que precisan para concretizarlo. Se trata de entender la visión estratégica de los grandes industrialistas y financistas que ahora le están cobrando la factura a Fox por haberlo colocado en los pinos.

GUERRA POLÍTICA SIN TREGUA AL EZLN

Lo que es indiscutible es que el nuevo gobierno pretende debilitar al zapatismo y reducirlo políticamente a través de una ofensiva publicitaria. Es en este marco que se entiende la duela Fox-Marcos en los medios. El nuevo régimen intenta desgastar a los zapatistas y mostrarlos a ellos como los intransigentes. El fin es que el EZ quede como la fuerza militarista que sólo está manipulando el asunto de la negociación para sacarle utilidades políticas, y que el gobierno se proyecte como el que ha hecho todo lo posible por alcanzar la paz. Promueven la idea de que hasta se ha excedido en sus concesiones y que pronto llegará el momento de que ya no podrán más; que el EZ los orilló a tomar medidas más drásticas (léase coercitivas) y posiblemente a una ruptura.

La evidencia de esta estrategia es numerosa. Qué Fox haya enviado el proyecto de la ley Cocopa sin la real intención de que se plasme en ley el contenido de los Acuerdos de San Andrés lo reconocen descaradamente importantes personajes de su partido. El presidente del PAN, Bravo Mena (la cara razonable y humana del panismo), explicó claramente que "el presidente envía la iniciativa de la Cocopa como un gesto que abona los diversos planteamientos hechos por el EZLN para reiniciar el diálogo, no tanto con el afán de que se apruebe..." Es decir que ellos mismos admiten que sólo se trataba de una maniobra (no muy astuta) mercadotécnica. Más allá de esta tal vez accidental revelación de las verdaderas intenciones de los grupos poderosos detrás de Fox, la secuencia de las afirmaciones, advertencias y presiones hablan por sí mismas. De repente, las tres señales que piden los zapatistas ya no son precondiciones para el inicio del diálogo. Como si ya estuviera reanudada la negociación, ahora se les pide a los insurgentes que correspondan las acciones del gobierno. De esta manera, se invierte la situación, echándole la culpa al EZLN del estancamiento. Así, niegan años de las verdaderas causas de esta paralización. Más recientemente, han agregado una demanda bien chueca a las presiones al EZ. Exigen que, para que el diálogo avance, las comunidades zapatistas acepten, no obstaculicen, los recursos de los programas asistencialistas estatales. De esta forma, cuando el EZ naturalmente no acceda a recibir estas migajas divisionistas, se les acusará no solamente de entorpecer el proceso pacificador sino de ser los causantes de la miseria y falta de desarrollo en las comunidades indígenas de Chiapas. [2]

LOS ENMASCARADOS PLANES DETRÁS DE LA MANIOBRA

El debilitamiento y desprestigio que se persigue en los medios aparentemente apunta al deseo de una derrota militar del zapatismo o cuando menos al mantenimiento del status quo: contención y contrición por medio de la militarización extrema. Sin embargo, la situación en realidad es más compleja y requiere un análisis socioeconómico más minucioso.

Lo cierto es que Fox tiene grandes planes para Chiapas (y el resto del sureste). Estos planes, eso sí, tienen poco o nada que ver con la democracia, la justicia social y la dignidad. Más bien, se trata de abrir ese territorio a la gran codicia de los poderosos grupos económicos y sus socios internacionales. Como se sabe, Chiapas es probablemente el estado más rico en materias primas y en potencial de explotación. Chiapas representa un enorme botín de potencial hidroeléctrica, de petróleo, de maderas finas, de uranio, de biodiversidad y de mano de obra baratísima que los pirateas de la marea neoliberal buscan saquear. Las enormes oportunidades de utilidades tienen a estos consorcios, sobre todo el grupo Pulsar encabezado por Alfonso Romo (quien en parte financió su campaña), frotándose las manos y exhortando a Fox para que dé pronta solución al conflicto.

El tipo de solución que están ordenando es lo más revelador del panorama. Está relacionado con el entreguista Plan Puebla Panamá y los megaproyectos como el del Istmo. De hecho, no se trata de la rapiña violenta como la que se sufrió durante la conquista. Tampoco quieren someter a las comunidades y sus habitantes para explotarlos a la fuerza reinventando una suerte de neofeudalismo o neocaciquismo. Tal control físico directo de la gente, forzosa utilización de la violenta y consecuente tensión social no es buena para los negocios del gran capital. Adicionalmente, no es el cuadro idóneo para atraer a la inversión extranjera. Fox se esfuerza en sus giras mundiales en convencer de que habrá paz en Chiapas. No es por nada. En realidad el respeto a los derechos humanos no es lo que les interesa (aunque siguiendo el doble lenguaje del neoliberalismo es el discurso que, con la connivencia de sus interlocutores de Davos, Fox emplea). Lo que quieren es la garantía de que los capitales que pongan no se verán amenazados por una situación explosiva. Es preciso reiterar que esto nada tiene que ver con la democracia. Al contrario, esta visión del (sub)desarrollo requiere de un efectivo sistema de control social y político.

Por lo tanto, por un lado Fox tiene que dirigir sus esfuerzos hacia, sino la pacificación, al menos la distensión de Chiapas. Por el otro se ve obligado (y consiente gustoso) a mantener un régimen de control hegemónico. Así, tal parece que Fox sí quiere, como lo anunció majestuosamente, 'cambiar ejército por empleos' y sí tiene como 'proyecto más urgente asegurar la paz en Chiapas'. De manera que tarde o temprano sí considere cumplir con las demandas del EZLN. Lo del retiro de tropas de los tres lugares restantes no representaría mayor sacrificio. Quedarían las unidades no muy lejos para actuar si fuese necesario pero suficientemente alejado para proyectar una imagen de desmilitarización. La aprobación eventual de la ley Cocopa también se pudiera dar, impulsada desde el ejecutivo, sobre todo si logran que esta legislación quede como ley muerta, como tantas otras, en condiciones en que la población (o la sociedad civil, o como quiera decírsele) se encuentre impotente para ejecutarla.[3]  La última demanda, la liberación de 80 compas zapatistas, es la más delicada para el régimen, aunque sigue siendo atendible. Si bien pronto podrán salir en libertad, para los que ostentan el poder nunca es favorable liberar a los luchadores sociales. Siempre sirven como amenaza para los demás que buscan un cambio social.

Este último punto se relaciona con el otro lado de la moneda del dilema Chiapas. Como se acaba de ver, Fox está dispuesto a llegar a una 'paz' formal y superficial. Sin embargo, tiene que mantener bien controlada la situación en beneficio a los intereses neoliberales que acechan la riqueza del estado. Si no es por medio de la violencia estatal ¿cómo puede Fox garantizar este control? La respuesta se encuentra en profundizar el sistema neoautoritario y de democracia de baja intensidad y en acabar con la solidaridad y los lazos comunitarios sociales que mantienen cohesionado al zapatismo. Y se empieza donde mero está el conflicto y con sus contrincantes más directos. En efecto, no pretenden aplastar al EZLN (aunque no descartan esta posibilidad como último recurso) sino reducirlos a la irrelevancia política, al destierro ideológico.

Es en este marco que se inscribe la absurda y artificial polémica sobre el pasamontañas, artimaña que ni merece comentarios adicionales. No es que busquen, con esta maniobra ridícula, sabotear totalmente y tirar al basurero todo el proceso de negociación. Lo que quieren es negociar bajo condiciones que les sean rotundamente favorables. No pueden, por tanto, iniciar pláticas con un grupo rebelde que goza de un alto grado de legitimidad y aceptación. Tampoco pueden sentarse entre iguales con un movimiento opositor autónomo que plantea una visión, elaborada democráticamente desde abajo, radicalmente distinta a la neoliberal. Menos aun pueden aceptar todo esto cuando el zapatismo y sus principios (éticos y metodológicos) siguen siendo un ejemplo para un gran porcentaje de la sociedad que busca una genuina alternativa. Entonces, hacer que el proceso pase por un campo minado de presiones tiene como fin asegurar que el EZ negocie desde una posición desventajosa y con su integridad moral cuestionada. (Algunos imbéciles de la clase política-una fuente aparentemente inagotable de esta especie-han llegado al extremo de pedir la pena capital para los delegados zapatistas.) En el contexto más amplio del proceso sociopolítico nacional, se trata de desarticular cualquier oposición efectiva y visión alternativa sin tener que recurrir a la guerra abierta, prefiriendo la guerra ahora sí que enmascarada. La otra arma que pretenden emplear para la desaparición de proyectos democráticos y revolucionarios desde abajo es la profundización del proyecto de transformación socioeconómica basado en la fragmentación social y la subordinación individual (a excepción de los de arriba) ante el mercado. He aquí la verdadera importancia de los changarros.

LA CHANGARRIZACIÓN DE LA ECONOMÍA... Y DE LA SOCIEDAD

El neoliberalismo no es solamente un proyecto macroeconómico que concentra la riqueza social en pocas manos. Se trata también de una orientación general de la sociedad que destruye las identidades colectivas y la solidaridad y la reemplaza con la desintegración, la atomización y el individualismo extremo. Este aspecto ideológico-cultural se refleja de forma natural en la changarrización (motivo suficiente piensan algunos para conflagrar la indignación popular y detonar una insurrección) de la economía. Así los microcréditos no son solamente una válvula de escape (en el sentido material) en que se apoya el gran capital en su concentración de la riqueza, despidos masivos y salarios de miseria. Además los changarros y su contraparte en el campo, el mini-empresario agrícola, son una forma de fragmentar al pueblo, convirtiéndolo en terreno fértil para la implantación del modelo excluyente de la sociedad.

Si bien el nuevo gobierno (que por las mismas caras y las mismas políticas económicas poco tiene de novedoso) nos bombardea con la urgencia que existe en atraer a inversiones extranjeras, distorsiona sus verdaderas intenciones en materia económica,[4] Ocultando estos intereses y diseños, nos hablan de la prosperidad y seguridad material que los changarros traerán a todas las familias trabajadoras pobres. Aun cuando Fox, como buen empresario al fin, va a Europa a vender nuestra imagen (y nuestros bienes), cínicamente habla de los famosos changarros. Buscan convencernos de que con mini-micro-créditos, cualquier ciudadano estará en igualdad de oportunidades de 'hacerla' para sus hijos.

Sin embargo, ni ellos mismos se creen esta insultante farsa del pequeño pero honesto y trabajador 'empresario' que con gran esfuerzo y un poco (pero muy retepoco) de ayuda triunfará. Pensar que con microcréditos escaparán de la pobreza 70 millones de mexicanos es un insulto. En Guanajuato, plan piloto de la changarrización y donde se han otorgado 86 mil microcréditos, las cifras son elocuentes. El primer crédito al que el aspirante a mini-microempresario accede es de 250 pesos. Luego le puede tocar uno de 300 y posteriormente, si en realidad tiene planes de expansión empresarial, a uno de 500 pesos. Expone una recipiente de la humillante 'financiación': "... apenas alcanza para un comal y un anafre... yo quería... poner una tiendita, pero con esto no me alcanza ni para los dulces." Pero eso nos ofrecen para 'salir adelante'; ya no se trata de presentar planes de desarrollo que contemplen el fomento de la industria nacional, la creación de empleos seguros, el crecimiento del mercado interno, etc. Ahora, todos seremos empresarios e individualmente resolveremos nuestras necesidades.

Pero los gerentes del país entienden perfectamente que la changarrización de la economía es una falacia, ¿qué pretenden en realidad? Por un lado, como ya se ha sugerido, los changarros no son más que la ampliación de la economía informal. A pesar de las declaraciones en el sentido de querer reducirlo y 'formalizarlo' con el cobro de impuestos y servicios, lo cierto es que los changarros y el subempleo fortalecen el modelo. Entre más microempresas y puestos callejeros haya, más pueden las empresas y el Estado evadir sus obligaciones sociales. Todo esto sumado a la autoexplotación [5] que implica demuestra que el gran plan de los changarros no es más que una cortina de humo detrás de la que se oculta la exclusión y desigualdad inherentes en este sistema.

Por otro lado, y esto es quizá lo más importante, la changarrización también cumple una función político-cultural e ideológica. Destroza el tejido social, acabando con la solidaridad comunitaria y de clase y dejando una huella de atomización y desintegración. Es lógico: bajo este esquema, en vez de unirse con los demás (sea trabajadores, colonos, ejidatarios, etc.) para alcanzar soluciones a los problemas, la changarrización promueve que estos se resuelvan individual y aisladamente. Para 'salir adelante', en vez de juntarse con nuestros homólogos, hay que competir con ellos. Los esfuerzos comunes, por tanto, resultan desventajosos. En vez de solidaridad y colectivismo, produce desconfianza y desintegración.

Tal funcionalidad se aprecia claramente en la nueva política agraria, comandada por el empresario del campo, el rey del ajo, Javier Usabiaga. Detrás de los aparentemente benignos pronunciamientos sobre la rectoría que ejercerán directamente los campesinos en materia agropecuaria y del triunfalismo expresado por el nuevo empreministro, se encuentra el plan de changarrizar a los campesinos. Textualmente, Usabiaga diagnostica: "Necesitamos enseñar al agricultor a vender. Que se hagan las cosas como Dios manda (¿?). No es con discursos ni con subsidios como vamos a resolver el problema... Hoy es más importante saber vender que saber sembrar." Básicamente impone a los castigados campesinos una situación irrealizable e insostenible: que se integren al mercado, capitalicen su proceso de producción y de ser necesario (y claro en la gran mayoría de los casos lo será) que realicen una reconversión a otros productos. La cosa es poder agregar valor agregado y (como les encantan los gringuismos a los nuevos gerentes del país) accesar el mercado. Para que esto se haga realidad, todos han de hacerse empresarios. Si para Usabiaga, "es empresario el que tiene una hectárea como el que tiene mil. Tan empresario es el señor... que vende pastillas, chicles, como el señor que es dueño de Aurrerá." Anuncia que "voy a convertir a toda la gente en empresario" mientras que Fox remata: para aquellos que critican "que sólo vemos la productividad y la rentabilidad: ¡pues sí, ese es el idioma y esa es la cultura que queremos... para toda la gente en el campo!"

Otra vez los grandes señores que promueven estos diseños entienden perfectamente bien que obtener acceso al mercado hipercompetitivo, sanear financieramente, capitalizar y organizar modernamente la producción a los 30 millones de campesinos que viven en la miseria es una imposibilidad ante la voracidad y competencia desleal de las grandes transnacionales (contra las que ni el rey del ajo ha podido). Estas manejan la producción y el mercado a su antojo sin ninguna regulación estatal. Estos consorcios monstruosos se tragarán fácilmente a los minis de la nueva comunidad de empresarios. Pero no importa: se les da un poco de lana (unos $500 por hectárea) y que se las arreglen. Nada de programas de apoyo en el sentido amplio insertos en un proyecto agrícola y alimenticio nacional. Lo que importa es destruir el tejido social de las comunidades campesinas y ejidales. Disgregándolas, fragmentándolas, se obliga al campesinado a sobrevivir con sus propios recursos y sin la solidaridad de los demás (sin producción colectiva, comunal o cooperativa). El resultado que buscan es una dispersión de agentes económicos individualizados, víctimas insignificantes de la profundización de la exclusión que se aproxima.

Sin profundizar, se puede considerar que la nueva cultura laboral que promueve Carlos Abascal pertenece al mismo fenómeno. Cuando este señor habla de la empresa como una comunidad de intereses en torno a una producción exitosa, alude a lo mismo. Desechemos la división patrón-obrero o capital-trabajo. Ahora somos toda una familia en que todos hemos de esforzarnos para sacar adelante la empresa y así crear empleos estables. Lo falso de estas alocuciones está claro. Otra vez la intención es despojar al trabajador de sus derechos sociales y las herramientas colectivas con las que cuenta para defenderse. Es la flexibilización del mercado de trabajo; en términos foxianos estamos frente a la changarrización del empleo.

La nueva política social se puede apreciar a través del mismo lente. El paralelismo es innegable. Otra vez preludian todo con linda palabrería. Explican que quieren aprovechar "la gran energía de la sociedad civil" y forjar un nuevo pacto entre sociedad, gobierno y sector privado para "rescatar la gran solidaridad del pueblo mexicano". Hablan de solidaridad pero pretenden todo lo contrario. En estos momentos proceden a (con la anuencia del PRD que aprobó el nuevo paquete social) eliminar subsidios y programas compensatorios y a uniformar (fusionar) los padrones de recipientes, así eliminando a muchos, para ya no focalizar la ayuda, sino (otro maldito anglicismo) eficientarla. Así, además de querer teletonizar la política social (es decir privatizarla, convirtiéndola en altruismo y caridad tipo cristiana), la reducen a lo mínimo y suprimen de una vez los derechos sociales fundamentales del pueblo. Los ejes de esta nueva política, ampliación de las capacidades de las personas con autoempleo y acceso a micro financiamiento, demuestran que otra vez se trata de la atomización: Los más pobres de los pobres serán abandonados a su destino luego de recibir migajas aplicadas 'eficientemente'. [6]

LA TERCERA VÍA DEL CHENTE

El concepto de la changarrización ni es nuevo ni es aporte de Fox. En realidad, viene de un añejo proyecto ideológico que buscaba desarrollar una tercera vía latinoamericana. El personaje detrás de esta iniciativa (y esto explicaría su prominente papel en el nuevo gobierno) es Jorge Castañeda, el mismo que pretendió arrogantemente desarmar las utopías.

Junto con Roberto Mangabeira, el sociólogo brasileño apologista de Salinas, Castañeda se dedicó a reclutar una serie de políticos latinoamericanos de diversas corrientes para buscar una presunta tercera vía entre el neoliberalismo salvaje y el populismo de estado o la socialdemocracia 'fracasada'. El resultado de las sesiones fue la publicación del Consenso de Buenos Aires, el manifiesto del grupo lidereado por el ahora canciller. Entre los reclutados se encuentra Fox (La Tercera Vía en América Latina y el "Consenso de Buenos Aires, Modonesi).

El postulado básico del Consenso (¿consenso? ¿A usted le pidieron su opinión?) es la democratización de la economía de mercado. En efecto se trata de proporcionarles a todos una supuesta igualdad de oportunidades. El documento concibe la pobreza como el resultado de falta de oportunidades y no como una consecuencia estructural del neoliberalismo. Así pretenden humanizar la economía "invirtiendo en los individuos e impulsando vigorosa y útilmente la iniciativa privada, sobre todo las medianas y pequeñas empresas", es decir los famosos changarros. Con todo y su lenguaje asistencialista y de preocupación social, lo que queda claro en el documento es la importancia atribuida al mercado como principal asignador de recursos. El papel del estado se limita a convertir a los pobres (no incluye ningún análisis estructural de la economía) en consumidores y facilitar su competencia dentro del mercado como meros agentes económicos.

En el fondo, esta es la famosa democratización que impulsa Fox. En los hechos nada tiene que ver con igualdad de derechos sociales y políticos. Lo que presenciamos es la democracia de mercado: la oportunidad de todos a entrar en una relación individual con el mercado. El programa de Castañeda no es otra cosa, por tanto, que el fundamento ideológico de la changarrización de la sociedad.[7] Nada nuevo contiene; habla de democracia pero repite las recetas que por años nos han impuesto los organismos financieros internacionales. Aunque muchos intelectuales y activistas 'progresistas' podrían dejarse llevar por el tono semi-crítico del tratado y por el brillo del discurso aparentemente liberador del texto, su función es la que ya hemos elucidado. En lugar de ofrecer un proyecto que devuelva al Estado su papel social, que le dé a la gente el poder de decisión y que reconciba el desarrollo en términos de solidaridad y equidad, el llamado "Consenso" impulsa con más fuerza y con una fachada de legitimidad la desintegración social y la fragmentación de los ciudadanos, sus clases y comunidades.

EL CASO DEL CHAPO Y LA PERMANENCIA DEL NARCOPODER

Al mismo tiempo que Fox revela y defiende la changarrimanía, anuncia su gran plan contra la delincuencia organizada y los cárteles del narcotráfico. Y es que la decisión del Chapo Guzmán de no regresar a Puente Grande luego de una de sus habituales salidas le resultó bastante embarazosa al nuevo gobierno. En la nueva cruzada contra el narco y las mafias, Fox pide que todos cooperemos. Con este exhorto, aparte de pretender sustraerse de su obligación pública, el nuevo régimen oculta una relación 'orgánica' con el narcopoder que de ninguna manera terminó con el cambio de gobierno.

Fox y la gran mayoría de comentaristas políticos hablan, no del todo incorrectamente, del pernicioso cáncer que representa el narco. Explican que se ha introducido a y ha corroído todas las esferas institucionales del Estado. Más que un cáncer, sin embargo, el narco ya ha desarrollado una relación simbiótica con el Estado, llegando a proporciones colombianas. De igual forma que se va mezclando con y 'blanqueando' en el mundo de los grandes negocios 'legítimos', el narco ejerce su influencia sobre y absorbe instituciones enteras.

Así, el narco no es exactamente un organismo ajeno al Estado que le declara una guerra para penetrarlo. Ya es parte integral del mundo de la política. Cuando Fox declara, por tanto, que el narco está asaltando, midiéndose y contraatacando, y que el marcador es 2-0 en su contra, niega una verdad básica: que el narco y el gobierno son del mismo equipo. La violencia que se genera no es la de una batalla frontal sino de pugnas y reacomodos entre facciones del gobierno y sus aliados narcotraficantes correspondientes. Si el cártel de Tijuana (dirigido por los Arellano Félix) fue la mafia consentida de la administración de Zedillo, el Chapo y su cártel de Sinaloa, favorecido por Salinas de Gortari pero al mismo tiempo traicionado y entregado por este a su sucesor, ahora busca recobrar el terreno perdido. Para tal efecto, al parecer busca una nueva alianza con el cártel de Juárez, a todas luces favorecido por el nuevo régimen (de allí la 'guerra' que Fox inauguró justamente en Tijuana) y que en este momento se está modernizando y expandiendo por medio de negocios 'globalizados' (como el turismo y la banca) con sus socios menores de Yucatán. Así, la nueva 'ofensiva' del narco no es sólo por poder económico y el control de las rutas de suministro; representa también, y más importante aun, el intento de alcanza nuevas y mejores posiciones en relación con el nuevo gobierno. Es en este marco que se esclarece el asunto del Chapo.

Por lo tanto la tan publicitada cruzada contra el narco está mal diseñada y mal dirigida. Resolver el problema del narco no precisa de declaraciones grandilocuentes, despliegues masivos de tropas y agentes de la PFP, ni de sitios a penitenciarias. Más bien hace falta una reforma integral del Estado y una nueva concepción de la relación entre el poder político y el poder económico. En lugar de atacar la raíz del problema, la pompa de la cruzada anti-narco y anti-crimen organizado sólo servirá para distraer la atención pública de la cuestión de fondo, y peor aun, para incrementar la vigilancia policiaca de la sociedad y, donde posible, la persecución de los luchadores sociales. La alharaca que promueven en torno a la guerra amarga contra el narco pretende así incrementar la sensación de inseguridad y desconfianza entre la ciudadanía e inducir el reclamo de la mano dura en contra de la delincuencia. Las autoridades pueden manipular la misma 'crisis' que generan y consecuentemente intensificar sus medidas punitivas y de supervisión contra los activistas (como en el caso de los presos políticos de Puente Grande, los zapatistas encarcelados y los compas en Almoloya). Justificarían estas y otras acciones represivas como acciones eficaces contra la delincuencia suplicadas por el pueblo.

De seguir este trayecto la presunta guerra contra el narco sólo agravará el problema; en vez de ser el narcotráfico el desarticulado, lo será la ciudadanía y sobre todo agrupaciones que luchan por el cambio social. Sin embargo, fácilmente le puede salir el tiro por la culata al nuevo régimen. Los reacomodos con el narco le siguen abriendo la puerta para ocupar mayores espacios en las instituciones estatales de tal forma que el marcador aumentará vertiginosamente a favor de las mafias. Y no será por sus avances que eluden la defensa sino por los cómplices autogoles que el mismo nuevo régimen se mete.

LAS FUERZAS DE LA IZQUIERDA ANTE ESTOS DESAFIOS

Ante los fenómenos y situaciones anteriormente comentados, el reto para la izquierda y las fuerzas revolucionarias es pasmoso. Los anti-neoliberales se encuentran frente una encrucijada. A la atomización y desintegración social que implica la changarrización, las tácticas mercadotécnicas y mediáticas para debilitar y descreditar a la oposición democrática y revolucionaria y la permisiva política del régimen frente al narco que proyecta una falsa actitud de mano dura para intensificar el control social, existen dos alternativas principales. Una representa la conciliación con el modelo subdesarrollista del neoliberalismo y la profundización del capitalismo salvaje y la otra, la verdadera, un proyecto de cambio profundo y genuina democratización.

Un camino ya tomado es aquel por donde transita con demasiada confianza en sí mismo el PRD. Este partido que quiere reinventarse como partido 'moderno de izquierda' oculta cada vez menos su carácter sistémico. Aprueba el presupuesto reaccionario del ejecutivo con mínimos cambios (se auto alababa por aumentar el gasto social aunque ningún programa llegó al presupuesto ejercido el año pasado); percibe, junto a muchas (¿ingenuas?) ONGs, un lado positivo e incluso progresista a los microcréditos; celebra su coincidencia con el reaccionario plan foxista de reforma constitucional; y se une a las voces histéricas que exigen el respeto al orden y la gobernabilidad social, impulsando, como en el DF, la militarización y medidas que limitan el derecho de la ciudadanía a expresarse libremente. Todo esto lo hacen sin el menor esfuerzo de montar una verdadera oposición parlamentaria para enfrentar la nueva embestida del proyecto neoliberal. Al contrario, voces como las del Gobernador de Zacatecas bendicen la privatización de nuestros sectores estratégicos con argumentos zedillistas-foxistas. Estos pasos que casi orgullosamente da el PRD parecen indicar que los espacios parlamentarios serán cada vez menos eficaces para la promoción de la justicia y la democracia.

La segunda alternativa pretende construir una fuerza popular democráticamente desde abajo. Su suerte tendrá mucho que ver con desenlace de la negociación en Chiapas. Después de 7 años de resistencia propositiva, es difícil creer que al EZLN lo baboseen, pese a lo complicado de su situación. La solución negociada que busca el zapatismo implica un respeto por sus formas colectivas y autónomas de organizarse y la apertura de genuinos espacios de participación popular. Este esquema de autogestión política y social choca frontalmente con la estrategia de la changarrización. Así, el dilema del EZ no es nada despreciable. Si bien necesita, como Marcos mismo lo ha dicho, salirse del reducido y sitiado espacio que maneja en Chiapas para realizar su estrategia de fortalecer y democratizar a la sociedad civil, tiene que hacerlo bajo las condiciones adecuadas. El régimen, por el contrario, está dispuesto a permitir la salida del zapatismo de Chiapas pero justamente bloqueándole estas condiciones de participación efectiva con autonomía y dignidad. Lo más seguro es que, sea desde su Realidad o sea compenetrándose más ampliamente en la sociedad, el EZ sepa seguir fomentando la generación de una oposición anti-neoliberal autónoma y horizontal. Durante años ha sabido hacer justamente esto y nada indica que ahora caerá en una trampa del nuevo régimen.

En relación con el EZ, es el momento de que todos los grupos democrático-revolucionarios redoblen sus esfuerzos. Las otras fuerzas revolucionarias, incluido el ERPI, no pueden quedarse al margen de estos procesos decisivos. Debemos multiplicar la aplicación de las formas de lucha extra-parlamentarias para que la 'salida' negociada al conflicto sea beneficiosa para el pueblo. Si se aprueba la ley Cocopa y se destraba el diálogo, será exclusivamente gracias a los esfuerzos y presiones organizadas desde abajo por el pueblo (aunque ya se prevé que el PRD intente apropiarse de todo el capital político derivado). Así, debemos, como tarea fundamental, seguir impulsando la construcción del poder popular, en todos los ámbitos de la sociedad.

Al contrario de lo que plantea la izquierda parlamentaria, no es el momento de buscar conciliaciones y concertaciones con el nuevo régimen. Es el momento de crear la alternativa desde abajo y con la acción directa de la ciudadanía para contraponerla a la falsa democratización de Fox. Con el pueblo así fortalecido, el gobierno se verá en posiciones menos favorables para imponerle al EZ sus condiciones de diálogo. De esta forma, podremos obligar al régimen a ratificar la ley Cocopa, reiniciar el diálogo y establecer las condiciones para una paz justa y digna en Chiapas. De igual forma, un pueblo organizado autónomamente asegurará que la 'paz' de jure desemboque en una paz democrática y participativa en los hechos. Además, el trabajo permanente de organizar a la gente combatirá los efectos nefastos de la changarrización. Nuestros esfuerzos deben llevar como prioridad la contestación de esta farsa y la exigencia de un proyecto de desarrollo incluyente y que garantice los derechos sociales de todos. Más que nada, hemos de generar y multiplicar en la práctica una nueva cultura solidaria que se contraponga a la atomización que imponen desde arriba. Con esfuerzos organizativos que cultiven la corresponsabilidad y la coparticipación, empezaremos a sentar las bases para la nueva sociedad basada en la democracia plena y la autogestión de la economía.

 

NOTAS AL FINAL:

1. El uso del calificativo 'moderno' resulta algo engañoso ya que el proyecto neoliberal no tiene nada de progresista. En realidad no es moderno sino regreso al capitalismo salvaje. Se empleo el término 'moderno' para diferenciar sus nuevas formas de poder político y de dominación social de antiguos mecanismos llamados retrógradas o conservadores.

2. Lo último es ya el colmo. Cuando el PAN asume la postura de tolerar la marcha (siempre y cuando sea concertada con la Cocopa) los senadores del PRI asumen el papel de comparsa en la maniobra y comienzan a minar el camino del diálogo.

3. Esta noción ya es una realidad. En México, lo estipulado por los Acuerdos de San Andrés ya es ley en atención a la adopción formal del Convenio 169 de la OIT. Allí está, con estatus constitucional pero muerto.

4. No se discutirá aquí lo que verdaderamente pretenden ya que esta etapa del proyecto neoliberal-más privatizaciones, mayor entrega de nuestro patrimonio productivo, en fin más poder para el capital financiero y la oligarquía-se ha elaborado lo suficiente en otros espacios.

5. Si alguien duda que de autoexplotación se trata, reproducimos, sin más comentarios, el exhorto de Fox a los dueños de los changarros a explotarse: "... le pido a cada papá y a cada mamá su mejor sacrificio, que nos sacrifiquemos al máximo, que chambeemos el doble turno, si es necesario los sábados y domingos..." Jamás se le ha pedido a los rescatados por el Fobaproa que aprieten tanto sus cinturones.

6. Merecida es una nota sobre la evolución o más bien la regresión de la política social. Bajo los regímenes populistas o de desarrollo la política social era connatural con la política económica general. Los problemas sociales se resolvían como parte integral del amplio plan de desarrollo. Con el advenimiento del modelo neoliberal (concepto dentro del cual la economía ya no está para beneficiar a la sociedad) las cosas fueron cambiando. Con Salinas de Gortari, se trataba de pequeños programas de desarrollo (sobre todo en materia de infraestructura) con el Pronasol. Con Zedillo, empezó la onda de focalizar recursos para asistir a comunidades y familias pobres. Ahora, quieren individualizar y eficientar la asistencia social. Si siguen así las cosas, no nos sorprendamos si próximamente se hace escuchar el clamor por una solución fascistoide a la problemática social: la eliminación física de los pobres indeseables, conocida también como limpieza social.

7. Además, incluye las bases para una (contra)'reforma' fiscal anti-popular y regresiva. "Para garantizar los niveles de ahorro y de acumulación, se plantea la centralidad del impuesto sobre el consumo (el IVA)-cuyo 'sesgo regresivo puede ser compensado con creces por el efecto redistributivo de gasto social'-sobre el patrimonio no productivo..." En efecto, el tramposo argumento que dice que no hay lana para los pobres, así que vamos a cobrarles más impuestos a los pobres para regresárselos a los pobres, ya lo planteaba Castañeda en su programa de tercera vía.

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NUESTRO PENSAR

Bloques Antagónicos: El neoliberalismo y la alternativa [1]

El país atraviesa momentos críticos y decisivos. Mientras que las políticas económicas y sociales que se le impone al pueblo destrozan el tejido cultural, social y cívico del país, los promotores y administradores de estas imposiciones parecen fortalecerse. Al mismo tiempo, crece el descontento popular y se hace cada vez más necesaria una alternativa y las formas de hacerla una realidad. A continuación se discutirán dos temas que pueden servir en la lucha del pueblo por el auténtico cambio tan anhelado: el neoliberalismo y su funcionamiento; un análisis de los bloques que pudieran enfrentarse y disputarse el rumbo del país.

Se le dedica una gran parte a la descripción y el análisis del neoliberalismo. Es así por la gran importancia que tiene este tipo de desarrollo capitalista en la elaboración de condiciones en que se da la lucha y que alteran y orientan nuestra visión estratégica. Se propone por lo tanto que el movimiento revolucionario asuma un análisis del neoliberalismo en estos términos y que plantee las necesidades de la lucha en tal contexto. Se propone lo mismo para la visión de los bloques que se examina más adelante. Básicamente, se plantea la existencia del bloque neoliberal y el revolucionario, democrático, anti-neoliberal. Ambos bloques se van formando y definen sus intereses en función de las condiciones impuestas por este modelo. Se considera además que es el momento de consolidar el bloque revolucionario, único capaz de enfrentar el neoliberalismo y alcanzar una genuina democracia con justicia social, atrayendo una gran cantidad de sectores a este polo.

CONTEXTO GLOBAL: EL NEOLIBERALISMO DOMINANTE

Un buen punto de entrada para esta discusión es la pregunta que uno de nuestros folletos busca contestar: ¿por qué es necesaria la lucha revolucionaria por el cambio?

En términos generales y desde una óptica ético-humanista, se puede decir sencillamente que la lucha revolucionaria por el cambio es necesaria porque es el único esfuerzo político que puede salvar a la humanidad de una segura catástrofe a que el sistema actual inexorablemente conduce. Dicho de otro modo, si no se lucha con medios revolucionarios, los hombres se destruirán a sí mismos y al planeta.

Pero ¿por qué se dice primero que el sistema actual es tan destructivo y segundo que sólo la lucha revolucionaria puede rescatarnos? La verdad es que suena bastante apocalíptico y mesiánico, cualidades que los revolucionarios han de rechazar categóricamente. No es por milenarismo demagógico; al contrario, estas afirmaciones tienen bases racionalmente fundamentadas.

En relación con la primera premisa, la destructividad inherente del desarrollo capitalista actual, la demostración es bastante fácil. Los hechos hablan por sí mismos. Primero se puede hablar desde la perspectiva ecologista. Es un hecho indisputable que la tierra y sus recursos naturales ya no aguantan mucho más. Se exprima de la tierra todo lo que brinda con un solo fin: la ganancia. Los resultados son mas que alarmantes. Desde el efecto invernadero hasta los bosques de Guerrero, se llega a la misma conclusión-que el medio ambiente se esta explotando ya no para el beneficio de los hombres sino en su detrimento. Esta explotación es incontrolada y sin regulación. Las grandes empresas multinacionales creen estar en una carrera contra el tiempo e intentan producir cada vez más y a un costo menor.[2] Esto tiene como consecuencias la devastación de los recursos naturales a niveles de insostenibilidad e irrenovabilidad además de los efectos negativos para el medio ambiente (contaminación, etc.). Y como la ganancia por encima de los competidores es la meta final, la explotación prosigue sin respetar los reglamentos ambientales (si es que existen) y realizando una serie de prácticas dañinas para reducir costos. Esta dinámica competitiva es en realidad un ciclo vicioso ya que entre mas se explota y produce, mas aun tienen que seguir haciéndolo, cada vez más destructivamente, a una escala cada vez mayor, para mantenerse a flote. A pesar de los pronunciamientos de los gobiernos, no hacen prácticamente nada para frenar esta situación y revertirla. Le han dado mano libre a las empresas para que destruyan el patrimonio natural ya no solo de los países como él nuestro sino de todo el mundo.

Segundo, se puede hablar del sistema actual como destructor directo de los mismos hombres. Es bastante sencillo. Por un lado, la mano libre que los gobiernos le han dado a las empresas no sólo opera en relación con el medio ambiente. Además, y tal vez sea aun más repudiable, están dejando que hagan lo que quieran en su explotación de los trabajadores y campesinos, los productores directos del mundo. Las regulaciones laborales y los debidos beneficios por los que tanto se luchó y tanta sangre se derramó se van perdiendo gradual pero seguramente. Por esto se dice que en materia social, México y los demás países van retrocediendo a realidades del siglo pasado y que solo hace veinte años generaban el rechazo de todos. Entonces, se trabaja mas horas que antes, con estándares de seguridad cada vez más precarios, según horarios inhumanos y a ritmos extremamente exigentes, y con salarios inferiores. El resultado es menos tiempo para disfrutar con la familia, menos días de vacaciones (sino la falta absoluta de vacaciones), mas morbilidad (por niveles elevados de tensión, condiciones de trabajo insalubres, falta de tiempo para reponerse y/o sanarse, etc.), más accidentes en el trabajo, etc. Además, al trabajador se le ha despojado de la mínima seguridad en cuanto a la permanencia de su empleo, debilitando los sindicatos y el alcance de los contratos colectivos. A esto le dicen flexibilidad del mercado de trabajo: en pocas palabras que el trabajador se someta a los dictámenes del patrón sin ninguna protección legal y so pena efectivísima del despido (ya que hay miles mas dispuestos a hacer el trabajo a salarios de miseria gracias a la misma flexibilización de mercado de trabajo).

Y este punto introduce la otra realidad genocida del sistema. Efectivamente, cada día son mas y más los que están dispuestos a llenar el espacio de los despedidos. Las multinacionales han organizado de tal forma las estructuras sociales y económicas de los países que las grandes mayorías están marginadas de las instituciones más importantes del capitalismo: los mercados de consumo y de trabajo. El "gran crecimiento" actual se basa en el consumo de una minoría. Los demás son desechables para el sistema. Y gracias a la aplicación de nuevas tecnologías, cada día se necesita menos mano de obra calificada. La que se necesita en gran medida proviene de los millones que no están integrados al proceso productivo, marginados y sin educación. Así, hay un gran ejército de reserva de des- o subempleados que las multinacionales emplean a su antojo y como fuerza amenazadora y disciplinante. Entonces, la gran mayoría de la población mundial es sacrificada (condenada a la miseria), desechada pero al mismo tiempo a disposición de los patrones para sus planes de disciplinar a los trabajadores y someterlos al nuevo régimen de pobreza estructural.[3]

Es así como la economía capitalista imperante también destruye a los hombres como consecuencia de su misma lógica. Tal vez no los extermine como lo intentaron los conquistadores europeos con los indígenas o el nazismo a los judíos, pero la sentencia a la miserable existencia en condiciones infrahumanas que reciben las mayorías no es nada menos que genocida. Queda claro por lo tanto que el sistema actual es destructivo tanto del planeta como de la humanidad. Queda igualmente claro que hay que cambiarlo, terminar con él y construir algo mejor en beneficio de los seres humanos.

ORIGEN DEL NEOLIBERALISMO: ¿FIN DE LA HISTORIA O HISTORIA TRANSFORMABLE?

Esta de moda decir que no se puede cambiar, que el mismo sistema impone reglas objetivas de las cuales uno no se puede sustraer sin quedar en el abandono total, condenados al aislamiento internacional, al populismo, a la hiperinflacion, y una serie de otros males. Se trata de una visión funcionalista, reduccionista y fatalista (los mismos errores, irónicamente, que se le achacaba a la izquierda marxista y socialdemócrata-la verdadera) que concibe al sistema como un modelo a priori, modelo que hay que adorar y obedecer; modelo que vino a poner fin a la historia. Se dice que los países tienen que someterse, integrarse, hablando con eufemismos, y si no lo hace, se quedará afuera, sin posibilidades de desarrollo.[4] Es la única forma que tienen los países pobres de generar riqueza, la riqueza que supuestamente se distribuirá pero que a pesar de veinte años de observación de las reglas del juego, el pueblo nunca ve. (Nos dicen que aguantemos, que los pesares actuales son provisionales, males necesarios, pero que luego veremos los frutos. Mientras, las transnacionales y las oligarquías gozan una bonanza sin precedentes.) A estas leyes que operan 'objetivamente' y que están absorbiendo a la gran parte de los países del mundo se le dice globalización.

Pero ¿cómo llegamos a esta realidad, al dominio de las leyes de la globalización? ¿Fue un proceso natural, un movimiento hacia una macro-configuración socioeconómica inevitable como pretenden los globafilos? Como siempre, las clases dominantes intentan mistificar un fenómeno que les conviene y así defienden el sistema donde sus intereses mandan. Antes fueron los señores feudales que les decían a sus peones que así lo mandaba Dios y no se podía ir en contra de una verdad divina. También se esclavizaba a africanos e indígenas, despojándolos de sus tierras, con el argumento de que las leyes de la naturaleza decretaban que estos eran inferiores a los europeos, es decir que su subyugación se debía al funcionamiento inalterable del orden natural. Hoy se reconoce que estos argumentos no eran más que construcciones ideológicas, mentiras que utilizaban las clases dominantes para justificar lo injustificable y así proteger sus intereses. Hoy en día, hacen lo mismo con la globalización.

Como siempre, las elites necesitan de una nueva ideología para defender el status quo. Y la han encontrado en la divina globalización. No creer en ella o desafiarla directamente es ser infiel, hereje y hasta pagano (atrasado, demagogo, populista, estatista, etc.). La globalización es la nueva palabra de dios y se defiende con un nuevo fanatismo y fundamentalismo sin iguales.[5] Pero la globalización no es nada mas que una máscara que oculta una realidad concreta y material que los mismos hombres han creado, en beneficio de unos, los menos, y detrimento de otras, los más. Las reglas no vienen de mandamientos divinos (el nuevo dios siendo el Mercado y la nueva Biblia, las teorías neoclásicas-y tal como las alegorías bíblicas, dan lecciones para mantener el orden, no pruebas) sino que fueron impuestas por las clases que han tenido la ventaja en los últimos 25 años de la historia.

Y así sucedió. Hace 30 años, las fuerzas populares en el mundo estaban a la ofensiva. Los países colonizados se independizaban, los obreros ganaban importantes concesiones sociales, los campesinos conseguían reformas agrarias, los pobladores demandaban servicios en sus barrios, y las fuerzas revolucionarias armadas y no armadas (el caso Chileno) amenazaban con triunfos en todo el mundo. Estos avances eran posibles en gran medida por la crisis del sistema capitalista y la recuperación de la pos-guerra. Aquel modelo era en sí el producto de un pacto entre los sectores populares y los grandes capitalistas: los primeros exigían mas derechos y protecciones, y hasta verdadero poder político, y los segundos aceptaban luego de haber visto su existencia como clase amenazada con la depresión de los 30. Se implementaron formas sociales donde el Estado jugaba un papel importante en distribuir más equitativamente el poder político y económico y se reformaba el capitalismo salvaje de principios de siglo. La clase trabajadora hasta tenía acceso al Estado y ejercía una fuerte presión sobre él. A estos modelos se les conoce como Estado de bienestar, socialdemocracia, estado de desarrollo capitalista estatal, etc.

Pero como en el fondo, el sistema estaba diseñado para rescatar al capitalismo mundial y no para transformarlo, la misma lógica de la competencia capitalista empieza a operar en su contra. Las regulaciones y los límites que se imponen al capital, que limitan las ganancias de las multinacionales, entran en conflicto con los imperativos de estas últimas. Cuando el sistema entra en crisis a principios de los 70, las grandes empresas deciden ir a la ofensiva en contra de los sectores populares. Es tiempo de golpes de estado, contrarrevoluciones, represiones genocidas. A los sindicatos se les arrebata su influencia violentamente, se ponen en marcha contra-reformas agrarias, y se termina con el papel social del estado.

Esto es la realidad y no fue algo definido a priori. Es el resultado de grandes enfrentamientos políticos de los que las oligarquías multinacionales salieron victoriosas. El estado ha vuelto a estar totalmente en manos de las élites y se le ha dado rienda suelta a las grandes empresas. Es la vuelta al capitalismo salvaje, la penetración capitalista a todos los rincones del mundo y en todos las esferas de la vida. Es un sistema en que lo mercantil, dominado por las multinacionales monopólicas, se ha impuesto sobre lo social.

Esta última fase del desarrollo capitalista mundial, al que muchos llaman ´globalización´, es el NEOLIBERALISMO. En realidad tiene poco de liberal y aun menos de nuevo. Es el resultado de una dinámica natural del capital que se concentra cada vez más y busca extender su dominio hasta los últimos rincones del mundo, arrebatando lo social y apoderándose de la política. Y busca hacerlo sin límites y regulaciones, hasta integrar completamente el sistema mundial al sistema capitalista. Este fenómeno, ya se había desarrollado, aunque con métodos e instituciones distintas. Los primeros 30 años del siglo fueron marcados por tal poder total del capital que se había mundializado.[6] Siendo un regreso al capitalismo salvaje, al neoliberalismo se le podría hasta denominar paleoliberalismo como dice Amin. Por ser el fenómeno histórico que determina la distribución entre las clases del poder económico y del poder político en relación con el Estado, es el neoliberalismo el blanco de las luchas populares y revolucionarias. Hoy en día, por tanto, ser revolucionario es ser anti-neoliberal y ser anti-neoliberal (pero verdaderamente) es ser revolucionario.

Esta ultima frase implica que sólo los revolucionarios son auténticos anti-neoliberales, que la única forma de luchar contra el neoliberalismo es siendo revolucionario. Pero ¿por qué decimos esto? ¿No habrá otras formas de luchar en su contra, formas reformistas, socialdemócratas, de centro-izquierda, terceras vías, etc.?

MITOS DEL NEOLIBERALISMO: CONCENTRACIÓN DEL PODER Y NEOAUTORITARISMO

Primero, seria importante comentar sobre algunos mitos del neoliberalismo. El primero, el del neoliberalismo como una necesidad técnico-economiscista ya se discutió. Pero hay dos mas que son importantes. Se dice que el neoliberalismo acaba con la importancia del Estado que queda relegado, como segunda instancia, a la institución del mercado. Este mito lo promueven los mismos administradores del sistema y desgraciadamente muchos personajes críticos y/o de izquierda lo han aceptado. Es verdad que ahora mucho lo determina el funcionamiento del mercado sin regulación del Estado. Lo que no es cierto es que el Estado ya pasó a segundo plano. De hecho, las oligarquías requieren del poder del Estado para imponer sus reglas del juego. Efectivamente, de esto se trataban las grandes luchas sociales y políticas de los últimos 20 años: de posesionarse del poder estatal. Las multinacionales necesitan que el Estado le entregue los recursos naturales, las privatizadas empresas estatales, los grandes subsidios, los espacios monopólicos, etc. Es más, requiere, como se vio entonces y ahora se vuelve a ver cada vez con mas frecuencia e intensidad, del aparato represivo y policiaco del Estado para implantar las nuevas formas (las privatizaciones por ejemplo donde casi siempre es necesario aplastar a los sindicatos) y para reprimir las voces de protesta que se alzan, organizan y movilizan. Nuestra organización y todos los sectores populares organizados de México lo saben muy bien.

Otro mito dice que el neoliberalismo no sólo es compatible con la democracia pero que es la pareja socioeconómica natural de la democracia, que una está hecha para la otra. Esta es la gran mentira promovida por el BM, el FMI y el Departamento del Tesoro de EEUU que a la par de los requerimientos de sus paquetes de ajuste estructural piden la 'democratización'. Nada se aleja más de la verdad. El neoliberalismo es inherentemente antidemocrático, en su forma y su contenido. El modelo neoliberal jamás, en ningún país, se ha impuesto con el consentimiento del pueblo. Al contrario, siempre lo hacen apuntando sus cañones y a punta de bayoneta. Solo hay que pensar en el Caracazo del 89, la dictadura de Pinochet, los golpes contra el sindicalismo independiente que propicio Salinas, etc. Y su forma es antidemocrática porque el pueblo por lo general ha entendido la otra cara de la moneda: su contenido antidemocrático. Como ya se ha dicho, el capitalismo neoliberal le entrega el poder del Estado exclusivamente a la oligarquía De esta forma se excluye al pueblo de las tomas de las grandes decisiones-nada menos democrático. Al mismo tiempo, le entrega toda la riqueza económica. Con tal concentración de la riqueza, es imposible que el sistema político sea democrático. El enorme poderío económico de la oligarquía se traduce obligadamente en un poder político que permea todas las instituciones desde las estructuras gubernamentales hasta los medios de comunicación y los organismos culturales.

Queda mas que claro por tanto que el neoliberalismo es socialmente destructivo y económica y políticamente excluyente. Edifica estructuras y monta mecanismos que enajenan al pueblo e impide su participación directa. Y los gerentes de este proyecto entienden muy bien que para mantener y reproducirlo es menester atacar cualquier indicio de verdadera democracia para así crear un sistema de neo-autoritarismo y así asegurar la dominación de las grandes mayorías.

¿Y como funciona el neo-autoritarismo? Contestar esta pregunta es de suma importancia para explicar por que sólo la lucha revolucionaria puede combatir efectivamente al neoliberalismo e instaurar un nuevo sistema más justo en lo económico y más democrático en términos políticos. Para acercarnos al problema, se estudiará la aplicación política del neoliberalismo en el contexto nacional.

CONSIDERACIONES POLITICAS Y EL CONTEXTO MEXICANO

Para empezar, y como lo predice el mito 'democrático', se monta la fachada de una democracia liberal formal. Hay elecciones cada cierto tiempo y hasta puede haber alternancia en el poder (como ha habido en México). Los regímenes son civiles-republicanos y se dice que hay vigencia del estado de derecho con una constitución que asegure el funcionamiento de los poderes y las garantías individuales. Sin embargo, la realidad no es tan así. La participación en la democracia formal esta condicionada por una serie de factores. Además, ni las propias estipulaciones liberales se respetan, ya que la 'democracia' se supedita a los intereses de la oligarquía. Se podría decir entonces que en materia política, el neoliberalismo combina la democracia de baja intensidad con la guerra de baja intensidad.

En la democracia de baja intensidad, la participación política es meramente electoral con bases individuales. Es decir, los individuos van y emiten su voto y se regresan a sus casas (sí es que las tienen, algo nada seguro). La participación electoral se da en un contexto de pugnas entre partidos que han aceptado las reglas del juego. Son partidos cupulares, sin fuertes vínculos con las bases. De hecho, el partido no puede basarse en fuertes movimientos sociales y hace lo posible para desactivar y desmovilizarlos. Es así como la gran mayoría de los partidos políticos aceptan las reglas del juego y dejan de ser verdaderas alternativas. Los casos Argentinos y Chilenos son quizá los más ilustrativos, junto al caso de las exguerrillas centroamericanas. En los primeros dos países, la centroizquierda gobierna. En Chile es notorio la continuidad que la mal llamada 'Concertación por la Democracia' le ha dado y asegurado al modelo impuesto durante la dictadura pinochetista. En Argentina, lo primero que hizo la Alianza de centro (UCR) e izquierda (FREPASO) fue aprobar un plan laboral de flexibilización que perjudica los intereses de los trabajadores. Luego, muy obedientemente, implementó un severo paquetazo ordenado por el FMI. En Centroamérica, ni el FSLN, el FMLN y la URNG, ahora partidos de centroizquierda, tienen un programa consecuentemente anti-neoliberal. Las direcciones desactivaron en gran medida sus bases (sobre todo en Guatemala donde el proceso de paz y la transición han sido soberanos fracasos para el pueblo) y las cúpulas se pelean con la derecha neoliberal en las elecciones, negociando puestos políticos y recursos estatales. Tal vez los casos de Nicaragua y El Salvador no sean tan claros como los del cono sur. Si es así, es gracias solamente a un nuevo impulso que manifiestan los movimientos sociales, esta vez con más autonomía. Tal vez el único caso en Latinoamérica donde un partido no le ha entrado enteramente al juego electorera neoliberal es el brasileño con el PT. Esto se debe a que se mantienen corrientes revolucionarias dentro del partido que no ha logrado hegemonizarse, pero aun más al fuerte movimiento social (sobre todo el MST) que tienen una auténtica identidad de izquierda revolucionaria y apuntala al PT. Así, el PT tiene que responder al pueblo en vez de que el movimiento social sea supeditado al partido como mera correa de transmisión.

El caso mexicano es ilustrativo. Lo que era el PRD ha cambiado dramáticamente en 12 años. En la medida que se consolida como partido institucional, se va debilitando y desarticulando como movimiento social. No es coincidencia. El PRD, en la medida que acepta las reglas del juego y busca mas espacios estatales por medio de las elecciones, entiende que un fuerte y autónomo movimiento social le perjudica y opta por reducirlo.

Esta aceptación de las reglas del juego produce otro fenómeno. Mientras más se amoldan los partidos, mas se reduce también la amplitud de lo discutible y cuestionable. El modelo se convierte en intocable. Lo único que se debate son detalles marginales intrascendentes. Así, se promueve un sistema bipartidista en que ambos partidos principales aceptan no alterar las reglas del juego, el sistema económico imperante. Como explica Chomsky (Jornada 27/06/00) se trata de dos caballos pero un solo jinete. Múltiples partidos y hasta alternancia sí; pero un solo programa básico.[7] Así es que el PRI suelta el poder ejecutivo aceptando la 'alternancia'. En el PAN y Fox, el sistema tiene nuevos gobernantes que garantizan sus parámetros.

Además de las reglas del juego que aceptan los partidos que se pelean las elecciones, existen otros obstáculos. Quizá él más importante lo constituye los medios de comunicación. También son claves en la reducción del espacio de lo discutible. Estos ahora forman parte de los grandes grupos financieros oligárquicos y es cada día más difícil que exista una prensa independiente y crítica. Como parte del capital oligárquico, lógicamente promueven los intereses de los poderosos (que son también los suyos). Los medios han adquirido un poder enorme y condicionan todo el quehacer político de las sociedades. Por algo se habla de la mediatización de la política y de que estas fueron las primeras elecciones mediatizadas. Definen los términos del debate, deciden quienes y que proyectos tendrán acceso al publico y pueden, por medio de su control absoluto de la información, decidir los destinos de políticos y partidos. De hecho empaquetan las opciones entre las que tiene que elegir el electorado, proyectándolas en sus nuevas formas según los intereses de la oligarquía.

En estas condiciones, es evidente que no se logrará mucho a través de la lucha institucional. El sistema político en sí esta diseñado para ello. Sin embargo, en condiciones como las de los países subdesarrollados, la democracia de baja intensidad no es suficiente para garantizar la permanencia del sistema. Ante la generalización de la pobreza extrema y la intensificación de las disparidades, el pueblo reacciona y lucha. Es una consecuencia inevitable de los asaltos inhumanos a las mínimas condiciones sociales que exige el pueblo. Para enfrentar esta dificultad, el Estado (es decir los nuevos garantes del modelo) activa la guerra de baja intensidad. [8]

Entonces, el neoliberalismo no es solamente un fenómeno económico. Se trata también de un proyecto social y político, proyecto excluyente e hiperexplotador. La dupla democracia-la guerra de bajas intensidades (DBI-GBI) son las componentes estratégicas del modelo económico imperante. Y como tal, busca hacer lo mismo en este terreno relacionado. Se pretende atomizar, marginar políticamente, aterrorizar, demoler y fragmentar al extremo la actuación política de la sociedad. La cosa es limitar al máximo la participación del pueblo. Si tienen que participar, que sea solamente votando por uno de dos candidatos que en el fondo representan la diferencia entre la coca cola y la pepsi. Sobre todo, y para esto hasta usan la violencia y el terror estatal de la GBI, no se puede permitir que el pueblo conciba y practique la política como algo social: juntándose entre muchos, organizándose desde abajo, buscando y desarrollando alternativas, etc. Cuando la DBI no puede asegurar tal fragmentación y alienación política, entra la GBI en escena para disciplinar y someter por medio de la violencia.

Limitar la lucha a lo electoral e institucional en estas condiciones resulta suicida y entreguista. Dirán algunos que la lucha electoral aun puede conducir a un cambio profundo. Señalaran casos como el PT en Brasil para demostrar que la lucha electoral da espacios para alternativas auténticas. En parte tienen razón, pero sólo en parte. Lo que demuestra el caso brasileño es que la lucha electoral no puede ser el único camino. De hecho, la experiencia brasileña demuestra que el PT ha tenido cierto éxito en este sentido porque surgió de un fuerte movimiento de trabajadores y colonos y ahora se ve impulsado por el movimiento social mas fuerte de América Latina.

En las condiciones antes descritas sólo la lucha revolucionaria puede lograr la transformación democrática y la justicia social. Y tiene que ser revolucionaria tanto en su forma como en su contenido. El contenido de la lucha debe ser revolucionario por la concentración extrema del poder económico y político en manos de la oligarquía. Esta clase depende de tal concentración y sólo satisface sus intereses manteniéndolo. Pensar que la oligarquía y sus socios internacionales van a negociar cambios reformistas, es decir, repartir algo de su poder es simplemente erróneo ya que, como se ha señalado, se reproduce y compite internacionalmente controlando el poder total. En cuanto a la forma de la lucha por el cambio y la democracia, lo mismo es cierto. Las reglas del juego no permiten que el pueblo reúna la suficiente fuerza para realizar un cambio profundo limitándose solamente a la política institucional. La DBI está diseñada para no permitirlo. Además está la necesidad de una estructura militar en el contexto de la GBI y el terror estatal.

Lo que se necesita por lo tanto es una fuerte lucha sociopolítica desde abajo, fuera de la institucionalidad del estado, pero no aislada de ella, que la empuje hacia la transformación. Se trata de una gran lucha de masas que se entreteja con otras formas de lucha, incluidas la electoral y la armada. Debe relacionarse con la lucha electoral para orientarla, exigiendo que los partidos representen los intereses del pueblo, y agotarla si es necesario (dentro del contexto que ya hemos discutido). Y es necesario combinarla con la lucha armada porque el movimiento social y la lucha de masas necesita su ejército para defenderse de las agresiones del estado en el contexto de la GBI y para derrotar ofensivamente a las fuerzas del estado si fuese necesario.

LAS DISTINTAS FORMAS DE LUCHA Y LOS BLOQUES ANTAGÓNICOS:

De hecho la lucha de masas y la lucha armada deberían verse como una sola. No se trata, sin embargo, de que una coarte a la otra o que las organizaciones de una se circunscriban a las de las otras. Lo importante es visualizar estas formas de lucha dentro de la misma estrategia para derrotar al neoliberalismo. Pero ¿cómo se articulan estas dos formas de lucha dentro de una estrategia común y cual es su relación con otras formas de lucha como la electoral?

Primero habría que hacer un recuento de todos los actores políticos del momento actual. En términos generales, se puede decir que existen tres grandes grupos de actores: los electorales neoliberales, el movimiento social (o mejor dicho de la sociedad), y el movimiento armado. Los primeros aceptan las reglas del juego de la democracia de baja intensidad. En este grupo se encuentra principalmente el PRI, el PAN (el PRIAN como algunos los han denominado) y parte del PRD. (También se debe incluir los partidos pequeños). El movimiento de la sociedad incluye a todos los movimientos sociales democráticos y en busca del cambio y un sector del PRD. Si los zapatistas logran negociar un fin al conflicto bélico en Chiapas bajo condiciones dignas y democráticas, es de esperar que el EZLN no sólo se integre al movimiento de la sociedad sino que le de a este un gran impulso. Por último el movimiento armado incluye al EZLN, el ERPI, el EPR, el EVRP, las FARP, la TDR y varios pequeños grupos más.

Como ya se ha señalado, los electorales neoliberales aceptan y promueven la DBI. De hecho, comparten la estrategia de la clase gobernante de fortalecer el modelo actual. Pretenden llegar a una falsa democracia formal de dos partidos, donde pocos participan y lo hacen solo votando cada 2 o 4 o 6 años, es decir, una democracia a la gringa. Busca la alternancia exclusiva entre ellos. Además, combinarían, como es lógico, la DBI con la GBI ya que ni ellos pretenden que no haya brotes de descontento y resistencia social. Son los que se jactan del alto grado de democratización como resultado de la 'transición'. Además, condenan la organización y resistencia del pueblo por poner en riesgo la estabilidad macroeconómica y amenazar la consumación de la 'transición democrática'.

El movimiento democrático de la sociedad incluye a todos aquellos que luchan contra el Estado por un cambio político y económico. Son antineoliberales y buscan una verdadera democracia, mas allá de la DBI. Por lo mismo son víctimas de la GBI. Hablamos de los estudiantes, los sindicatos independientes, los campesinos ecologistas, en fin, El Movimiento Social. Si se firma la 'paz' en Chiapas, el EZ pasaría a conformar parte esencial de este movimiento por la forma de lucha que impulsa: una lucha de la 'sociedad civil' que cambie las estructuras políticas desde abajo en vez de por la vía armada. También se incluye a sectores del PRD pese a que su vehículo político principal es un partido electoral. En este caso se trata de sectores que vienen del mismo movimiento social y es impulsado por este. Mantiene una postura más radical y no pretende desmovilizar o desarticular el movimiento social. Lo más probable es que a la medida que sufran mas y más represión y que sus demandas no sean satisfechas, el movimiento social se radicalice y se perciba como más afín al movimiento armado.

El movimiento armado es él más fácil de describir. Aun con todo lo que tiene en común, existen serias diferencias entre las organizaciones armadas. Aunque al parecer ha habido un proceso de acercamiento entre muchos de estos, se mantienen divergencias tácticas. Además, existen divergencias estratégicas aunque al parecer estas se van superando. Las diferencias estratégicas más grandes tienen que ver sobre todo con las relaciones que se promueve (o no) con otras formas de lucha.[9] Lo que todos estos grupos entienden es que la lucha armada es y será necesaria en la guerra contra el neoliberalismo y por la democracia y justicia social. El movimiento armado es el blanco prioritario del estado. De hecho, el estado intentara liquidarlo antes de que se haga sentir su influencia a una escala mayor (ver artículo de La Jornada 8.4.00 sobre entrenamiento que reciben militares en EEUU). Así, por ahora lo prioritario del movimiento armado es sobrevivir, acumular fuerzas y experiencia y consolidarse.

El movimiento de la sociedad y el movimiento armado son aliados naturales porque comparten la misma visión general de la nueva sociedad que quieren construir y además porque reciben el mismo trato por parte de las fuerzas neoliberales (trato de enemigos). El problema es que aun no comparten necesariamente la misma visión estratégica y por tanto no se perciben como integrantes del mismo equipo. Al luchar por lo mismo y recibir los mismos golpes, sin embargo, es de esperar que se vayan acercando, reconociendo el apoyo mutuo que se dan dentro de la misma estrategia anti-neoliberal. Así, se puede hablar de dos grandes bloques: el neoliberal, conservador, neo-autoritario, y el anti-neoliberal, revolucionario, democrático. Los dos se enfrentarán, intentando fortalecerse a sí y debilitar al otro.

El bloque neoliberal, representado en lo político por los grupos electorales neoliberales, las fuerzas represivas del estado, y las fuerzas paraestatales, además de los grandes promovedores del neoliberalismo en el ámbito internacional, administrará la GBI al mismo tiempo que trate de demostrar el triunfo de la DBI. No hay que ser ingenuos y pensar que tal triunfo no es posible. Lo es y los neoliberales tienen vastos recursos a su disposición para lograrlo. La absorción de las fuerzas electorales a la DBI ya esta casi completa. Los golpes al movimiento armado, como lo hemos sentido en carne propia, han sido contundentes. Y la invasión de la UNAM ha significado un triunfo indiscutible de la derecha y un retroceso para el movimiento social en su conjunto. Si a esto se suma una gran mayoría de la población que sigue bajo la influencia (y el bombardeo) ideológica del sistema y la predominación de actitudes individualistas, hay suficientes razones para no ser excesivamente optimistas. La estrategia neoliberal GBI/DBI es una formidable estrategia. Si no se enfrenta con cautela, inteligencia, creatividad y unidad, bien podría alcanzar sus metas.

Si el bloque neoliberal crece a la medida que el movimiento social se extinga, el movimiento armado se desarticule y la ciudadanía deje de serla, enajenándose políticamente (recordemos que su estrategia se basa en la no participación del pueblo), el bloque anti-neoliberal a su vez crece no solamente a la medida que las luchas armadas, sociales y civiles se fortalezcan e intensifiquen, sino también con su creciente articulación. Además del crecimiento de sus componentes, tiene que haber armonía estratégica entre estos. Así se fortalecerá el bloque. También, y esto es sumamente importante, crecerá y se fortalecerá atacando políticamente el régimen actual, desprestigiándolo y su fachada democrática. La doble tarea del bloque revolucionario por tanto consiste en sumar fuerzas y desacreditar al bloque neoliberal.

Uno de los mayores problemas que enfrentamos al realizar esta tarea es que no todos los sectores del bloque anti-neoliberal seguirán automáticamente la tendencia 'natural' de agrupamiento. Pueden ser absorbidos por el bloque enemigo. Su consolidación dentro del bloque revolucionario dependerá en gran medida de la actuación de las organizaciones que se identifican y que otras identifican plenamente con este bloque. Y en particular, en las acciones que nosotros realicemos. Se puede dar una situación en que, al percibir errores, inconsecuencias, contradicciones y 'extremismos' innecesarios, opten por no integrarse al bloque anti-neoliberal. Sobre todo se trata de sectores del PRD y afines sobre quienes las cúpulas del partido aun ejercen una fuerza centrífuga. Este problema no se limita a estos grupos más 'moderados'. Al mismo tiempo, el bloque revolucionario puede perder fuerzas al no accionar consecuentemente con su programa anti-neoliberal. Habrá grupos e individuos, predispuestos a integrarse, pero que abandonarán y dejarán de participar políticamente si perciben que la acción del bloque revolucionario no se asimila a la retórica y, decepcionados, valoran que se pierden oportunidades para avanzar. Al retirarse de la participación política organizada, entran de facto al bloque neoliberal.[10]

Entonces, lo de acumular fuerzas y restarle fuerzas al bloque opositor, implica un trabajo delicadísimo. Hasta que no esté bien consolidado el bloque revolucionario, toda decisión y acción tiene que evaluarse con sumo cuidado. Cuando se logre tal consolidación, el conflicto se intensificará y entrará a fases decisivas. Hasta ese momento (del que estamos bastante lejos) el conflicto es sobre todo político, ideológico y propagandístico. Principalmente, nos encontramos en un período en que el crecimiento y fortalecimiento del Movimiento Social es clave. (Esto no implica que en el momento actual no se den enfrentamientos directos con los aparatos de seguridad del bloque neoliberal. De hecho, la forma en que se lleven estos a cabo también determinarán como avance la consolidación del bloque anti-neoliberal.)

¿Cómo, entonces, asegurar que se tomen las mejores decisiones para acumular fuerzas a nuestro bloque y desprestigiar al bloque anti-neoliberal? ¿Cómo convencer a los que ya consideramos que pertenecen a este bloque de que sí existe y es necesario y de que sus tareas más importantes en el momento actual son las anteriormente descritas? ¿Cómo hacer para que estos y los 'indecisos' que se identifiquen con el proyecto del bloque revolucionario anti-neoliberal se integren a él? Para el movimiento revolucionario es el momento no solamente de plantearse estas interrogantes pero de avanzar en la búsqueda y operativización de sus respuestas. El momento actual requiere de que juntos desarrollemos los mecanismos y procedimientos para hacer de la construcción de un viable y popular bloque revolucionario un proceso real.

NOTAS AL FINAL:

1. Lo que sigue no pretende ser una reflexión exhaustiva sobre el(los) tema(s) y sobre todo no sustituir todo el trabajo que se ha hecho, plasmado en la serie de nuestros cuadernos, "La estrategia revolucionaria en los tiempos de la globalización" (algunos están disponibles en nuestra pagina http://tierra.ucsd.edu/erpi - en la sección 'Documentos'). Al contrario, solo se presentan algunas ideas que podrían rellenar algunos espacios y ofrecer material para reflexionar sobre la definición de puntos que pueden trabajarse más. No sigue un orden especial sino se escribe mas como una discusión abierta y trata temas que pertenecen a varias de las tareas que la organización se ha propuesto en términos de elaboración de documentos.

2. Lo anterior es algo irónico porque en cierto modo si se está luchando contra el tiempo. Sólo que la dinámica de las grandes empresas y las que las financian no opera dentro de una comprensión de que si siguen como van destruirán el planeta. Lo de las multinacionales es no quedarse atrás dentro del juego nefasto de la competencia en el mercado, valiéndoles un comino las consecuencias. Este es un axioma básico del capitalismo: el capitalista busca la ganancia y no el desarrollo. (Y el neoliberalismo es este desarrollo capitalista sin freno.) De allí la falacia (promovida ampliamente por los globafílicos como la clase política gobernante) de que el neoliberalismo y sólo el neoliberalismo nos conducirá al desarrollo.

3. Un dato relevante: según una investigación de Julio Boltvinik, entre 1981 y 1996 (período de implantación del modelo neoliberal en México) la pobreza aumentó de 48.5% de la población mexicana a 75% .

4. Ver nota 2.

5. Es irónico, por tanto, el afán de los poderosos y los nuevos mandarines de tildar a los que se oponen a la situación imperante de fanáticos y ultras irracionales. Nadie es más fanático y ultra que ellos mismos. Nadie defiende a ultranza un grupo de ideas (indefendibles por cierto) más que ellos.

6. Según algunos historiadores económicos, en esa época el comercio internacional representaba una proporción mayor del comercio total que hoy en día. Son los mismos nuevos señores globafilos los que exageran las dimensiones y el poderío de la mundialización para presionar a los que pudieran oponerse. Las grandes multinacionales siguen invirtiendo más en los países del centro y en realidad no les es tan fácil trasladarse de un lugar a otro del globo como advierten. Las fantasías de la globalización se apoyan más en los grandes movimientos de capital no financiero y especulativo, los llamados capitales golondrinas. Nuevas tecnologías informativas sí han permitido fugaces transferencias de dinero en beneficio de los que 'juegan' al mercado financiero y monetario. Pero no hay razón por la que estos deben poder moverse con tanta libertad. Países como Chile y Malasia han evitado o superado grandes crisis justamente porque han controlado el capital especulativo. Lo cómico es que la oligarquía financiera y sus representantes en las agencias internacionales hacen uso de la amenaza de la fuga de capitales no para que los países las eviten sino justamente para luego poder ejercerla y sacar jugosas ganancias. Como afirma Galeano, es un mundo 'patas arriba'.

7. Hasta un funcionario del Banco de la Reserva Federal de EEUU lo señaló poco antes de las elecciones de julio del año pasado: "Los funcionarios estadunidenses probablemente no tienen ningún sentimiento fuerte en torno a los dos candidatos que están al alcance de un triunfo. Cualquiera de los dos seguirá políticas económicas comparables... Aun si Cárdenas estuviera al alcance del triunfo, no creo que el gobierno estadunidense se agitaría mucho", agregó, argumentando que sus políticas económicas tampoco son tan diferentes a las de los otros dos candidatos (Jornada, 27/06/00).

8. No se desarrollara este tema ya que otras han hecho un fuerte trabajo sobre la guerra de baja intensidad. Ver cuaderno que trata este tema.

9. Mas que la aceptación o no de otras formas de lucha (se espera que las visiones dogmáticas que no aceptaban algunas formas privilegiando solamente una ya se hayan dejado atrás), las diferencias tienen que ver con cual de todas se privilegia en el momento actual y cómo han de relacionarse. Se opina aquí que estas diferencias tenderán a desaparecer con el tiempo y la práctica, con la intensificación de la lucha política. Aun así, la discusión dentro de la izquierda armada tiene que darse explícitamente para que nos vayamos convenciendo de la postura adecuada (sea cual fuere) para así evitar al máximo los golpes y contratiempos.

10. También existen grupos radicalizados, muchos de ellos del sector estudiantil, que al rechazar el sectarismo, el formalismo y el 'cupulismo' de la izquierda revolucionaria tradicional, accionan sueltamente, sin medir táctica y estratégicamente sus decisiones. La desconfianza hacia los sectores que perciben como tradicionales y el activismo casi instintivo de estos grupos son saludables y admirables. Sin embargo, sus acciones, al carecer de orientación táctica y programática pueden terminar por beneficiar al bloque neoliberal. La tarea de las fuerzas revolucionarias en relación con estos grupos es atraerlos al bloque revolucionario sin enajenarlos con actitudes y prácticas hegemónicas y centralistas.

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Antineoliberalismo@2001.mx: La cuarta dimensión

Alrededor del mundo, hemos visto expresiones populares, como las manifestaciones de Seattle, Praga, Washington, Seúl, Niza, Porto Alegre, Zurich, Quito, Cancún,... que directamente desafían al neoliberalismo. Hemos sentido en carne propia otros movimientos aquí: el EZLN, que con sus armas en mano pronunció un combativo ¡no! al Tratado de Libre Comercio y prosigue una árdua lucha por reivindicar los derechos de todos los pueblos indígenas. Nosotros seguimos siendo una roca incandescente en el camino del foxismo, desafiando el status quo con la construcción del poder popular desde abajo. Otros movimientos armados como el EPR-TDR, las FARP, el EPR y el EVRP, también luchan fuertemente contra el neoliberalismo. Todavía otros movimientos sociales, de carácter civil, como el estudiantil, el de los electricistas, el de los maestros, y muchos otros, muestran una combatividad contra el modelo socioeconómico que hoy en día impera.

Aún con todos estos movimientos combativos, los ideólogos del sistema actual nos quieren hacer creer que no existe otro camino. Para ellos, la única vía posible es el libre mercado. Los planes del gabinete de Fox obedecen jubilosamente a esta "línea de acción". Por si faltaran pruebas, ahí les va: "El libre comercio es estratégicamente indispensable", recitó Fox (La Jornada, 30/01/01) con el beneplácito de cientos de compañías mundiales. Más aún, como meta en inversiones, "se fija el gabinete económico 20 mil millones de dólares de capital extranjero este primer año" (La Jornada, 30/01/01). Si estas son las buenas intenciones del foxismo, imaginémonos las malas.

Lo que pasa es que mientras los poderosos siguen privatizando, enriqueciéndose, vendiendo nuestro país al mejor postor, tranquilizando a los nerviosos inversionistas extranjeros y emitiendo bonitos pero falsos discursos, a nosotros, con todo y tele y vocho, nos están llevando al abismo. Y como observamos a través de nuestro "telescopio" las manifestaciones en otras partes del mundo, apreciamos que no somos los únicos que viven sufriendo, gritando y luchando por un futuro distinto. Por ello, es importante sumar esfuerzos nacional y mundialmente para revertir la ola neoliberal demoledora, y avanzar hacia otra alternativa.

Las manifestaciones

Las manifestaciones contra el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a lo largo del mundo han adquirido una cada vez mayor relevancia.

El encuentro en Porto Alegre, el Foro Social Mundial, podría ser visto como un parteaguas del movimiento internacional contra el neoliberalismo. La pluralidad mostrada en dicho encuentro, con la participación de diversos movimientos, organizaciones, intelectuales, y partidos, ilustra la amplitud y la profundidad alcanzadas por esta lucha. De acuerdo a los métodos de debate y trabajo, se establecen relaciones horizontales y solidarias y redes democráticas que combinan sus pensamientos y sus acciones. Se buscan consensos tanto en el plano parlamentario como en el extraparlamentario. Esto es muy distinto a lo que terminó siendo el Foro Sao Paolo[1], en donde los planteamientos de acciones directas y propuestas de alternativas sistémicas fueron marginadas y la política electoral y negociaciones cupulares fueron exaltadas. Ahora la discusión sobre el '¿qué hacer?' contempla varios tipos de acciones.

Pôrto Alegre, en contraposición del Foro Económico Mundial en Davos, fue una concentración organizada de múltiples actores que desean un cambio social y hasta una alternativa sistémica. Lo que sucede en el fondo es que los pueblos no hemos visto ningún beneficio en estos 20 años de políticas neoliberales en América Latina. En los periódicos o en las teles, no vemos a multitudes aplaudiendo o agradeciendo a los señores bien trajeados del BM, la OMC o el FMI que sirven a los ricos y a las empresas multinacionales. Crisis tras crisis - aquí en el 95, los países asiáticos en 1997, Rusia en 1998, Brasil y Ecuador en 1999, Argentina y Ecuador en el 2000-2001, y ahora quizás en el mismo imperio (¿efecto hot dog?) - los distinguidos economistas parecen no entender los costos sociales que conllevan sus políticas.

Esta continuidad de políticas antisociales tal vez encuentra su explicación en el mundo unipolar actual. El imperialismo ostenta su poder económico, político y militar, además de influencia intelectual, donde le dé la gana. Una vez terminada la guerra fría, la hegemonía mundial se volvió la orden del día para el capitalismo norteamericano. Ya puesta en práctica el TLCAN, los poderes de este hemisferio, a veces golpeándose entre sí para sacar la mayor ganancia, ahora hablan del ACLA (Area de Libre Comercio para las Américas). Las formas autoritarias en que los neoliberales toman estas decisiones políticas y socioeconómicas contradicen sus discursos democráticos que sirven de fachada. Ellos hablan de consensos, pero no mencionan entre quienes: los oligarcas y ejecutivos de empresas trasnacionales, aparentemente los únicos habitantes de la glorificada aldea global. Hemos oído una y otra vez que no hay alternativa, nada más una tercera vía que de todos modos se une a la carretera neoliberal luego luego.

Nosotros pensamos que las manifestaciones y encuentros entre los pueblos son productos directos de los fracasos de las políticas del BM y el FMI. Lamentablemente, dichos organismos todavía no han respondido a estos clamores concretamente, nada más retóricamente. El mismo carácter de estas instituciones hará difícil cualquier cambio sustancioso a su interior. A cambio de las protestas populares, el Banco Mundial nos receta paciencia para aguantar nuestro sufrimiento y debemos esperar hasta el 2015 para que vivamos los frutos de sus fórmulas económicas. Habrán muerto para entonces muchos ancianos (de desatención médica y recortes a sus pensiones), adultos trabajadores (de sobreexplotación, falta de servicios sociales y deterioro de nivel de vida), y niños (de enfermedades curables) víctimas de las mismas políticas de estos organismos financieros internacionales.

Evidentemente, las medidas microeconómicas llevadas a cabo a nivel internacional actualmente - por ejemplo, las de promoción del sector informal y de pequeños proyectos productivos divisionistas (las políticas foxistas decididas parecen no variar de este patrón) - se suman a estrategias de caridad de baja intensidad, fragmentación social de alta intensidad, y pobreza prolongada. Por ello, es indispensable que la gente continúe a crear su propia alternativa.

La cuarta dimensión

Las acciones directas y audaces emprendidas a lo largo del mundo son necesarias para que nuestro clamor colectivo sea escuchado e impulsemos un cambio desde abajo, democráticamente. Puede decirse que ya hay un repudio general hacia el FMI y el BM y la miseria que representan para la gran mayoría de la población del mundo. Hasta ahora, el imperialismo (EEUU, FMI, BM, BID, GM, y muchas otras siglas), los gobernantes de los Estados-nación, y la oligarquía financiera, han sido las tres dimensiones políticas que han definido las políticas económica y social mundialmente. Los pueblos de México y del mundo, muchas veces invisibles desde los rascacielos donde los poderosos atrincherados hacen sus banquetes o "negocios", componen la cuarta dimensión. En esta dimensión se encuentra estos esfuerzos colectivos que luchan contra el neoliberalismo y sus formas actuales, como el Plan Puebla Panamá, Plan Colombia, el ACLA, el AMI (Acuerdo Multilateral de Inversiones), etc.

Para finalizar, podemos mencionar algunos consensos alcanzados en Porto Alegre. Uno es el presionar por la aplicación de la tasa Tobin (impuesto al capital especulativo). Esto debe ser visto como un primer paso, como una solución temporal en el plano parlamentario. Otro, el apoyo solidario a movilizaciones contra el ACLA, algo que el foxismo está promoviendo, es esencial. Como se sabe, todavía hay muchísimo por cambiar. Hay mucho más espacio para articular propuestas, incluso para plantear una alternativa sistémica al neoliberalismo, en esta cuarta dimensión. En México, con un sinnnúmero de organizaciones sociales que luchan en sus distintos ámbitos, podemos aportar nuestro granito de arena a este desarrollo de la lucha solidaria por el cambio democrático en el plano global.

NOTA AL FINAL:

1. ver escrito de James Petras, "Alternativas al Neoliberalismo" en esta revista donde se comenta al respecto

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HACIENDO CAMINO

Fox, el Neoporifiriato y El Banco Mundial: Reflexiones en torno al síndrome de Maria Antonieta
                                    John Saxe-Fernández

1. El Neoporfiriato

Hace pocos días los integrantes del Segundo Diálogo sobre las Elecciones del 2000 integrado por obispos, consejeros electorales, académicos y organizaciones no gubernamentales definieron el perfil de Vicente Fox, como "el tercer momento salinista de la economía neoliberal". Aunque coinci