- ¡CON EL PODER POPULAR, EL PUEBLO UNIDO VENCERÁ!
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- La lucha extraparlamentaria: La posibilidad necesaria
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- En el primer número de este órgano (aún anónimo) de
formación y difusión, enfatizamos el carácter sistémico y neoliberal de la
alternancia acordada entre Fox, Zedillo y la oligarquía, así como la
necesidad de un movimiento autónomo y desde abajo que camine hacia la
construcción del Poder Popular. En su segunda y actual edición del mes
octubre (mes de golpes y esperanza) de esta revista que se propone como
herramienta de cambio democrática, plural y colectiva, reiteramos nuestro
indispensable impulso a y compromiso con el pueblo organizado que, por medio
de sus propias formas, construye una alternativa democrática y revolucionaria
a las reglas del juego político neoliberal. Subrayamos así lo necesario que
es la lucha extra-parlamentaria en estos momentos.
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- Los mismos hechos están comprobando lo señalado en nuestro
Comunicado 21 y por otras voces sensatas que no se fueron con la finta de la
'transición': el cambio de régimen representa el fortalecimiento del modelo
excluyente por medio de un intento de legitimación y limpieza que no es más
que la última maniobra de los intereses multinacionales por concentrar el
poder económico en México. Fox y el nuevo régimen político promueven la
profundización del programa privatizador, la continua subordinación de lo
social a las exigencias macroeconómicas, una reforma fiscal que castiga más
aun a los pobres y la flexibilidad laboral que esconde el intento de despojar
a los trabajadores de sus derechos y formas de organización colectiva detrás
del discurso de la nueva cultura política y el fin de la lucha de clases.
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- En lo político la aclamada 'transición' se caracteriza por
una democracia electoral formal y la aceptación de las reglas del juego por
todos los actores institucionales. Se trata del establecimiento de un sistema
tripartidista diseñado para limitar al máximo la verdadera participación
ciudadana y preservar la estabilidad y gobernabilidad (es decir los intereses
de los grandes señores). Por un lado vemos a Fox tomando decisiones entre un
reducido grupo de colaboradores y comprometiendo la soberanía productiva del
país a los personeros del FMI y BM y a los magnates de Forbes. Al mismo
tiempo, se hace irrefutable su pacto con el PRI caciquil, personificado por
Madrazo, y la maraña de intereses que representa. El silencio 'neutral' de
Fox garantiza la prolongación de la vida política de Madrazo y el triunfo
fraudulento de su delfín. Fox interviene en las correlaciones de fuerzas en
pugna en el PRI ya que al 'nuevo y democrático' sistema le conviene un PRI
corrupto como oposición en el 'problemático' sureste del país y que
defienda los intereses del salinismo-foxismo. Por otro lado, vemos a un PRD
nacional que termina de domesticarse en un proceso que su dirigencia
orgullosamente denomina refundación, modernización o 'terceraviabilización'.
En vez de un cambio positivo, el PRD sigue alejado del movimiento social y
distinguiéndose por las pugnas internas sin contenido ideológico o
programático y por buscar sobre todo preservar la gobernabilidad del
régimen.
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- Si bien Fox promete resolver el conflicto de Chiapas (aunque
ya, ya, ya no en 15 minutos) y, oportunista, habla de esclarecer los hechos
pasados del terror de Estado, no se ha comprometido a cumplir los acuerdos de
San Andrés ni a modificar la respuesta policial-contrinsurgente a los agudos
conflictos sociales que vive el país. Los cuerpos represivos y sus
anticonstitucionales funciones, después de unos posibles cambios cosméticos,
quedarán intactos. Lo que se vive entonces en México, es la combinación
estratégica de la democracia de baja intensidad con la guerra de baja
intensidad. Es el neoautoritarismo con fachada democrática: la gente queda
completamente marginada de las importantes decisiones nacionales y cuando
pretende ejercer sus derechos e incidir en la vida política nacional es
apaleada.
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- Ante esta realidad, hay diversos caminos a seguir. Y con las
vías de participación formales cerradas o vueltas inútiles, una forma
fundamental de lucha que tiene el pueblo es la organización de la sociedad en
un fuerte movimiento social extra-parlamentario. Se trata de los movimientos
sociales que luchan por sus propias reivindicaciones y por la democratización
general del país; de las colonias y las comunidades rurales que anteponen
nuevas formas de autonomía y autogestión a la exclusión del Estado,
luchando así por decidir sus destinos; de los estudiantes que siguen
agrupándose para reformar el sistema educativo y asegurar su carácter social
y popular; de los trabajadores que resisten las nuevas olas depredadoras para
refundar una nación justa; de las víctimas del terror del Estado que
presionan desde hace más de 30 años por la justicia sin negociar la memoria
de sus familiares.
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- Para fortalecer esta lucha extra-parlamentaria, es menester
seguir dando un impulso organizativo, siempre respetando la autonomía y
actuando democrática y horizontalmente, en todos los sectores sociales.
Además, se abren posibilidades de fortalecer la independencia de las bases
organizadas que hasta ahora han sufrido la corporativización priista,
oportunidad hecha evidente con la 'rebelión' de los funcionarios públicos.
En todos los casos y ámbitos de la nueva lucha desde abajo, debe de
enfatizarse formas que fomenten una cultura revolucionaria caracterizada por
la rebeldía, la solidaridad, la cooperación y la corresponsabilidad. De esta
forma, el pueblo cimentará nuevas relaciones sociales que podrán resistir y
derrotar las nuevas iniciativas neoliberales, que plantearán la posibilidad
de una sociedad más justa, que modifiquen la desfavorable correlación de
fuerzas actual y que eventualmente se enfrenten al Estado para construir algo
mejor. En pocas palabras, la lucha extraparlamentaria debe de ir encaminada a
la sociedad paralela, a la construcción, desde ahora, del Poder Popular.